Descubren en el calostro una población de neutrófilos distinta a la presente en la sangre

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Publicado: martes, 4 agosto 2026 12:21

   MÁLAGA, 4 Ago. (EUROPA PRESS) -

   Un estudio liderado por los investigadores Almudena Ortega Gómez, Ernesto González Mesa y Francisco J. Tinahones Madueño, pertenecientes al Instituto de Investigación Biomédica de Málaga y Plataforma en Nanomedicina (Ibima Plataforma Bionand), ha descubierto en el calostro (leche materna de los primeros días) una población única de neutrófilos, diferente a la que circula por la sangre.

    Los neutrófilos son un tipo de glóbulo blanco que forma parte de las primeras líneas de defensa del organismo. Los resultados muestran que estas células se adaptan al entorno de la leche materna y adquieren propiedades relacionadas con el transporte de anticuerpos y la regulación de la respuesta inmunitaria.

    Este hallazgo ayuda a comprender mejor cómo la madre proporciona protección inmunológica al recién nacido a través de la lactancia, han indicado desde Ibima en un comunicado.

    El trabajo ha contado con la participación de los grupos de Ibima Obesidad, diabetes y sus comorbilidades: prevención y tratamiento; Investigación Cardiovascular para la Salud; y Medicina Maternofetal, epigenética, enfermedades de la mujer y salud reproductiva.

    También han colaborado la ECAI de Bioinformática de Ibima, la Facultad de Medicina de la Universidad de Málaga, los servicios de Endocrinología y Nutrición y de Cardiología del Hospital Universitario Virgen de la Victoria, el Servicio de Obstetricia y Ginecología, así como el de Neonatología del Hospital Regional Universitario de Málaga y el Ciber de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (Ciberobn).

LOS NEUTRÓFILOS DE LA LECHE MATERNA NO SON COMO LOS DE LA SANGRE

   Así, aunque los beneficios nutricionales e inmunológicos de la leche materna son bien conocidos, todavía se desconocen muchos de los mecanismos que explican su capacidad protectora. Uno de los componentes menos estudiados es su población de células vivas, especialmente abundante en el calostro.

    Mediante el análisis de muestras de sangre y calostro de madres atendidas en el Hospital Regional Universitario de Málaga, el equipo investigador comprobó que los neutrófilos constituyen una parte destacada de las células presentes en la primera leche materna.

    Sin embargo, al comparar los neutrófilos del calostro con los de la sangre de las mismas madres, descubrieron que estas células experimentan una profunda transformación, adquiriendo un perfil biológico diferente.

   A través de técnicas como la citometría de flujo, la microscopía electrónica y el análisis proteómico, los investigadores observaron que los neutrófilos del calostro presentan menos gránulos en su interior y una menor capacidad para desplazarse o capturar bacterias, dos de sus funciones defensivas más habituales.

    En cambio, contienen una mayor cantidad de proteínas relacionadas con el reconocimiento de antígenos, la respuesta inmunitaria basada en anticuerpos y el sistema del complemento, otro de los mecanismos de defensa del organismo.

    El estudio detectó que los neutrófilos del calostro contienen y liberan inmunoglobulinas, anticuerpos fundamentales para proteger las mucosas del recién nacido durante una etapa en la que su sistema inmunitario todavía está en desarrollo.

    También se identificó una elevada presencia del receptor de inmunoglobulina polimérica, conocido como PIGR, una proteína implicada en el transporte de anticuerpos a través de los tejidos.

    Estos resultados apuntan a que los neutrófilos del calostro podrían actuar como vehículos celulares capaces de transportar y liberar moléculas defensivas. De este modo, contribuirían a conectar dos grandes ramas del sistema inmunitario: la inmunidad innata, que proporciona una respuesta rápida y general, y la inmunidad adaptativa, más especializada y basada, entre otros elementos, en los anticuerpos.

    Otro de los resultados destacados es que el propio entorno de la leche materna parece contribuir a la transformación de estas células. En experimentos realizados en el laboratorio, el equipo expuso neutrófilos procedentes de la sangre a la fracción líquida del calostro.

    Tras esta exposición, las células modificaron parte de sus características y comenzaron a parecerse a los neutrófilos presentes de forma natural en la leche materna.

    Este resultado sugiere que el entorno del calostro no es únicamente un medio de transporte, sino que también puede favorecer la especialización de las células inmunitarias que contiene.

    Los investigadores comprobaron además que las sustancias liberadas por los neutrófilos del calostro podían modificar determinados marcadores de activación en linfocitos maternos cultivados en el laboratorio. No obstante, serán necesarios nuevos estudios para determinar el alcance de esta interacción y conocer qué efectos tienen estas células después de ser ingeridas por el recién nacido.

NUEVAS CLAVES SOBRE LA PROTECCIÓN INMUNOLÓGICA DE LA LACTANCIA

   Los hallazgos abren una nueva línea de investigación para comprender el papel de las células vivas presentes en la leche materna y los mecanismos mediante los que el calostro contribuye a proteger al bebé durante sus primeros días de vida.

    El estudio no demuestra por sí mismo efectos clínicos concretos ni permite establecer que estos neutrófilos prevengan determinadas enfermedades. Sin embargo, aporta una explicación biológica novedosa sobre cómo la leche materna puede ayudar a compensar la inmadurez inicial del sistema inmunitario del recién nacido.

    La investigación, publicada en la revista Cellular & Molecular Biology Letters, se realizó principalmente con muestras de 16 madres sanas, recogidas durante los cinco primeros días posteriores al parto.

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