Archivo - Mujer migraña, niebla mental, menopausia. - KATERYNA ONYSHCHUK/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 20 May. (EDIZIONES) -
Niebla mental, despistes, ansiedad, insomnio, o cambios emocionales. Muchos de los síntomas asociados a la menopausia tienen su origen en el cerebro. Así lo explica la neurocientífica Raquel Marín en 'Neuropausia' (Rocaeditorial), donde analiza cómo el descenso hormonal altera la comunicación neuronal, el metabolismo cerebral, y hasta el riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
Para entender el efecto de la menopausia en el cerebro, durante una entrevista con Europa Press Salud Infosalus, la también catedrática de Fisiología en la Universidad de La Laguna nos explica que las hormonas sexuales femeninas también cumplen numerosas funciones en el cerebro.
"A las hormonas femeninas, también se les puede llamar hormonas cerebrales, ya que cumplen con un montón de funciones en el cerebro a lo largo de la vida. De hecho, son tan importantes que en el cerebro también se producen neuroesteroides, que son unos pseudoestrógenos que colaboran con el funcionamiento de nuestro organismo", detalla.
Indica también que un campo importante donde actúan es la vascularización del cerebro, haciendo que el caudal sanguíneo del cerebro se mantenga saludable. Éste consta de casi 600 kilómetros, según precisa Marín, y consume mucha glucosa y oxígeno para el tamaño tan pequeño del cerebro, con respecto a otros órganos.
Y ya no sólo esto, sino que se sabe que las neuronas, tal y como destaca, básicamente son células que charlan entre ellas, no gozan de una gran capacidad para suministrarse su propio combustible, sino que dependen mucho del que le llega por ese torrente sanguíneo que comentábamos. Por eso, subraya que esa montaña rusa hormonal que tiene lugar desde la perimenopausia, se ha relacionado "con esos momentos de diálogo truncado de las hormonas por la carencia de captación de glucosa en otros momentos".
Se ha investigado también en el laboratorio ese efecto lipostático del cerebro, el equilibrio de grasas del cerebro, según prosigue esta neurocientífica, ya que es uno de los órganos más grasos que tenemos, y algo totalmente necesario para esa buena comunicación entre nuestras neuronas. "No se necesita que las neuronas hayan comido, sino que haya una cantidad adecuada de grasa para ese circuito neuronal", puntualiza Marín.
LOS ESTRÓGENOS, UN SERVICIO DE LIMPIEZA DEL CEREBRO
Pero también dice que los estrógenos participan en la supervivencia de las neuronas y no sólo la hora de que les falte alimento sino que también trabajan estas hormonas para que las neuronas no sean atacadas por tóxicos, donde estrógenos cumplen papel importante; "una especie de servicio de limpieza de la red neuronal".
Precisamente, sostiene que cuando en muchas mujeres tiene lugar la menopausia, con ese declive hormonal, aumenta el riesgo aumento de Alzheimer; eso sí, precisa que no por ello todas las mujeres con la menopausia lo padecerán sino que sí existe esa tendencia a perder ese circuito que permite limpiar los agregados tóxicos que pueden ser la antesala de una enfermedad neurodegenerativa.
LA MENOPAUSIA, UNA ETAPA DE TRANSICIÓN NEUROLÓGICA
Por eso, esta neurocientífica habla de que la menopausia representa una etapa de 'transición neurológica', una etapa donde los síntomas más frecuentes de ese cambio hormonal son de naturaleza neurológica: "El cerebro es el principal órgano gestor de nuestra vida. De alguna manera, las hormonas sexuales femeninas actúan en muchas áreas cerebrales distintas".
"De ahí que, ese descenso hormonal típico desde la perimenopausia llega a afectar a muchas funciones. Por eso decimos que los síntomas de la menopausia son neurológicos, por esa conversación aberrante que tienen las hormonas femeninas con esas áreas del cerebro", añade.
Por ejemplo, indica esta catedrática de Fisiología que los trastornos del sueño desde la perimenopausia pueden surgir porque se ven afectadas por ese baile de hormonas las áreas cerebrales encargadas del sueño, pero también las de la regulación de la temperatura, necesaria para un buen descanso.
Con respecto a los sofocos, Marín celebra que ya se han puesto en el mercado medicamentos que actúan a nivel neurológico para regular temperatura corporal; y en el caso de la niebla mental, de una mayor sensación de aturdimiento, o de despistes, otros de los aspectos más acusados por las mujeres desde la cuarentena y fruto de esa perimenopausia insiste en que está todo relacionado con esas áreas del cerebro que se pueden ver afectadas por la alteración de los niveles de hormonas sexuales en esta etapa.
Sin olvidar, claro está, tal y como asegura esta experta, de todo lo relacionado con la gestión emocional, con la sensación de estar más ansiosa o desmotivada en esta etapa de la vida, que dice que igualmente se relaciona con los centros reguladores de estos aspectos en el cerebro.
CON LA MENOPAUSIA LA FUNCIÓN SEXUAL SUELE EMPEORAR
En última instancia, preguntamos a Raquel Marín por la sexualidad femenina durante la menopausia, que también en muchas mujeres se resiente, según detalla, básicamente porque las hormonas sexuales femeninas están relacionadas con la libido en la mujer. Eso sí, remarca en nuestra conversación que se trata de una etapa totalmente "pasajera", de manera que una vez se haya establecido la menopausia la mujer puede recuperar sin problemas el deseo sexual que presentaba durante su etapa fértil.
"Nuestra sexualidad está muy relacionada con nuestro estado mental y emocional y, por eso, en esta etapa, debemos esforzarnos más por reforzar nuestra autoestima, así como nuestra comunicación social, con la pareja. De hecho, hay personas que la adoptan mejor si no hay tanto tabús. También, muchas veces, tiene que ver con nuestra pareja esa falta de deseo. No sólo tú envejeces, sino también tu pareja, y muchas mujeres se responsabilizan con el deseo sexual, pero hay que pensar que nuestra pareja también se encuentre en un proceso de cambio que influya", concluye Raquel Marín.