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MADRID, 28 Abr. (EUROPA PRESS) -
Un nuevo estudio de la Universidad de Surrey (Reino Unido) revela que las mujeres diagnosticadas con cáncer durante el embarazo enfrentan profundos desafíos emocionales y financieros a largo plazo. Los investigadores descubrieron que la atención fragmentada y el apoyo insuficiente agravan estas dificultades, tal y como publican en 'Supportive Care in Cancer'.
El equipo de investigadores examinó los desafíos emocionales, psicológicos y prácticos que experimentan las mujeres diagnosticadas con cáncer durante el embarazo. Investigaciones previas en este ámbito han demostrado que cada vez más mujeres son diagnosticadas con cáncer durante el embarazo, debido en parte al retraso en la maternidad en los países desarrollados y al mayor uso de pruebas prenatales para detectar anomalías cromosómicas fetales.
La doctora Jenny Harris, profesora titular de Atención Oncológica y Estadística Sanitaria en la Universidad de Surrey, declara: "Recibir un diagnóstico de cáncer durante el embarazo puede tener un efecto devastador en una mujer y su familia. Lo que debería ser el momento más feliz de sus vidas se ve, en cambio, dominado por el cáncer, la incertidumbre y el miedo a lo que les pueda suceder a ellas o a su bebé, además de la necesidad de tomar decisiones urgentes sobre el tratamiento".
Esto puede tener, sin duda, un impacto psicológico a largo plazo en la mujer, y muchas temen cambios permanentes en su autoestima. Es importante que los profesionales oncológicos no se centren únicamente en los efectos físicos del cáncer, sino también en el bienestar psicológico de la futura madre durante el tratamiento y la recuperación.
Para obtener más información, los investigadores entrevistaron a 20 mujeres que recibieron un diagnóstico de cáncer durante o poco después del embarazo y que compartieron sus experiencias sobre el tratamiento, el parto y la supervivencia.
Los investigadores descubrieron que muchas mujeres experimentaban niveles significativos de culpa materna. Estos sentimientos normalmente giraban en torno a la preocupación por la salud de su bebé, su capacidad para gestionar el tratamiento, su aptitud para cuidarlo y para cumplir con sus propias expectativas respecto a sus hijos ya existentes o a su rol como madre.
Muchas mujeres entrevistadas describieron una abrumadora sensación de agotamiento, que se prolongó durante su recuperación posparto, al tener que compaginar la maternidad con el tratamiento continuo. Una de ellas lo describió como una experiencia agotadora. La necesidad de priorizar el tratamiento oncológico sobre la maternidad a menudo impedía que las mujeres disfrutaran plenamente de los primeros momentos de conexión con sus bebés.
Las mujeres también hablaron de la dificultad que supone compaginar el cáncer y el embarazo con el trabajo. Los investigadores descubrieron que, dado que el cáncer suele alterar los planes de las mujeres para trabajar durante el embarazo o reincorporarse tras la baja por maternidad, las obliga a tomar decisiones difíciles sobre prioridades y disponibilidad.
Estrechamente relacionadas con esto están las preocupaciones económicas que surgen al combinar el embarazo con un diagnóstico de cáncer, ya que las citas frecuentes, los viajes y las bajas sin sueldo, sumados a los gastos ya existentes, suponen una presión adicional para las familias.
En palabras de Harris: "Estos desafíos emocionales pueden ser potencialmente traumáticos y tener un impacto duradero en el bienestar psicológico de las mujeres, influyendo potencialmente en su adaptación y recuperación a largo plazo. Nuestros hallazgos subrayan la necesidad de apoyo psicológico para las mujeres, no solo durante el tratamiento, sino también después".
"Muchas mujeres se encuentran en modo de supervivencia durante este tiempo y, a menudo, no son plenamente conscientes del impacto total de lo que han vivido hasta después del nacimiento de su bebé y la finalización del tratamiento. Los equipos oncológicos y los obstetras deben trabajar juntos para garantizar que las mujeres participen en la toma de decisiones sobre su tratamiento y sus partos, y que reciban el apoyo necesario para tomar decisiones informadas sobre su atención médica", concluye.