Beneficios del yoga para la mujer

YOGA
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Publicado 21/09/2018 8:33:33CET

   MADRID, 21 Sep. (EDIZIONES) -

   El yoga no entiende de sexo. Es igual para hombres y para mujeres, ancianos y niños, sanos y enfermos, pero es cierto que hay dolencias a las que deben adaptarse las técnicas.

   "El yoga no nació como terapia física, nació como terapia del alma (espiritual) lo que ocurre es que, visto sus beneficios en el cuerpo óseo y musculare y su influencia notable en todos los sistemas que componen el cuerpo humano, desde el endocrino hasta el inmunológico, lo han convertido en una herramienta para la salud de la persona y el bienestar de la misma. El yoga trabaja otorgando paz mental. Somos seres psico-somáticos, de hecho cualquier ser vivo lo es. Si mi mente está turbada, mi cuerpo se enferma. Si mi cuerpo está enfermo, mi mente se inquieta y turba", explica en una entrevista con Infosalus Víctor M. Flores, formador de profesores de Yoga en España y Latinoamérica.

   Con motivo de la publicación de su libro 'El yoga y la mujer' (Arcopress), el también profesor universitario en Nicaragua en materia de Ejercicio físico para una vida saludable subraya que el primer objetivo del yoga es apaciguar y conquistar a la mente.

   "A través del trabajo físico es posible, dado que en la ejecución de posturas domesticamos al pensamiento. A su vez, el trabajo físico incide en cada plano de movimiento del ser humano, y estabiliza la relación de nuestra pelvis con el suelo, otorgándonos un sustento adecuado a nuestra posición bípeda natural. Así conseguimos mantener nuestra cintura pélvica y nuestra cintura escapular en el mismo plano, evitando, por ejemplo, hombros abatidos y consiguiendo a la par un tórax más amplio, y una respiración más adecuada gracias al efecto colateral a esto último", relata el experto.

   Según recoge en su libro, el yoga mejora el sistema inmunológico, aumenta la concentración, reestructura la cintura pélvica después del parto, fortalece los huesos, equilibra las fluctuaciones derivadas del vaivén hormonal, ayuda a gestionar mejor los sofocos, previene el aumento de peso, fortalece la musculatura abdominal, alivia el miedo y la ansiedad, controla los efectos secundarios en tratamientos del cáncer; además de mejorar "considerablemente" el estado de ánimo y ser una fuente de inspiración que ayuda a superarse cada día.

   "El sistema endocrino (hormonal) del ser humano es más voluble y sensible en la mujer. El yoga va a trabajar de forma efectiva en éste, regulándolo de forma eficaz. Su primera incidencia muy abierta es en la menstruación, evitando el cólico disfórico premenstrual, por ejemplo, o volviéndolo más ordenado, siempre en caso de padecer alguno de estos", afirma Víctor M. Flores.

   Asimismo, señala que mucho se habla de las endorfinas (la hormona de la felicidad) que provoca el yoga en gran cantidad, pero bailar, por ejemplo o mantener una relación sexual también lo hacen. "Poco sabemos de su influencia en la coliscitoquinina, que regula el hambre (no el apetito), la oxitocina (involucrada en la generosidad entre otras cosas), o la somatocrinina, la hormona del crecimiento cuya mayor producción facilita la aparición más rápida de nuevas células sustituyendo a las decadentes, sostiene.

   Respecto al cuerpo muscular y óseo de la mujer, los beneficios del yoga son, según enumera: evita los hombros abatidos, muy común entre las mujeres con un pecho voluminoso; mantiene las curvas naturales de la columna vertebral; relaja la mandíbula; reafirma en su giro adecuado a las rodillas y permite una mejor pisada.

   "Los músculos se vuelven más fuertes pero sin hipertrofiarse, sino alargándose, dado que la fortaleza en el yoga no es explosiva, sino de resistencia al ser articular. Esto mismo genera un mayor número de fibras de contracción lenta en su musculatura, es decir, fibras poco sensibles a la fatiga y al ácido láctico, que se suele traducir en dolor al día siguiente de un gran esfuerzo", añade el profesor de Yoga.

   A su vez, defiende que esta disciplina vuelve al cuerpo más flexible, a nivel del sistema nervioso "permite un estrés aceptable" y no sus niveles habituales incapacitantes, "además de calmar la ansiedad (innecesaria para todo pues nos hace perder los papeles) y hace crecer nuevas sinapsis, es decir, las relaciones entre las neuronas, lo que permite una neuroplasticidad que mejora nuestras funciones cerebrales".