Publicado 22/07/2020 8:19:34 +02:00CET

¿Por qué algunas mujeres no necesitan alivio del dolor durante el parto?

Parto, dar a luz. Bebé, madre.
Parto, dar a luz. Bebé, madre. - PIXABAY/CYNTHIA_GROTH - Archivo

    MADRID, 22 Jul. (EUROPA PRESS) -

   Las mujeres que no necesitan alivio del dolor durante el parto pueden ser portadoras de una variante genética clave que actúa como epidural natural, revelan científicos de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido. En el estudio, publicado en la revista 'Cell Reports', explican cómo la variante limita la capacidad de las células nerviosas para enviar señales de dolor al cerebro.

   El parto es ampliamente reconocido como una experiencia dolorosa. Sin embargo, la experiencia es única para cada mujer y el nivel de incomodidad y dolor experimentado durante el parto varía sustancialmente entre las mujeres.

   Una colaboración entre médicos y científicos con sede en el Hospital de Addenbrooke, parte de la Fundación NHS de los Hospitales de la Universidad de Cambridge (CUH) y la Universidad de Cambridge, buscaba investigar por qué algunas madres informan menos dolor durante el trabajo de parto.

   Un grupo de mujeres fue reclutado y caracterizado por el equipo dirigido por el doctor Michael Lee, de la División de Anestesia de la Universidad. Todas las mujeres habían llevado a su primogénito a término y no solicitaron ningún alivio del dolor durante un parto vaginal sin complicaciones. El Dr. Lee y sus colegas llevaron a cabo una serie de pruebas en las mujeres, incluida la aplicación de calor y presión en los brazos y hacer que se sumerjan las manos en agua helada.

   En comparación con un grupo control de mujeres que experimentaron partos similares, pero recibieron alivio del dolor, el grupo de prueba mostró umbrales de dolor más altos para el calor, el frío y la presión mecánica, lo que es consistente con que no solicitaron alivio del dolor durante el parto. Los investigadores no encontraron diferencias en las capacidades emocionales y cognitivas de ninguno de los grupos, lo que sugiere una diferencia intrínseca en su capacidad para detectar el dolor.

   "Es inusual que las mujeres no soliciten epidural para el alivio del dolor durante el parto, particularmente cuando dan a luz por primera vez --reconoce Lee, primer autor conjunto--. Cuando estudiamos a estas mujeres estaba claro que su umbral de dolor generalmente era mucho más alto que para otras mujeres".

   A continuación, el coautor principal, el profesor Geoff Woods, y sus colegas del Instituto de Investigación Médica de Cambridge secuenciaron el código genético de ambos grupos de mujeres y descubrieron que aquellos en el grupo de prueba tenían una prevalencia mayor de la esperada de una variante rara del gen KCNG4. Se estima que aproximadamente 1 de cada 100 mujeres portan esta variante.

   El KCNG4 proporciona el código para la producción de una proteína que forma parte de una 'puerta', controlando la señal eléctrica que fluye a lo largo de nuestras células nerviosas. Como lo demostró el primer autor conjunto, el doctor Van Lu, la rara variante redujo la sensibilidad de este guardián a las señales eléctricas que tenían la capacidad de abrir la puerta y activar los nervios.

   Esto se confirmó en un estudio con ratones dirigido por el doctor Ewan St. John Smith, del Departamento de Farmacología, quien demostró que el umbral en el que se abren las puertas 'defectuosas' y, por lo tanto, las células nerviosas se 'encienden', es mayor, lo que puede explicar por qué las mujeres con esta variante genética rara experimentan menos dolor durante el parto.

   El doctor St. John Smith, coautor principal, explica "la variante genética encontrada en las mujeres que sienten menos dolor durante el parto conduce a un 'defecto' en la formación del interruptor de las células nerviosas. De hecho, este defecto actúa como una epidural natural y que se necesita una señal mucho mayor, en otras palabras, contracciones más fuertes durante el parto, para encenderla. Esto hace que sea menos probable que las señales de dolor puedan llegar al cerebro".

   "No solo hemos identificado una variante genética en un nuevo jugador que subyace a diferentes sensibilidades al dolor --agrega el coautor principal, el profesor Frank Reimann--, sino que esperamos que esto pueda abrir caminos para el desarrollo de nuevos medicamentos para controlar el dolor".

   "Este enfoque de estudiar a las personas que muestran extremos inesperados de experiencia con el dolor también puede encontrar una aplicación más amplia en otros contextos, ayudándonos a comprender cómo experimentamos el dolor y desarrollar nuevos medicamentos para tratarlo", apostilla el profesor David Menon.

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