Nueva Junta Directiva de SEPC-ANPIR elegida en la Asamblea General del 29 de mayo - SEPC-ANPIR
(Información remitida por la empresa firmante)
Madrid, 16 de junio de 2026.
La Sociedad Española de Psicología Clínica (SEPC-ANPIR) considera necesario “abrir una reflexión profunda sobre el rumbo que está tomando la atención a la salud mental en España”, más allá de las legítimas discusiones sobre modelos organizativos y perfiles profesionales. En este sentido, pide “rehumanizar” la atención en salud mental y “poner a la persona en el centro del sistema”, como ejes de una asistencia sanitaria pública, universal, accesible y de calidad.
Así lo ha puesto de manifiesto la nueva Junta Directiva, elegida en la Asamblea General del pasado 29 de mayo, en el ‘Decálogo de la SEPC-ANPIR para una atención psicológica pública, especializada, humana y de calidad’, que va a presentar a todos los grupos con representación parlamentaria y diferentes entidades, organizaciones y administraciones públicas.
El documento recoge las propuestas de la entidad para lograr una atención en salud mental equitativa, de calidad y más humana. Y aboga por políticas diseñadas en función de las necesidades reales de los ciudadanos, basadas en una planificación rigurosa, con un enfoque comunitario y dirigidas a reducir el sufrimiento de la persona.
En este punto, la SEPC considera que la creciente presión asistencial “no puede resolverse mediante propuestas que reduzcan la complejidad del sufrimiento humano a intervenciones estandarizadas, orientadas principalmente a mejorar indicadores de gestión”. Por el contrario, “la salud mental requiere tiempo, escucha, evaluación clínica rigurosa, continuidad asistencial y relaciones terapéuticas de calidad”.
Por ello, la SEPC defiende “la necesidad de rehumanizar la asistencia sanitaria, situando nuevamente a la persona en el centro del sistema y no al sistema en el centro de la persona”.
Atención enfocada en aliviar el sufrimiento
“Cuando un ciudadano solicita ayuda psicológica no demanda únicamente información, consejos o actividades grupales. Busca comprensión, alivio de su sufrimiento, una evaluación adecuada de sus dificultades y, cuando es necesario, acceso a tratamientos especializados basados en la evidencia científica”, señalan desde la SEPC.
Por ello, consideran que “la verdadera modernización de la salud mental no consiste en multiplicar programas o indicadores, sino en construir servicios más humanos, accesibles, especializados y centrados en las personas”. Si en lugar de planificar con rigor, en función de las necesidades reales de los ciudadanos, se invierte en programas dirigidos a reducir listas de espera y aumentar indicadores, el resultado no resuelve el sufrimiento, sino que “empeora la situación de los pacientes, el sistema y el personal sanitario”, aseveran.
Y plantean una reflexión: “la pregunta que debería guiar cualquier reforma sanitaria es si se están organizando los servicios en función de las necesidades de los pacientes o se está pidiendo a los pacientes que se adapten a las necesidades del sistema”. Desde la SEPC defienden con claridad la primera opción.
Atención especializada y de calidad
Del mismo modo, consideran que para conseguir la humanización de la asistencia sanitaria y la atención en salud mental “es necesario desarrollar modelos de calidad lidereados por especialistas en psicología clínica, con la capacitación y especialización necesarias para evaluar, diagnosticar y tratar problemas complejos de salud mental”.
Asimismo, inciden en la necesidad de reforzar la atención comunitaria con atención psicosocial y acompañamiento social.
DECÁLOGO DE LA SEPC-ANPIR POR UNA ATENCIÓN PSICOLÓGICA PÚBLICA, ESPECIALIZADA, HUMANA Y DE CALIDAD
1. Poner a la persona en el centro del sistema
La organización de los servicios debe responder a las necesidades de los ciudadanos y no obligar a las personas a adaptarse a las limitaciones del sistema. La salud mental debe construirse desde la escucha, la dignidad, el respeto al sufrimiento humano y la participación activa de las personas en las decisiones que afectan a su atención.
2. Rehumanizar la asistencia sanitaria
Las personas no son listas de espera, indicadores de actividad ni objetivos de gestión. Son ciudadanos que merecen una atención individualizada, cercana y basada en relaciones terapéuticas de calidad.
3. Calidad asistencial antes que cantidad asistencial
El éxito de un servicio no debe medirse únicamente por el número de personas atendidas, grupos realizados o altas registradas. La verdadera calidad se mide por la capacidad de aliviar el sufrimiento, mejorar el funcionamiento, favorecer la recuperación y generar cambios significativos en la vida de las personas.
4. Garantizar el derecho a una atención psicológica especializada de calidad
Toda persona tiene derecho a recibir atención psicológica segura, especializada y basada en competencias profesionales acreditadas cuando presenta problemas de salud mental que requieren evaluación, diagnóstico o tratamiento. Esta atención debe ser prestada por profesionales con formación sanitaria especializada que garantice la seguridad, calidad y eficacia de las intervenciones.
5. Reforzar los servicios públicos y la continuidad asistencial
Los recursos públicos deben destinarse prioritariamente al fortalecimiento de la Atención Primaria, la Red de Salud Mental y los dispositivos públicos existentes, garantizando continuidad asistencial, suficiencia de profesionales especializados, estabilidad y sostenibilidad.
6. Defender una atención basada en la evidencia científica
Las políticas sanitarias deben sustentarse en pruebas científicas rigurosas y evaluaciones independientes. La innovación es necesaria, pero nunca debe sustituir a la evidencia.
7. Promover la prevención, la atención comunitaria y la equidad
La salud mental debe abordarse desde la prevención, la promoción de la salud y la intervención temprana a lo largo de todo el ciclo vital. Es necesario fortalecer los recursos comunitarios y garantizar que todas las personas tengan acceso a una atención de calidad independientemente de su lugar de residencia.
8. Escuchar a pacientes y familias
Las políticas públicas deben incorporar de forma activa la experiencia de usuarios y familiares. Ninguna reforma será legítima si ignora la voz de quienes viven el sufrimiento psicológico y utilizan los servicios.
9. Defender la excelencia profesional y el trabajo interdisciplinar
La calidad y seguridad de la atención sanitaria requieren profesionales adecuadamente formados mediante sistemas de formación sanitaria especializada y equipos multidisciplinares cohesionados, donde cada profesional aporte sus competencias específicas de manera coordinada al servicio de la ciudadanía.
10. Defender una salud mental pública, universal y centrada en derechos
La salud mental es un derecho de ciudadanía. Las decisiones organizativas deben orientarse a garantizar accesibilidad, calidad, seguridad, humanidad, justicia social y protección de las personas más vulnerables, fortaleciendo un sistema público capaz de responder a las necesidades presentes y futuras de la población.
Emisor: Sociedad Española de Psicología Clínica (SEPC-ANPIR)
Contacto: Julia Fortea 669987169 comunicacion@anpir.org