Publicado 06/07/2020 8:11:35 +02:00CET

El tratamiento de las ondas de choque en traumatología: ¿cómo pueden ayudarnos frente a una lesión?

Ondas de choque en traumatología
Ondas de choque en traumatología - MICROGEN/GETTY - Archivo

   MADRID, 6 Jul. (EDIZIONES) -

   Durante más de 30 años, las ondas de choque han sido aplicadas con éxito para desintegrar cálculos en las vías urinarias. No obstante, actualmente las ondas de choque también se utilizan para tratar patologías del sistema músculo-esquelético, según explica la Sociedad Española de Tratamientos con Ondas de Choque (SETOC).

   Según subraya esta entidad científica, estas ondas son capaces de regenerar tejidos de articulaciones, superficiales y profundas, de manera más eficaz que con terapias más convencionales. "Además de los resultados positivos en hueso y tendón, las ondas de choque están siendo eficaces en la regeneración cutánea. Actualmente, las ondas de choque se aplican en el tratamiento de lesiones agudas y crónicas de la piel: Úlceras por presión, úlceras venosas y arteriales, úlceras diabéticas, quemaduras, lesiones cutáneas post-traumáticas y post-quirúrgicas", agrega.

   A su vez, la SETOC sostiene que aumentan el riego sanguíneo en la zona tratada mediante la estimulación de los factores de neo vascularización y crecimiento, a la par que reinician procesos de curación estancados en lesiones crónicas, o reducen los procesos inflamatorios.

   "Ensayos clínicos en animales y los primeros estudios clínicos en humanos han demostrado también un efecto regenerativo en lesiones isquémicas del miocardio. El abanico de posibilidades terapéuticas de las ondas de choque seguirá aumentando en los próximos años", celebra la sociedad científica española.

   Pero, ¿qué son las ondas de choque y por qué ofrecen cada vez más posibilidades? En una entrevista con Infosalus, la responsable de la unidad de Ondas de Choque del ICATME en el Hospital Quirón Dexeus de Barcelona, la doctora Anunciación Español Barrull, indica que se trata de ondas acústicas similares a los ultrasonidos, pero de frecuencia y densidad de energía más alta.

   "Se expanden según las leyes de la acústica en el medio acuoso, y dado que la mayoría de los tejidos presentan propiedades acústicas similares al agua, las ondas de presión se propagan en el cuerpo sin originar daños en los tejidos circundantes", sostiene.

   Así, mantiene que, a través de impulsos mecánicos, en el organismo desencadenan un efecto biológico como es la fragmentación de las calcificaciones, la estimulación de la formación de callo óseo en fracturas que no se consolidan, y la formación de vasos sanguíneos nuevos que ayudarán a regenerar y revitalizar los tejidos.

   "Se trata de un tratamiento con acción regenerativa, que se aplica una vez que ya han fracasado los tratamientos convencionales. En el supuesto de que no se obtenga el efecto deseado no impide que se puedan aplicar terapias más agresivas como la cirugía", matiza la doctora Español.

   Según precisa la experta del Hospital Universitario Dexeus de Barcelona, las principales indicaciones en lesiones músculo-esqueléticas son:

   .Patología ósea: Retardo en la consolidación ósea, pseudoartrosis, fractura de estrés o por sobrecarga.

   .Patología tendinosa: Tendinopatía calcificada del hombro, epicondilitis (codo de tenista), trocanteritis, tendinopatía rotuliana y del Aquiles, fascitis plantar con o sin espolón calcáneo.

   "El abanico de indicaciones es cada vez más amplio, abarcando otras especialidades como: Retardo de cicatrización de heridas, úlceras de evolución tórpida, puntos dolorosos miofasciales, celulitis, patología urológica, cardíaca, entre otros", subraya la experta en ondas de choque.

   Además, y según el generador, la doctora apunta que las ondas de choque pueden ser focalizadas y desfocalizadas, y en las focalizadas podemos diferenciar las de alta y las de baja energía; no obstante, todas ellas deben ser aplicadas por médicos.

   En el caso de las ondas de alta energía, la experta del ICATME señala que éstas requieren de equipos grandes normalmente con aparatos de Rayos X o ecógrafos que ayudan a la localización de la zona a tratar, suelen estar en áreas quirúrgicas o salas especialmente condicionadas para ello. Se utilizan principalmente para tratar patologías tendinosas con calcificaciones y patologías óseas. Mientras, afirma que los equipos de baja energía se utilizan en consulta para tratar el resto de patologías.

   "Existen también los equipos de ondas de presión radial, mal denominados de 'ondas de choque', cuya onda es de generación, aunque con características diferentes y con un nivel de energía mucho menor a la onda de choque. Pueden usarlas tanto médicos como fisioterapeutas. Con estas ondas no se pueden tratar calcificaciones, ni patología ósea, ni cutánea", advierte.

¿QUÉ EFECTOS SECUNDARIOS TIENEN?

   Según asegura la doctora Español, si se conoce bien el equipo, la metodología y se utiliza bien, los efectos secundarios son mínimos y de resolución espontánea: Edema, enrojecimiento y hematomas en la en la zona de aplicación, aumento transitorio del dolor.

   Excepcionalmente, eso sí, mantiene que las ondas de choque de alta energía pueden provocar complicaciones mayores tales como: Ruptura de tendón, osteonecrosis, lesiones de vísceras (neumotórax, riñón, intestino, bazo), o lesiones neurovasculares.

   Asimismo, llama la atención sobre el hecho de que no se pueden realizar tratamientos con ondas de choque si existen tumores malignos o fetos en el área a tratar. "Tampoco pueden aplicarse ondas de choque de alta energía en áreas cercanas al pulmón y al cerebro, en huesos que no han completado el crecimiento, y cuando existe una alteración grave de la coagulación", agrega.