Publicado 29/11/2020 07:59CET

Cómo se trata el alcoholismo: los principales tratamientos

Hombre apesadumbrado antes botellas alcohólicas.
Hombre apesadumbrado antes botellas alcohólicas. - TOMMASO79/ISTOCK - Archivo

   MADRID, 29 Nov. (EDIZIONES) -

   La Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) recuerda que el alcohol es la droga que más conocemos y la más consumida. "Una gran parte de la población lo consume de forma habitual y para muchos jóvenes beber alcohol es una práctica fuertemente vinculada al ocio de fin de semana y a la socialización", alerta.

   En concreto, explica que los efectos que se derivan de la ingesta de grandes cantidades de bebidas alcohólicas en un escaso período de tiempo son múltiples y relativamente frecuentes: Borracheras, peleas, discusiones y conflictos familiares o con las amistades, dificultades para estudiar o trabajar, etc. En ocasiones, el consumo de alcohol provoca problemas mucho más graves como: accidentes de tráfico, abuso y/o dependencia del alcohol, etc.

   Según la última encuesta sobre uso de drogas en estudiantes de Enseñanzas Secundarias de 14 a 18 años de toda España (ESTUDES 2018-19), el alcohol es la sustancia más consumida (un 75,9% lo ha consumido en el último año y un 58,5% en el último mes), y la que se percibe como de menor riesgo.

   En esta línea trabaja Otger Amatller, psicólogo y coordinador de prevención de la Fundación Salud y Comunidad (FSC), quien recuerda en una entrevista con Infosalus que hay consecuencias en cada una de las fases del consumo del alcohol, reconociendo que esta droga precisamente es de las que más problemas genera en cada una de las fases de su consumo.

   Según recuerda el también el profesor y miembro del equipo de dirección del máster de drogodependencias de la Universitat de Barcelona, por ejemplo, el cannabis genera menos situaciones problemáticas que el consumo de alcohol.

   Así, divide el consumo en para 'pasarlo bien' y 'para no pasarlo mal': "Para pasarlo bien tiene efectos buscados por la población y consecuencias negativas muy concretas, más relacionadas con los ambientes festivos. Pero a medida que este consumo lo realizamos para no pasarlo mal en nuestro día a día, llegando a afectar más a nuestra vida diaria, se pueden ver consecuencias negativas de ese consumo en el ámbito laboral, psicológico, familiar y de salud".

IDENTIFICAR QUE ES UN PROBLEMA

   Es más, lamenta que como el consumo de alcohol está tan normalizado en España, así como en otros muchos lugares del mundo, muchas veces es difícil ser consciente de que ese consumo de alcohol está aumentando. "La gente no pasa de un consumo recreativo a una adicción en dos días. Es un avance irregular hasta que llega un momento en el que consumes diariamente varias cantidades y el síndrome de abstinencia nos sirve para identificar el problema, cuando uno tiene temblores y necesidad de consumir", resalta el experto de la Fundación Salud y Comunidad.

   En este contexto, el psicólogo lamenta que el alcoholismo durante "demasiados años" se ha visto cómo una enfermedad biológica y médica, y no se ha atendido por igual a la parte psicosocial de la persona, al contexto que ha llevado a esa persona a consumir así el alcohol.

   "Hemos de entender que el alcohol hace unas funciones en nuestra vida. No es por casualidad que sea una droga estrella. Durante el confinamiento, estando en casa, hemos notado que bebiendo alcohol las cosas se han relajado, ha bajado la ansiedad, no me siento tan mal. Estas funciones más psicológicas, esta utilidad es un riesgo para aumentar nuestro consumo porque de la misma manera que cuando tengo dolor de cabeza por la mañana lo primero que pienso es en ibuprofeno o en paracetamol, con el alcohol nos pasa lo mismo", advierte Amatller.

   Según incide, el cerebro está diseñado para ahorrar esfuerzos propios en el futuro e intenta siempre usar elementos externos fáciles de conseguir. "Entonces, si asocia alcohol como ansiolítico o tranquilizante, o como método de evasión ante una situación, lo primero que pensará nuestro cerebro en las situaciones que nos generan ansiedad, por ejemplo, será en el alcohol, algo fácil de conseguir para nosotros de forma rápida y que no gasta energía propia", aclara el experto en tratamiento de alcoholismo.

TRATAMIENTOS PARA EL CONSUMO DE ALCOHOL

   Cuando se tiene dependencia del alcohol, que generalmente se tarda unos años en reconocerla y en asistir o aceptar el tratamiento, según el profesor de la Universitat de Barcelona, hay dos fases importantes:

   1.- La desintoxicación: Como esa persona necesita el alcohol para continuar funcionando hay que desintoxicar ese cuerpo para que no le aparezca el síndrome de abstinencia. Es una fase farmacológica donde los medicamentos ayudan a extraer el alcohol de la sangre sin consecuencias negativas. Es una fase ambulatoria o bien un ingreso en un hospital de 15 días a 3 semanas.

   2.- La fase de deshabituación, trabajar para que la persona cuando se ponga nerviosa y tenga ganas de consumir, el conseguir que no recaiga. Aquí Amatller señala que se trabaja por ver qué papel tenía el alcohol en su vida. "Puede durar meses o años porque deben cambiar muchas de sus conductas, y se tienen que compensar estas funciones que el alcohol hacía en su vida. Hay diferentes terapias útiles, a nivel más psicológico se ha demostrado que hay una serie de terapias que funcionan, la terapia cognitivo conductual, la terapia de mejora motivacional, o en algunos casos la terapia familiar sistémica, por ejemplo. Al final, lo que hay que trabajar es la parte psicológica y la parte familiar y psicosocial de la persona", insiste el experto.

   Además, el miembro de la Fundación Salud y Comunidad señala que cuando una persona se ve incapaz de dejar el consumo de alcohol, cada día son más frecuentes los programas de dispensación de alcohol, tratar el alcoholismo con el alcohol, y administrarle pequeñas cantidades con las que puede continuar su vida, como sucede con la metadona y la heroína, programas de mantenimiento con alcohol.

   "Se trata de una manera de reducir las consecuencias negativas de su consumo cuando la persona no está preparada en ese momento o no tiene herramientas para abandonar el consumo. Son programas innovadores que se están estudiando en ensayos clínicos", agrega.

   Sobre la recaída tan habitual en estos casos, el psicólogo destaca que el hecho de que nuestro cerebro tenga tan relacionado el alcohol con determinadas situaciones y problemáticas aumenta el deseo de consumo. "Si te encuentras en situación depresiva delante del bar donde antes bebías, ese deseo se multiplica. Hay momentos de tu vida en los que se te acumulan determinadas problemáticas o elementos que hacen que el deseo de consumo sea tan grande que es difícil y por eso cuando trabajamos con la persona con drogas hay que trabajar mucho la autoestima y el control del impulso, se le deben proporcionar herramientas que la persona podrá manejar ante el deseo de consumo", subraya.

   A juicio de Amatller, ser alcohólico en esta sociedad es más complejo que ser cocainómano y heroinómano porque el alcohol está presente en muchísimas situaciones de nuestro día a día, no sólo en la fiesta y en las celebraciones, sino también en el deporte o en la música, por ejemplo. "Ser alcohólico es muy complicado. Las sitauciones donde el alcohol tiene presencia son muchas".

   Desde el Gobierno de La Rioja advierten en este sentido de que beber cualquier cantidad de alcohol a edades tempranas impacta muy negativamente en el desarrollo del cerebro en formación y la costumbre de beber en atracón, el practicar un consumo intenso de alcohol concentrado en un escaso lapso de tiempo, hace que el daño se agudice. "Sin embargo, parece que muchos adolescentes creen que las bebidas alcohólicas no suponen riesgo cuando solo se consumen los fines de semana, aunque se haga de forma abusiva", lamenta.

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