Publicado 13/07/2021 07:29CET

La terapia con testosterona reduce el infarto y el ictus

Archivo - Infarto, dolor en el pecho.
Archivo - Infarto, dolor en el pecho. - INTERMOUNTAIN HEALTHCARE - Archivo

MADRID, 13 Jul. (EUROPA PRESS) -

La administración de suplementos de testosterona reduce significativamente los infartos de miocardio y los accidentes cerebrovasculares en hombres con niveles anormalmente bajos de la hormona, según una nueva investigación presentada en el congreso de la Asociación Europea de Urología.

En el estudio, que se inició hace diez años y aun continúa, participaron más de 800 hombres de Alemania y Qatar con deficiencia de testosterona, cuyos antecedentes familiares, presión arterial, niveles de colesterol, diabetes o peso los ponían en alto riesgo de sufrir un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular.

Sólo se incluyeron en la investigación los hombres con niveles de testosterona inferiores a los normales, que además presentaban síntomas de baja testosterona, como bajo estado de ánimo, disminución del apetito, depresión, disfunción eréctil, pérdida de libido o aumento de peso.

Algo más de la mitad de los hombres optaron por una terapia de sustitución de testosterona a largo plazo, lo que permitió a los investigadores comparar este grupo con los que no recibieron tratamiento. Se animó a todos los hombres a realizar cambios en su estilo de vida, en cuanto a la dieta, el alcohol, el tabaco y el ejercicio, para mejorar su salud cardiovascular.

De los 412 hombres que recibieron terapia de testosterona, 16 murieron y ninguno sufrió un ataque al corazón o un derrame cerebral. De los 393 hombres que decidieron no tomar suplementos de testosterona, 74 murieron, 70 tuvieron un ataque al corazón y 59 sufrieron un derrame cerebral. Incluso cuando se tuvo en cuenta la discrepancia de edad -el grupo que tomaba testosterona era de media cinco años más joven que el otro-, estas diferencias seguían siendo claras. En el caso de los hombres menores de 55 años, el riesgo de sufrir un ataque al corazón o un ictus se redujo en un 25%; en el caso de los hombres mayores de 60 años, el riesgo se redujo en un 15%.

La salud de los hombres sometidos a terapia de testosterona también mejoró en otras medidas. Perdieron peso, tuvieron más masa muscular magra, su nivel de colesterol y la función hepática mejoraron, su diabetes se controló mejor y su presión arterial disminuyó.

El profesor Omar Aboumarzouk, de la Hamad Medical Corporation de Qatar, explica que, "teniendo en cuenta que todos estos hombres habrían sufrido normalmente un ataque al corazón o un derrame cerebral en los siguientes cinco o diez años, sin ninguna otra intervención, fue una verdadera sorpresa no ver ningún evento cardiovascular en el grupo que recibió la terapia de testosterona. Está claro que este tratamiento puede reducir significativamente los riesgos en este grupo concreto".

Sin embargo, el equipo, en el que han participado investigadores de Dresde, Bremen y Muenster (Alemania) y de Doha (Qatar), quiere subrayar que la terapia con testosterona no es una bala de plata y que sólo debe considerarse para los pacientes que cumplen ciertos criterios.

"La testosterona puede ser muy perjudicial si la toman hombres con niveles normales, o que funcionan perfectamente con niveles reducidos de la hormona --advierte el profesor Aboumarzouk--. Aunque los hombres necesitan la testosterona para determinadas funciones psicológicas y biológicas, sólo aquellos con niveles bajos que presentan otros síntomas pueden beneficiarse del tratamiento con testosterona".

"En el caso de las personas con alto riesgo de sufrir un ataque al corazón o un ictus y que tienen un déficit de testosterona, es probable que devolver la hormona a sus niveles normales les ayude a maximizar los beneficios de otras medidas necesarias para mejorar su salud en general --añade--. Esto incluye aumentar los niveles de ejercicio, comer alimentos más saludables, dejar de fumar y reducir el consumo de alcohol".

"Creemos que los médicos que tratan a pacientes con niveles bajos de testosterona, que tienen un alto riesgo de sufrir un ataque al corazón o un ictus, deberían considerar la terapia con testosterona como uno de los aspectos de su tratamiento", apunta.

El doctor Maarten Albersen, miembro de la Oficina Científica de la EAU, de la Universidad de Lovaina (Bélgica), afirma que "los riesgos o beneficios cardiovasculares a largo plazo del tratamiento con testosterona siguen sin estar claros, debido a los resultados contradictorios de investigaciones anteriores. Este nuevo estudio ha mostrado una reducción de los eventos cardiovasculares mayores y de la mortalidad en los hombres que recibieron terapia de testosterona, en comparación con los hombres que optaron por no recibir este tratamiento", resalta.

"Sin embargo, se trataba de hombres con un riesgo medio de sufrir un infarto o un ictus, y los que recibieron testosterona eran más jóvenes y tenían un riesgo ligeramente inferior al inicio del estudio --subraya--. El estudio fue lo suficientemente largo como para ver diferencias en la tasa de eventos cardiovasculares. Sin embargo, el número de participantes y el hecho de que el ensayo no fuera aleatorio dificultan la obtención de conclusiones definitivas".

En este sentido, recuerda que "ahora está en marcha un nuevo ensayo, cuyo objetivo es reclutar a 6.000 participantes, y que debería proporcionar respuestas definitivas sobre los riesgos cardiovasculares o incluso los beneficios de la terapia hormonal en hombres con baja testosterona".

Contador