Tendón de Aquiles, qué se puede hacer ante una lesión

Reflex hammer being held by a doctor
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Publicado: jueves, 28 mayo 2020 8:17

   MADRID, 28 May. (EUROPA PRESS) -

   El dolor, la hinchazón, y el deterioro funcional del tendón de aquiles son síntomas comunes en los deportes y en la vida cotidiana. El dolor podemos experimentarlo por ejemplo al caminar y al conducir, pero también tras entrenar o competir.

   "Estas molestias suelen aparecer sin haber recibido ningún traumatismo previo. Puede aparecer un dolor intenso localizado sobre el tendón de aquiles, que puede llegar a perdurar unas horas. Si es así, puede que padezcas una tendinopatía aquílea o del tendón de Aquiles", afirma en una entrevista con Infosalus el secretario general del Consejo de Colegios de Fisioterapeutas de España, José Casaña.

   Para estar seguros, indica que debemos acudir al médico, quien emitirá un informe. No obstante, reseña que el diagnóstico fisioterápico es "complementario y esencial" para controlar la correcta evolución de la lesión durante el tratamiento que ellos proporcionan.

   El también director del departamento de Fisioterapia de la Universidad de Valencia reconoce que las lesiones en este tendón suelen ser bastante frecuentes entre quienes practican deporte, especialmente en aquellos que implican acciones con impactos repetitivos, frenadas, o cambios de dirección; tales como el fútbol, el voleibol, el baloncesto, los deportes de raqueta, o algunas especialidades del atletismo. "Durante la carrera y el salto, el tendón de Aquiles puede llegar a soportar de 6 a 12 veces el peso corporal, siendo uno de los principales estímulos patológicos que causan la lesión", aprecia.

   En concreto, el American College of Foot and Ankle Surgeons explica que un tendón es una cinta de tejido que conecta un músculo a un hueso y, en el caso concreto del tendón de Aquiles, menciona que éste corre por la parte trasera de la parte inferior de la pierna y conecta el músculo de la pantorrilla con el hueso del talón. "Facilita caminar ayudando a levantar el talón del suelo", subraya la entidad científica.

   A su vez, remarca que la fisioterapia es un componente importante del proceso de curación en el momento en el que surge una lesión en el citado tendón ya que "involucra ejercicios que fortalecen los músculos y mejoran el rango de movimiento del pie y del tobillo", según destaca.

Desde la Mayo Clinic estadounidense apuntan que las lesiones en el tendón de aquiles suelen ser más frecuentes en los hombres, y conforme se van ganando años, aparte de que los pies planos o el sobrepeso pueden favorecer este tipo de lesiones, entre otros factores de riesgo.

MEDIDAS PREVENTIVAS Y CÓMO PUEDEN SER LAS LESIONES

   A la hora de prevenir esta lesión, el profesor doctor Casaña resalta la importancia del calentamiento previo y progresivo a la realización de cualquier actividad, así como una regularidad en los entrenamientos, de forma que se asegure una condición física básica para poder realizar la actividad, aparte de emprender lo que se conoce como un 'entrenamiento invisible', es decir, visitar al fisioterapeuta de vez en cuando, realizar siempre un correcto descanso, así como una alimentación adecuada, como es habitual entre los deportistas profesionales.

   Por otro lado, el profesor doctor Casaña detalla que las lesiones tendinosas se pueden agrupar en base a dos criterios: La naturaleza del inicio, pudiendo ser este traumático o por sobreuso; y por otro lado, según el tiempo de evolución transcurrido (tendinopatia aguda, subaguda y crónica también conocida por tendinosis).

   Así, la lesión más aguda en el tendón de aquiles es la rotura del mismo, según puntualiza, y ésta suelen padecerla los jóvenes a partir de los 35 años, y especialmente en disciplinas deportivas como el pádel, el tenis, o el fútbol, donde de estar parado se pasa directamente a una acción brusca. "Cuando se rompe el tendón de forma aguda generalmente éste se debe operar. Una vez hecha la reparación serán necesarios hasta 6 meses de tratamiento conservador de fisioterapia", matiza Casaña.

En este tratamiento, según recalca, lo importante es asegurar la cicatrización del tendón tras la operación, para lo que se irá trabajando con él poco a poco, siguiendo un entrenamiento de adaptación, e intentando dosificar la carga que reciba; garantizando de esta manera la correcta trasmisión de fuerza desde el músculo hasta el hueso. Después, pueden ser útiles la hidroterapia, ejercicios de fortalecimiento general, además de ejercicios de caminar, a juicio del fisioterapeuta.

   Por otro lado, el secretario general del Consejo de Colegios de Fisioterapeutas de España puntualiza que también se encontrarían las lesiones crónicas en el tendón de aquiles, aquellas en las que va perdiendo su funcionalidad como consecuencia de la degeneración en sus tejidos, y que son más frecuentes entre las personas mayores.

   "El tendón no se llega a romper pero pierde su estructura y composición original, limitándose hasta el punto que cuando acabas de entrenar sientes dolor. Una de las más clásicas es la bursitis o tendinopatía en las retrocalcáneas, una inflamación entre el tendón y el hueso", explica el profesor de la Universidad de Valencia.

   Apunta igualmente que hay técnicas dirigidas al tratamiento de tendinopatías crónicas, siendo una de las más empleadas la electrolisis percutánea intratisular, que puede ayudar en la regeneración de las fibras de colágeno dañadas, especialmente útil en deportistas de alto rendimiento, siempre acompañada después de ejercicio físico terapéutico.

   En el caso de las tendinopatías, cuando aparece el dolor tras el entrenamiento, lo importante es ponerse frío porque, según precisa Casaña, éste tiene dos ventajas: "Ayuda a disminuir la inflamación y también tiene efecto analgésico. La aplicación será dos tres veces con una duración de unos 5-7 minutos".

   Para recuperar funcionalmente el tendón de aquiles recuerda que también se pueden emplear técnicas como la electroterapia, la masoterapia, y los ejercicios terapéuticos de fuerza muscular, de potencia, de control motor, así como estiramientos que incrementen la movilidad articular del tobillo, entre otros.