Una técnica pionera consigue preservar los ganglios axilares en los tumores de mama más agresivos

Especialistas de la Clínica Universidad de Navarra.
CLÍNICA UNIVERSIDAD DE NAVARRA
Publicado 15/10/2018 15:40:03CET

PAMPLONA, 15 Oct. (EUROPA PRESS) -

La Clínica Universidad de Navarra realiza una técnica pionera de preservación axilar después del tratamiento con quimioterapia del cáncer de mama en pacientes con tumores agresivos.

Tras el tratamiento neoadyuvante (aplicar quimioterapia previa a la cirugía), el equipo médico investiga los ganglios axilares para evitar una disección axilar en aquellos casos que no sea necesario, es decir, en los que no se observe presencia tumoral.

El objetivo de este protocolo es evitar la extirpación total de los ganglios axilares de la mama afectada si no es imprescindible. "Hace unos años, cuando hacíamos la cirugía a la paciente siempre se le extirpaban los ganglios debajo del brazo", explica la doctora Isabel Rubio, directora del Área de Patología Mamaria de la Clínica Universidad de Navarra. Sin embargo, en la actualidad, la Clínica realiza este procedimiento quirúrgico para evitar una disección axilar innecesaria.

Se trata de un estudio en el que se analizan al menos tres ganglios axilares. Si en el análisis previo a la quimioterapia se observa que los ganglios axilares son positivos, se coloca un clip en el primer ganglio. Una vez administrada la quimioterapia, durante la cirugía, se procede a la extirpación de este ganglio marcado y otros dos ganglios centinela (primeros ganglios linfáticos hacia los que drena el tumor y, por lo tanto, los primeros que se verían afectados) para comprobar su afectación mediante una biopsia.

"En caso de que estos ganglios den negativo a la presencia tumoral, evitaremos hacer una disección axilar. Por lo tanto, estaremos disminuyendo la morbilidad de esa cirugía", señala la doctora Rubio.

Por el momento, este protocolo se ha mostrado especialmente eficaz en dos subtipos de cáncer muy agresivos: los Her2 positivos y los triples negativos. En ambos casos es necesario realizar un tratamiento neoadyuvante en el que primero se administra quimioterapia para reducir el tamaño del tumor y, posteriormente, se lleva a cabo la intervención quirúrgica.

La disección axilar puede provocar una serie de efectos secundarios relevantes como la pérdida de movilidad del brazo, un aumento de riesgo de linfedema (hinchazón de la extirpación de los ganglios linfáticos debido al tratamiento oncológico) o la aparición de parestesias (sensación de hormigueo o adormecimiento). Unas secuelas que incentivaron la investigación para encontrar un procedimiento menos agresivo.

Los avances en las terapias dirigidas y los tratamientos sistémicos de quimioterapia han conseguido respuestas favorables al tratamiento, con tasas de entre el 60-70% de desaparición de tumor en los ganglios axilares. "Cuando hacíamos la disección axilar, en un porcentaje muy alto de pacientes todos los ganglios eran negativos puesto que la quimioterapia había hecho su efecto y no tenía mucho sentido extirparlos todos si no tenían tumor", detalla.

Los resultados arrojaban dudas sobre la necesidad de llevar a cabo una extirpación total de los ganglios linfáticos axilares. Un primer paso en esta línea se dio hace unos años con la práctica de la biopsia del ganglio centinela para observar si existía presencia tumoral en él. Ahora, este nuevo procedimiento va más allá con el estudio de un mínimo de tres ganglios que determinará si se procede a una disección axilar o no.

Se deben estudiar por lo menos tres ganglios para que el procedimiento sea seguro. "Para que la tasa de falsos negativos sea menor del 5% hay que cumplir los requisitos de quitar el ganglio con el clip y, al menos, dos ganglios centinela adicionales. Si no, la tasa de falsos negativos es superior al 10%, lo que significa que puedes dejar enfermedad residual en la axila", explica la Clínica.

Pese a que se trata de un protocolo que se aplica en otros países, como Holanda o Estados Unidos, en España todavía no está implantado de forma generalizada. Con él, se ha observado que en los cánceres de mama más agresivos, tanto los Her2 positivos como los triples negativos (suman el 35% de los casos), su respuesta es muy positiva.

"En ellos puede seguirse esta pauta porque obtienen muy buena respuesta al tratamiento neoadyuvante. Además, sabemos que, en estos casos, el riesgo de que se quede enfermedad residual en la axila está por debajo del 5%", explica la directora de Patología Mamaria, y añade que "la mejora de los tratamientos sistémicos y las terapias dirigidas facilitan la aplicación de cirugías menos radicales y esto tiene un impacto claro en la calidad de vida de los pacientes".