Actualizado 29/12/2017 12:43 CET

¿Son realmente efectivos los castigos?

El castigo físico nunca es la respuesta para solucionar problemas.
ISTOCK

   MADRID, 29 Dic. (EUROPA PRESS) -

   Los castigos podrían no ser efectivos para conseguir que las personas sean más solidarias, según ha puesto de manifiesto un estudio llevado a cabo por investigadores de las universidades de Hokkaido en Japón y de la Politécnica del Noroeste en China.

   En los estudios teóricos, el castigo a menudo se ha visto como una solución para obligar a las personas a ser más cooperativas, si bien los científicos asiáticos han querido realizar un 'experimento de dilema social' para comprobar si realmente castigar a una persona mejorar el nivel general de cooperación social.

   Para ello, reclutaron a 225 estudiantes a los que pidieron que, en tres grupos diferentes, jugaran 50 rondas del juego 'el dilema del prisionero'. En el primero, cada participante jugó en cada ronda con dos oponentes diferentes y tuvieron que elegir entre 'cooperar' (4 puntos) o 'defecto' (cero puntos), si bien cuando uno sólo elegía 'defecto' los otros días recibían 8 puntos.

   El segundo grupo fue similar al primero en todos los aspectos, excepto que las personas que jugaron el uno con el otro eran las mismas durante la duración de las 50 rondas, lo que les permitió aprender las características del otro.

SE COOPERA MEJOR CON PERSONAS

   Asimismo, en el tercer grupo, los jugadores también permanecieron iguales, si bien se introdujo una la opción 'castigar', la cual restaba puntos. Al final del juego, se contaron todos los puntos generales y los estudiantes recibieron una compensación monetaria basada en la cantidad de puntos ganados.

   De esta forma, los investigadores observaron que los estudiantes del primer grupo cooperaban mucho menos (4%) que los de los grupos en los que se enfrentaban siempre a los mismos oponentes. Además, evidenciaron que al agregar la opción 'castigo' no mejoraba el nivel de solidaridad.

   A raíz de estos resultados, los científicos han comentado que el castigo puede tener un efecto desmoralizador, puesto que las personas que son castigadas pueden ver desaparecer sus logros en un corto periodo de tiempo y reducir su interés en elegir solidarizarse con los otros frente a competir.