SJD y Fundación Hospitalarias formarán a profesionales de 6 países para promover la integración de refugiados ucranianos

El proyecto Puente es gratis y se ha adaptado a la realidad sociocultural de España, Italia, Portugal, Austria, Polonia y Bélgica

SJD y Fundación Hospitalarias formarán a profesionales de 6 países para promover la integración de refugiados ucranianos,
SJD y Fundación Hospitalarias formarán a profesionales de 6 países para promover la integración de refugiados ucranianos, - SJD
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Publicado: miércoles, 26 agosto 2026 13:43

MADRID, 26 Ago. (EUROPA PRESS) -

San Juan de Dios España y Fundación Hospitalarias han puesto en marcha el proyecto PUENTE, cuyos objetivos residen en mejorar las competencias de los educadores de adultos en seis países europeos para contribuir a la trayectoria educativa de los refugiados ucranianos, procurar que los centros educativos sean más inclusivos, favorecer su integración social y laboral mediante directrices educativas eficaces y apoyar su recuperación del trauma, mejorando su bienestar físico y emocional.

Desde 2022, cuando se inició la guerra en Ucrania, se han producido casi seis millones de desplazamientos de ciudadanos ucranianos a toda Europa, que se enfrentan a posibles trastornos de salud mental y al riesgo de exclusión social debido al trauma causado por la guerra, lo que supone un gran reto para la salud pública y la integración social.

El proyecto ha sido traducido a cinco idiomas y adaptado al contexto de los distintos países donde se implementará: España, Italia, Portugal, Austria, Polonia y Bélgica. Además, en su validación han participado también otras entidades como Cáritas y Cruz Roja.

En la presentación de este proyecto en nuestro país ha participado Juan Jesús Muñoz García, coordinador de Salud Mental del Centro San Juan de Dios Ciempozuelos, quien ha explicado lo que puede suponer para una persona salir de su país de origen por un conflicto bélico como en el caso de Ucrania.

"El desplazamiento forzado supone una ruptura profunda en la vida de las personas. No se trata únicamente de abandonar un lugar geográfico, sino de dejar atrás proyectos de vida, relaciones personales, rutinas, referentes culturales y, en muchos casos, una parte importante de la propia identidad", ha señalado.

Desde el punto de vista psicológico, añade, "muchas personas experimentan miedo, incertidumbre, sentimientos de pérdida, preocupación constante por familiares que permanecen en zonas de conflicto y dificultades para adaptarse a una realidad completamente nueva. Además, la exposición directa o indirecta a la guerra puede generar reacciones de estrés intenso, ansiedad, alteraciones del sueño o dificultades de concentración".

Al mismo tiempo, matiza que "no todas las personas refugiadas desarrollan problemas de salud mental. Muchas muestran una enorme capacidad de adaptación y resiliencia. Por ello, resulta fundamental evitar una visión exclusivamente centrada en el trauma y reconocer también los recursos personales y comunitarios que les permiten reconstruir sus vidas".

Precisa la llegada a un entorno seguro, el país de acogida, supone un alivio para estas personas, pero eso no quiere decir que concluya el sufrimiento y surgen otros desafíos a los que deben hacer frente como "la incertidumbre sobre el futuro, la distancia respecto a familiares y amigos, las barreras lingüísticas, las dificultades para acceder al empleo o la vivienda y el proceso de adaptación a una cultura diferente. Muchas personas viven durante meses o años con una sensación de provisionalidad, sin saber cuándo podrán regresar a su país o reencontrarse con sus seres queridos".

En la presentación, Kira, una joven de 18 años, ha explicado que abandonó Ucrania hace casi un año junto a su madre y una vez en España, tras la fase de evaluación se les asignó una plaza dentro del Programa de Protección Internacional de San Juan de Dios en el centro de Valladolid de la Fundación Hospitalarias y asegura que contar con organizaciones que faciliten la acogida y la integración son esenciales.

"Cuando llegas a un lugar nuevo es muy importante contar con personas que te orienten, te escuchen y te ayuden a resolver dudas. Instituciones como Fundación Hospitalarias y San Juan de Dios España hacen que el proceso de adaptación sea más fácil y rápido. La ayuda se refleja en muchos aspectos: clases de español con profesores cualificados, orientación en los trámites administrativos, apoyo psicológico, actividades y visitas culturales, talleres y cafés coloquios en los que podemos compartir experiencias con otras personas que han pasado por situaciones similares y conocer gente de otros países... Todo esto nos facilita no solo la integración, sino que también nos ayuda a sentirnos acompañados y apoyados", afirma.

"La experiencia con Kira nos muestra la importancia de contar con profesionales adecuadamente formados en la atención a personas refugiadas, capaces de poder dar respuesta a sus necesidades de manera integral, atendiendo no solo a su situación administrativa, sino también a su bienestar emocional, social y cultural. En este sentido, el Proyecto Puente se dirige a personas procedentes de Ucrania, pero sus contenidos son transferibles y útiles para cualquier profesional que trabaje con personas refugiadas o personas migrantes que proceden de contextos complejos como conflictos armados", ha indicado Maura Soriano, coordinadora del Programa de Protección Internacional en la Fundación Hospitalarias Valladolid.

Mediante el programa PUENTE, los profesionales que trabajan con personas refugiadas procedentes de Ucrania podrán acceder a herramientas diseñadas específicamente para canalizar las necesidades de esta población atendiendo no sólo a su situación de desplazados sino al contexto social y cultural de sus países de origen con intervenciones más sensibles, inclusivas y eficaces.

"El proyecto --explica Juan Jesús Muñoz-- ha desarrollado materiales formativos y un manual de buenas prácticas que permiten trasladar este conocimiento a distintos contextos profesionales. Más que ofrecer respuestas cerradas, PUENTE pretende ayudar a comprender mejor una realidad compleja y proporcionar herramientas para favorecer la inclusión, el bienestar y la participación de las personas refugiadas en las comunidades de acogida".

En su fase piloto, el proyecto ha formado a 60 profesionales de distintos centros y en esta primera fase que ahora comienza se pretende llegar, directa o indirectamente, a cerca de 400.

"Las personas refugiadas --continúa-- suelen ser conocidas por aquello de lo que han tenido que huir. Sin embargo, es igualmente importante reconocer aquello que aportan. Detrás de cada historia de desplazamiento hay capacidades, conocimientos, experiencias, talentos y proyectos de vida. La mayoría de las personas refugiadas no desean depender de la ayuda de otros; desean reconstruir su vida, trabajar, participar y contribuir a la sociedad que las acoge".

Kira asegura ahora que su futuro está en España. "Con la guerra y la ocupación de nuestra ciudad en Ucrania perdimos muchas cosas que formaban parte de nuestra vida y si hay que empezar de nuevo, quiero hacerlo en un lugar donde existan oportunidades para construir el mejor futuro para mi madre y para mí. Mi objetivo es construir una vida plena, aprovechar todas las oportunidades que se presenten y aportar también con mi granito de arena a la sociedad que me ha acogido".

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