Archivo - Imagen de recurso de una espirometría. - EP/JCCM - Archivo
MADRID, 8 Oct. (EUROPA PRESS) -
La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) ha reclamado una mayor implementación de la espirometría en Atención Primaria, así como más recursos y formación específica para médicos y enfermeras.
Con motivo del Día Mundial de la Espirometría, SEPAR ha señalado que esta prueba continúa siendo "infrautilizada" en Atención Primaria, pese a su "papel fundamental" en el diagnóstico y monitorización del asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
Según la sociedad, la espirometría constituye una prueba fundamental para establecer el diagnóstico del asma y la EPOC y permite obtener información objetiva sobre la función pulmonar. En este sentido, considera que es "muy importante" incorporar correctamente la prueba broncodilatadora, ya que "permite obtener una visión más completa de la función pulmonar, tanto para aumentar el tratamiento como para monitorizar la evolución de los pacientes que están siendo tratados con inhaladores".
Así, destaca que es una prueba "sencilla, segura, de acceso rápido y con un coste asumible", que aporta información de "gran valor" para el abordaje diagnóstico y el seguimiento de los pacientes con enfermedades respiratorias como el asma y la EPOC.
"La utilización de la espirometría resulta innegociable para el estudio de síntomas como la disnea, la tos y las infecciones respiratorias de repetición. Además, debería implementarse en pacientes fumadores, actuales o pasados, que tienen síntomas, con el objetivo de favorecer el diagnóstico precoz de la EPOC, incluso en aquellos pacientes que aún presentan poca o ninguna carga sintomática", explica el miembro del comité científico del Año SEPAR de la Vía Aérea 2026-2027, Javier Bravo.
MÁS ESPIRÓMETROS Y FORMACIÓN EN ATENCIÓN PRIMARIA
Según SEPAR, la incorporación de los espirómetros en los centros de Atención Primaria debería estar mucho más extendida y constituiría una ayuda "inestimable" para la toma de decisiones de los profesionales.
Para lograrlo, afirma que es necesario invertir no solamente en espirómetros para los diferentes centros, sino también en programas de formación para contar con un equipo de enfermería bien entrenado en la realización de las espirometrías con la calidad necesaria y con médicos capacitados para interpretarlas e incorporarlas a su práctica clínica habitual.
En este sentido, señala que una de las principales dificultades de la espirometría es que requiere la colaboración del paciente y un esfuerzo adecuado para conseguir una maniobra técnicamente válida. Por ello, defiende que es fundamental que los profesionales que la efectúan conozcan correctamente la técnica y sepan identificar cuándo una prueba puede interpretarse con fiabilidad.
Por otra parte, SEPAR indica que la interpretación es relativamente sencilla cuando se conocen los valores que deben analizarse y se ha comprobado previamente que la maniobra se haya ejecutado correctamente. "La formación debe permitirles adquirir los conocimientos y la experiencia necesarios para realizar y valorar adecuadamente la espirometría, incorporándola con confianza a su práctica clínica habitual, tanto en las valoraciones diagnósticas como en el seguimiento de los pacientes", explica Bravo.
Asimismo, el control espirométrico ayuda a valorar los cambios en la función pulmonar y contribuye a la toma de decisiones sobre el tratamiento, incluida la posibilidad de escalar o desescalar la terapia en función de los hallazgos y de situación clínica del paciente.
"Actualmente, no es tolerable que muchos pacientes sean etiquetados de enfermedades crónicas como el asma y la EPOC y reciban tratamientos inhalados de forma prolongada sin una confirmación diagnóstica adecuada. Estos pacientes pueden continuar sintomáticos, sin que se conozca la verdadera causa de sus síntomas, y recibir un tratamiento innecesario o insuficiente, con las consecuencias que ello puede tener tanto para su salud como para el sistema sanitario", denuncia Bravo