Sensores portátiles pueden ayudar a identificar a pacientes con EM en riesgo de empeoramiento de la discapacidad

Archivo - Un nIño en silla de ruedas.
Archivo - Un nIño en silla de ruedas. - GAYSORN EAMSUMANG/ISTOCK - Archivo
Infosalus
Publicado: martes, 10 marzo 2026 7:06

    MADRID, 10 Mar. (EUROPA PRESS) -

   Los sensores portátiles podrían ayudar a identificar a las personas con esclerosis múltiple (EM) con mayor probabilidad de presentar un empeoramiento de la discapacidad y pérdida de volumen cerebral, según un estudio de la Universidad Johns Hopkins (Estados Unidos) publicado en 'Neurology', la revista médica de la Academia Americana de Neurología.

   El estudio reveló que las personas con cambios en sus patrones de actividad tenían mayor probabilidad de presentar un empeoramiento de la discapacidad y pérdida de volumen cerebral que aquellas cuyos patrones no cambiaron tanto o no cambiaron en absoluto. El estudio no prueba que los cambios en la actividad conduzcan a la progresión de la EM; sólo muestra una asociación.

   Los sensores portátiles miden cuánta actividad física ligera, moderada o vigorosa tuvieron las personas durante el día, cuánto tiempo pasaron sentadas o inactivas y sus ritmos circadianos o patrones de sueño-vigilia.

   "La identificación oportuna de pacientes con riesgo de progresión de la enfermedad es esencial para reducir la discapacidad a largo plazo, pero las pruebas actuales para medir la discapacidad por EM no están diseñadas para detectar pequeños cambios", aporta la autora del estudio, Kathryn C. Fitzgerald, de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore, Maryland. "Usar un dispositivo relativamente económico y accesible en la muñeca podría ayudarnos a identificar cambios tempranos en la enfermedad".

   El estudio involucró a 238 personas con EM, con una edad promedio de 55 años y con una media de 13 años de convivencia con la enfermedad. Al inicio del estudio, presentaban un nivel de discapacidad promedio de 3 en la Escala Ampliada del Estado de Discapacidad (ESD), una escala que mide la discapacidad en la EM. Esta escala indica ausencia de problemas para caminar, pero una discapacidad moderada en uno de ocho sistemas funcionales, como debilidad muscular, problemas de equilibrio, problemas de pensamiento y memoria, o una discapacidad leve en tres o cuatro áreas.

   Las personas no tenían otros problemas de salud graves que pudieran afectar su actividad física y no habían tenido una recaída de EM en los seis meses anteriores al estudio.

   Los participantes usaron dispositivos en las muñecas las 24 horas del día para medir sus niveles de actividad durante dos semanas. Lo hicieron cada tres meses durante un promedio de tres años. También se sometieron a pruebas cada seis meses para evaluar sus niveles de discapacidad. Se les realizaron escáneres cerebrales al inicio del estudio y dos años después para detectar cualquier cambio en el cerebro.

   Durante el estudio, 120 personas experimentaron progresión de la enfermedad. Quienes experimentaron una disminución en sus niveles de actividad diurna tuvieron mayor probabilidad de progresión. Quienes experimentaron una disminución en sus niveles de actividad en la primera mitad del día tuvieron aproximadamente un 20% más de probabilidad de progresión que quienes no experimentaron disminución en su nivel de actividad.

   Las personas que experimentaron descensos en sus niveles de actividad por la mañana, de 8h a 10h, fueron más propensas a sufrir pérdida de volumen cerebral. Cada desviación estándar de descenso en el nivel de actividad se asoció con una disminución del 0,18% en el volumen cerebral total, así como con una disminución del 0,34% en la materia gris profunda y una pérdida del 0,35% en el volumen del tálamo.

   "Se necesita más investigación para confirmar estos hallazgos, pero es emocionante pensar que el uso de dispositivos de fácil acceso podría ayudarnos a predecir quién corre el riesgo de empeorar la enfermedad y, potencialmente, prevenir esos cambios", aporta Mowry. "Detectar pequeños cambios también podría ayudarnos a acelerar la investigación de nuevos tratamientos".

   Una limitación del estudio es que no se incluyó a un grupo de personas sin EM, lo que ayudaría a los investigadores a comprender cómo pueden cambiar los niveles de actividad como parte del envejecimiento normal. Además, los participantes eran relativamente mayores y presentaban mayor discapacidad, por lo que los resultados podrían no ser aplicables a personas más jóvenes con EM y a aquellas con menor discapacidad.

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