La SENEP reivindica una atención especializada y multidisciplinar para los niños con ataxia

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Archivo - Zurich_Maraton_Madrid_2023 - XAVIER D'ARQUER DOBLESTUDIO - Archivo
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Publicado: jueves, 24 septiembre 2026 15:53

MADRID 24 Sep. (EUROPA PRESS) -

La Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP) reivindica una atención especializada y multidisciplinar para los niños con ataxia, una alteración del equilibrio y de la coordinación de los movimientos, un signo neurológico que puede aparecer en diferentes situaciones, coincidiendo con la celebración este próximo 25 de septiembre con el Día Internacional de la Ataxia.

"La ataxia es una alteración del equilibrio y de la coordinación de los movimientos. No es una enfermedad única, sino un signo neurológico que puede aparecer en diferentes enfermedades, por lo que sus características y su evolución pueden variar considerablemente de un niño a otro", explica en este sentido Marta Correa Vela, coordinadora del Grupo de Trabajo de Trastornos del Movimiento de la SENEP.

Los síntomas de una ataxia, según detalla esta neuropediatra, pueden ser muy variados y no todos los niños los presentan de la misma manera. "Lo más característico es una dificultad para coordinar los movimientos y mantener el equilibrio, que puede manifestarse como una marcha inestable o 'tambaleante', movimientos poco precisos o entrecortados, dificultad para correr, saltar o subir y bajar escaleras, o problemas para realizar tareas que requieren precisión, como escribir, dibujar, o utilizar objetos con las manos. También pueden aparecer alteraciones del habla, o de los movimientos de los ojos como el nistagmo", explica.

En este contexto, la doctora Correa cree importante destacar que un niño torpe no necesariamente tiene ataxia, subrayando que "los tropiezos ocasionales, una menor habilidad para el deporte, o cierta dificultad en actividades motoras pueden formar parte de la variabilidad normal del desarrollo".

Eso sí, advierte de que lo que sí debe llamar la atención es una dificultad de coordinación claramente mayor de lo esperado para su edad, que aparece de forma brusca o progresiva, o se acompaña de otros signos neurológicos (otros movimientos involuntarios, alteraciones del habla, o movimientos oculares anormales). En estos casos, dice que es recomendable realizar una valoración adecuada por un neuropediatra para determinar si existe realmente una ataxia, identificar aquellos signos neurológicos que puedan estar asociados y, en caso afirmativo, conocer su causa.

¿TODAS LAS ATAXIAS SON HEREDITARIAS?

Por otro lado, remarca la portavoz de la SENEP que las causas de las ataxias en la infancia son muy diversas y no todas son hereditarias, recordando que una ataxia puede aparecer de forma aguda, por ejemplo, en el contexto de determinadas infecciones, intoxicaciones, o como consecuencia de la toma de algunos medicamentos, siendo transitoria en estos casos.

"Otras ataxias pueden ser consecuencia de alteraciones estructurales o inflamatorias del sistema nervioso, así como de trastornos metabólicos, o de enfermedades genéticas que pueden producir síntomas persistentes o progresivos. Identificar la causa de la ataxia es fundamental para establecer el pronóstico, orientar el seguimiento y, cuando sea posible, ofrecer un tratamiento específico", subraya.

EL PAPEL DE LA GENÉTICA EN EL DIAGNÓSTICO DE LA ATAXIA

Aquí, esta neuropediatra resalta que en los últimos años la genética ha adquirido un papel cada vez más relevante en el estudio de las ataxias infantiles, de forma que los avances alcanzados en las técnicas de diagnóstico genético permiten identificar alteraciones responsables de enfermedades que, hasta hace poco, podían quedar sin una causa definida, al tiempo que han permitido reconocer nuevas causas genéticas de ataxia y comprender mejor su evolución.

Sin embargo, no todas las ataxias son genéticas, tal y como advierte la coordinadora del Grupo de Trabajo de Trastornos del Movimiento de la SENEP, por lo que el estudio debe individualizarse siempre. En concreto, el diagnóstico comienza con una valoración clínica detallada por parte del neuropediatra, que analiza cómo y cuándo han aparecido los síntomas (de forma aguda, episódica, o crónica), su evolución, los antecedentes, y otros hallazgos de la exploración neurológica.

"A partir de esta información pueden ser necesarias diferentes pruebas, como análisis de sangre, estudios de imagen, pruebas metabólicas o genéticas, entre otras. El objetivo no es únicamente poner un nombre a la enfermedad, sino identificar, siempre que sea posible, su causa para poder ofrecer al niño y a su familia un diagnóstico preciso, orientar el pronóstico, establecer un seguimiento adecuado, y valorar las opciones terapéuticas disponibles", sostiene.

Asimismo, esta portavoz de los neuropediatras resalta que el abordaje de las ataxias infantiles debe ser multidisciplinar, ya que sus manifestaciones pueden afectar a diferentes áreas del desarrollo y de la vida cotidiana del niño: "Además del neuropediatra pueden intervenir profesionales como fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas, rehabilitadores, oftalmólogas, especialistas en nutrición, psicólogos; todo ello en función de las necesidades de cada paciente".

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