Publicado 10/09/2021 14:29CET

Señales para detectar problemas de visión en niños

Archivo - Oculista pone las gafas nuevas a un niño.
Archivo - Oculista pone las gafas nuevas a un niño. - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / A - Archivo

MADRID, 10 Sep. (EUROPA PRESS) -

La doctora Lucía Fernández-Vega, responsable de la unidad de Oftalmología Pediátrica del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega (IOFV), afirma que, debido al confinamiento y a las clases 'online' del pasado curso, ahora "más que nunca" es fundamental que los niños acudan a revisiones oftalmológicas para evitar problemas derivados de la mala visión, como el bajo rendimiento escolar.

De hecho, la doctora Fernández-Vega asegura que tanto la miopía como la hipermetropía o el astigmatismo, si no se tratan a tiempo, tienen relación directa con la dificultad para realizar las labores académicas con normalidad. "Además de la exposición a las pantallas, otro factor que ha incidido en el aumento de las personas con miopía a raíz del confinamiento es la falta de luz solar. La luz solar es beneficiosa para nuestros ojos, siempre que no se mire directamente al sol, puesto que genera dopamina, la cual previene que la miopía aumente", añade la oftalmóloga.

Debido a que es más difícil que los niños identifiquen y expresen por sí solos problemas en su vista, los oftalmólogos recomiendan que, a partir de los tres años, se le haga una primera revisión para determinar si lo que ve el niño es normal para su edad y para evitar problemas futuros. Si además de mostrar algunos de los síntomas que indican un posible daño en los ojos de los niños, existen antecedentes de problemas visuales en la familia de base hereditaria, debería llevarse al menor lo antes posible a una revisión de oftalmología pediátrica.

Para detectar alguna anomalía en la visión de los niños, según la doctora, es necesario observar su actitud ante actividades cotidianas. Por ejemplo, si el niño se sienta demasiado cerca de las pantallas. Es decir, si durante los momentos de ocio el pequeño se sienta a menos de dos metros de la pantalla para ver la tele, o a menos de 50 centímetros del ordenador/tablet para visualizar vídeos o hacer tareas, puede tener problemas para ver a distancia. Este en un indicador de patologías oculares como la miopía, por ejemplo, ya que no ven bien de lejos.

Otra señal puede ser si el niño se queja habitualmente de dolor de cabeza. Los más pequeños suelen tener dificultades para asociar los dolores de cabeza con alguna actividad en particular. "En caso de que expresen este síntoma, hay que ponerles mucha atención ya que algunos defectos de la vista pueden generar dolores de cabeza, dificultades de enfoque o sensación de ojo seco", señala la especialista. Estos dolores suelen aparecer tras realizar alguna actividad donde el niño haya tenido que mantener una atención visual por un largo período de tiempo.

Otro síntoma tiene que ver con frotarse los ojos. Con frecuencia, estar mucho tiempo concentrados y prestando atención puede que se parpadee menos, lo que puede causar sequedad y fatiga ocular, así como picor en los ojos. A muchos niños esto les produce deseo de frotarse. Es un acto que se debe evitar, puesto que puede conducir al desarrollo de queratocono, una patología cada vez más relevante que suele diagnosticarse en la adolescencia. Uno de los factores de esta grave enfermedad es justamente el frotamiento ocular, que causa deformidad en la córnea, al perder su forma redondeada.

Asimismo, si el niño frunce los ojos, intentando enfocar para ver algo que está alejado, puede interpretarse como una señal de miopía, por ejemplo. Las imágenes que reciben las personas que tienen ciertas patologías oculares suelen ser desenfocadas, distorsionadas o dobles. Apretar los ojos es un mecanismo para tratar percibir la imagen con mayor nitidez.

Otro signo de sospecha ocurre cuando se percibe que al niño cuesta leer o estudiar en clase. Si desde temprana edad el niño expresa desinterés, aburrimiento o se queja constantemente en el momento de tener que realizar alguna de estas actividades, puede ser porque no vea bien la pizarra. En este sentido, los pequeños se muestran más despistados y con menos interés por actividades que exijan una buena visión de lejos, como, por ejemplo, actividades deportivas. Esto se debe a que los problemas visuales pueden afectar el comportamiento por la incomodidad que genera no ver bien de lejos.

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