Archivo - SEMFYC sostiene que la temperatura en interiores debe ser de entre 24 y 27 grados durante episodios de calor intenso - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / DNBERTY - Archivo
MADRID, 6 Ago. (EUROPA PRESS) -
Con carácter general, una temperatura interior comprendida entre los 24 y los 27 grados permite mantener un ambiente confortable durante los episodios de calor intenso, ha afirmado la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC), que ha alertado de que un uso inadecuado de la climatización puede provocar molestias y 'choques térmicos' con impacto sobre la salud.
No obstante, ha especificado que la respuesta fisiológica al calor "no es uniforme", y es que "aunque la temperatura corporal central de hombres y mujeres es similar y se sitúa alrededor de los 37 grados, existen diferencias en la forma en la que el organismo produce, conserva y percibe el calor".
Además, esta sociedad científica ha señalado que la edad, determinadas enfermedades crónicas, la composición corporal y factores hormonales condicionan la tolerancia térmica, por lo que la climatización debe adaptarse a las características y necesidades de quienes ocupan cada espacio. En cualquier caso, el uso sistemas de climatización, como el aire acondicionado, debe orientarse a mantener unas condiciones ambientales que permitan limitar el impacto fisiológico del calor.
Ahondando en las consecuencias de una climatización inadecuada, ha explicado que esta puede favorecer molestias como sequedad de las mucosas, irritación faríngea o sensación de malestar. También, puede incrementar el efecto de los cambios bruscos de temperatura entre el interior y el exterior, lo que puede dar lugar al 'choque térmico', que se traduce en alteraciones en la presión arterial, fatiga extrema, mareos, dolor de cabeza o problemas respiratorios.
IMPORTANCIA DEL BUEN MANTENIMIENTO DE LOS EQUIPOS DE AIRE ACONDICIONADO
Tras indicar que la climatización durante la noche también puede contribuir a reducir la carga térmica acumulada durante el día y favorecer el descanso, ha hecho hincapié en la importancia de un mantenimiento adecuado de los equipos, ya que los filtros pueden acumular polvo, alérgenos y otros contaminantes que empeoran la calidad del aire interior y contribuyen al agravamiento de patologías respiratorias, especialmente en personas con asma, alergias o enfermedades respiratorias crónicas.
A estas medidas de prevención sanitaria, la SEMFYC ha añadido la relevancia de mantener una adecuada hidratación, reducir la exposición al sol durante las horas centrales del día, favorecer la ventilación natural cuando las condiciones exteriores lo permitan y limitar la entrada de calor en las viviendas mediante soluciones de sombreado.
En este sentido, ha incidido en que la exposición prolongada a temperaturas elevadas incrementa el riesgo de deshidratación, agotamiento y golpes de calor, además de favorecer la descompensación de enfermedades crónicas, especialmente cardiovasculares, respiratorias, renales y metabólicas. De hecho, ha mostrado que se asocia a un aumento de las hospitalizaciones (10%) y la mortalidad (10,7%), con una especial repercusión en las personas mayores, la infancia, las embarazadas y quienes presentan patologías crónicas.
Por todo ello, ha insistido en que "el calor extremo no supone únicamente un problema de confort, sino un factor de riesgo para la salud". "La adaptación al cambio climático constituye también un reto sanitario", ha explicado al respecto, y es que considera que "reducir el impacto del calor sobre la salud exige reforzar las estrategias de prevención desde la Atención Primaria y la salud pública, al tiempo que se impulsan políticas que mejoren la resiliencia de las viviendas y de las ciudades frente a las temperaturas extremas".