La semFYC reclama una regulación más preventiva frente a los disruptores endocrinos

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Archivo - Imagen de recurso de una mujer embarazada limpiando. - DRAZEN_/ISTOCK - Archivo
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Publicado: viernes, 25 septiembre 2026 19:02

MADRID 25 Sep. (EUROPA PRESS) -

La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), a través de su Programa Salud Planetaria, ha reclamado una regulación más preventiva frente a los disruptores endocrinos (DE).

Así se ha mostrado en el marco del Día Mundial de la Salud Medioambiental. La sociedad ha recordado que los disruptores endocrinos son sustancias químicas capaces de interferir en el funcionamiento normal del sistema hormonal, y pueden afectar a procesos relacionados con la reproducción, el metabolismo, el desarrollo o la función tiroidea, entre otros. Estas sustancias están presentes en diferentes fuentes ambientales y productos de uso cotidiano.

"Cuando hablamos de disruptores endocrinos no hablamos únicamente de sustancias concretas, sino de un problema de salud ambiental global. Por eso es importante que la prevención tenga en cuenta no solo qué sustancias están presentes en nuestro entorno, sino también cuándo y cómo se produce la exposición, especialmente durante etapas en las que se están produciendo cambios y procesos de desarrollo relevantes", ha señalado la médica de familia y comunitaria y coordinadora del Programa Salud Planetaria de la semFYC, Montserrat Royo.

Esta cuestión adquiere mayor relevancia durante determinadas etapas de la vida. El periodo fetal, la infancia y la pubertad son momentos en los que tienen lugar procesos de crecimiento, desarrollo y maduración estrechamente regulados por señales hormonales, por ejemplo, en la infancia la exposición se ha relacionado con posibles efectos neurológicos y, durante la pubertad, la preocupación se centra en el desarrollo de los caracteres sexuales. Además, algunas sustancias y determinadas exposiciones durante el embarazo pueden alcanzar al feto en desarrollo.

"Cuando hay suficientes señales de riesgo como para intentar limitar nuestra exposición todo lo posible, instamos a la Administración a ser rigurosa y pionera en la implantación de normativas", ha advertido la presidenta de la semFYC, Remedios Martín.

Según los expertos, esta prevención no depende exclusivamente de decisiones individuales, que pueden contribuir a reducir la exposición a determinados disruptores endocrinos como, por ejemplo, priorizar alimentos frescos frente a alimentos envasados, reducir el contacto innecesario de los alimentos con determinados materiales y prestar atención a las condiciones de uso y conservación de los envases.

La migración de determinados ftalatos y bisfenoles desde materiales en contacto con alimentos puede verse influida por factores como la temperatura, el tiempo de contacto y las características del alimento.

También, la prevención debe acompañarse de un principio regulatorio más preventivo, "cuando una sustancia pueda presentar un riesgo relevante para la salud, estas deberían demostrar inocuidad para poder acceder al mercado, no retirarlas si se demuestra que son nocivas una vez ya comercializadas", ha subrayado Royo.

"Desde la medicina de familia defendemos que la prevención no puede consistir únicamente en decirle a la ciudadanía qué productos debe evitar. Necesitamos que las alternativas más seguras estén realmente disponibles y que la protección de la salud forme parte del proceso desde el principio. Proteger el medioambiente es también proteger nuestra salud y la de las generaciones futuras", ha añadido.

En este contexto, la Unión Europea está avanzando en la regulación de determinadas sustancias con el Reglamento (UE) 2024/3190, que restringe el uso de sustancias químicas como el BPA y de determinados bisfenoles y derivados en materiales destinados a entrar en contacto con alimentos. En el caso de los PFAS, la ECHA (Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas) publicó una actualización de la propuesta para restringir esta familia de sustancias tras analizar más de 5.600 comentarios científicos y técnicos.

Desde el 12 de agosto de 2026 se aplican además límites a los PFAS presentes en determinados envases destinados a entrar en contacto con alimentos.

BISFENOLES, FTALATOS Y PFAS

La necesidad de avanzar hacia este enfoque preventivo está también relacionada con la diversidad de sustancias y fuentes a las que puede estar expuesta la población. Los DE pueden encontrarse en diferentes fuentes ambientales y productos de uso cotidiano, y la exposición puede producirse a través de la alimentación, el agua, el aire o el contacto con determinados materiales.

En este contexto, no todas las sustancias presentan el mismo comportamiento ni todas las exposiciones implican el mismo riesgo: la sustancia, la dosis, la duración y el momento de exposición son factores relevantes.

Determinadas sustancias como bisfenoles, ftalatos, PFAS, algunos pesticidas y otros contaminantes persistentes se encuentran entre los compuestos que suscitan especial preocupación por su capacidad para interferir en el sistema endocrino y sus posibles efectos sobre otros procesos biológicos. Estos efectos no pueden atribuirse de manera general a todas las sustancias ni permiten establecer que una exposición concreta sea la causa de una enfermedad determinada.

"En nuestra vida cotidiana convivimos con diferentes compuestos y, en algunos casos, con sustancias que pueden permanecer durante mucho tiempo en el medioambiente. Por eso es necesario avanzar hacia una evaluación de la seguridad química que responda mejor a la exposición real de la población y que tenga en cuenta el posible efecto combinado de diferentes sustancias, especialmente durante las etapas de mayor vulnerabilidad", concluye Royo.

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