Actualizado 26/03/2020 17:17 CET

SEHH y SETH aconsejan que las consultas de anticoagulación se hagan para evitar visitas en dos meses

Imagen de recurso de una consulta médica.
Imagen de recurso de una consulta médica. - SANITAS - Archivo

MADRID, 25 Mar. (EUROPA PRESS) -

La Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) y la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia (SETH) han publicado un documento de recomendaciones para el control de la anticoagulación en la actual situación de pandemia provocada por el nuevo coronavirus en el que, entre otros aspectos, aconseja que las consultas de anticoagulación se hagan para evitar visitas en los siguientes 2 meses.

Para ello, han propuesto que los pacientes con fibrilación auricular no valvular tratados con fármacos antivitamina K que puedan requerir visitas cercanas por incertidumbre en la dosis (lo que incluye los inicios) y que no tengan contraindicación, se valorará pasarlos a anticoagulantes orales de acción directa.

En este sentido, han destacado la importancia de que las inspecciones médicas autoricen el uso financiado del fármaco con una posterior revisión a los 4-6 meses, cuando lo permita la situación de alto riesgo por la movilidad de pacientes y sanitarios.

Respecto a los pacientes con enfermedad tromboembólica venosa tratados con fármacos antivitamina K y que se considere que pueden requerir visitas cercanas por incertidumbre en la dosis (lo que incluye los inicios) y que no tengan contraindicación, la organización ha destacado la importancia de valorar pasarlos a heparina de bajo peso molecular (indicación actualmente financiada).

Además, han aconsejado prolongar lo más posible el control de los fármacos antivitamina K en los pacientes bien controlados, llegando a controles cada 6-8 semanas si el hematólogo o su médico de atención primaria lo valora indicado. "Se intentará, en la medida de lo posible, ampliar las horas en que se realizan las determinaciones analíticas de INR para evitar las aglomeraciones", han añadido.

Por otra parte, ambas organizaciones han abogado por considerar las posibles interacciones de los anticoagulantes de acción directa y de los cumarínicos con los fármacos que se están empezando a usar para el coronavirus, como antirretrovirales o cloroquina.

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