Archivo - Imagen de recurso de una consulta médica. - DEMAERRE/ISTOCK - Archivo
MADRID 29 Sep. (EUROPA PRESS) -
La Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria (SEFAP) ha propuesto incorporar la identificación de cascadas de prescripción como una de las herramientas clínicas de seguridad en Atención Primaria.
La cascada de prescripción se produce cuando un efecto secundario de un medicamento se interpreta como una nueva afección y se prescribe otro fármaco para tratarlo. Este proceso puede desencadenar una cadena de nuevas prescripciones que aumenta la polifarmacia, complica los tratamientos y eleva el riesgo de efectos adversos.
Así, la SEFAP inicia la serie 'La necesidad invisible' con una herramienta clínica concreta: la identificación de cascadas de prescripción. El proyecto busca visibilizar cómo una revisión global y continuada de la medicación puede evitar que los pacientes acaben tomando fármacos innecesarios.
El punto de partida de la campaña es un estudio reciente, publicado en 'The BMJ' ('The British Medical Journal of Medicine'), que analizó los registros de dispensación de 2.297.942 personas de 66 o más años en Ontario (Canadá). Partiendo de un consenso internacional Delphi con 65 combinaciones de riesgo, los investigadores identificaron 24 cascadas de prescripción prioritarias atendiendo a su frecuencia e impacto real en la población.
Entre las secuencias más habituales detectadas en la investigación destacan la prescripción de hierro seguida de laxantes, presente en un 11,9 por ciento de los casos, el inicio de estatinas seguido de analgésicos (10,9%) o el uso de inhibidores de la colinesterasa seguidos de fármacos hipnóticos (10,3%).
El trabajo reveló también combinaciones caracterizadas por una fuerte relación temporal, como la toma de corticosteroides seguida de antipsicóticos, laxantes seguidos de antidiarreicos o inhibidores de la colinesterasa seguidos de antieméticos.
"El interés del trabajo no consiste en elaborar una lista de combinaciones prohibidas, ya que algunas secuencias pueden estar plenamente justificadas y otras pueden responder a una indicación independiente. Sino en ordenar señales por su posible impacto poblacional y ofrecer un punto de partida manejable para la revisión de tratamientos y el diseño de actuaciones de seguridad", ha indicado la secretaria de la junta de gobierno de la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria, Regina Sandra Benavente.
DE LA SEÑAL POBLACIONAL A UNA HERRAMIENTA CLÍNICA DEL FAP
El estudio no evaluó una intervención dirigida por farmacéuticos de Atención Primaria. Sin embargo, como apunta Benavente, su metodología identifica una tarea que necesita integración clínica: localizar la señal, comprobar la indicación de ambos medicamentos, reconstruir cuándo aparecieron el síntoma y la segunda prescripción, valorar alternativas sobre el medicamento inicial, acordar la decisión con el profesional responsable e incorporar seguimiento.
"Una alerta aislada puede señalar una coincidencia; la seguridad aparece cuando esa información se transforma en una hipótesis clínica contextualizada, una actuación y una comprobación posterior. Esta cadena de trabajo diferencia una herramienta clínica de una mera alerta informática", argumenta la portavoz de SEFAP, que recuerda que el farmacéutico de Atención Primaria puede reconstruir la historia farmacoterapéutica, relacionarla con la evolución del paciente, compartir la valoración con el equipo y seguir la intervención hasta saber si el problema se ha resuelto.
"Esa visión longitudinal permite hacer visible una necesidad que la fragmentación por enfermedades, prescriptores o episodios puede ocultar", añade.
La lista priorizada ofrece además, según Benavente, una aplicación poblacional, ya que los sistemas de información podrían localizar pacientes con secuencias de mayor interés, ordenar la revisión según riesgo y facilitar listados de trabajo para los equipos.
"SEFAP considera que el FAP está en una posición adecuada para contribuir al diseño y la gobernanza clínica de estos programas: seleccionar señales de rendimiento suficiente, evitar alertas indiscriminadas, revisar cada caso con información clínica, registrar la actuación y evaluar sus resultados. De este modo, la herramienta puede conectar la seguridad individual con la mejora de la calidad de la prescripción en la población", argumenta.