Archivo - Imagen de recurso de una persona con rinosinusitis. - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / HIDESY - Archivo
MADRID, 15 Oct. (EUROPA PRESS) -
La rinosinusitis crónica con pólipos nasales provoca en España unas pérdidas de productividad estimadas en 1.390 millones de euros al año, según un nuevo estudio realizado por especialistas del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla y que ha sido presentado en el 77.º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC).
El estudio parte de una prevalencia de la rinosinusitis crónica con pólipos nasales del 0,8 por ciento, obtenida de estudios epidemiológicos nacionales, y estima que en España existen 242.582 adultos en edad laboral -entre 18 y 64 años- con esta enfermedad.
Teniendo en cuenta su participación en el mercado laboral, 169.808 se encuentran trabajando. A partir de los datos disponibles sobre el impacto laboral de la enfermedad, los investigadores calculan que cada trabajador afectado pierde una media de 49,8 días equivalentes de productividad al año.
Estos costes indirectos no corresponden al gasto en consultas, pruebas diagnósticas, medicamentos o intervenciones, sino a las pérdidas económicas derivadas del absentismo y de la disminución del rendimiento durante las jornadas trabajadas. Los autores consideran que esta dimensión de la enfermedad puede quedar oculta cuando su impacto se analiza únicamente a partir de los costes sanitarios.
Por ello, los investigadores sostienen que las pérdidas de productividad deberían incorporarse a la evaluación global de la carga económica de la rinosinusitis crónica con pólipos nasales y tenerse en cuenta en la toma de decisiones sanitarias.
Según la investigación, esta pérdida no se produce únicamente por las jornadas en las que el paciente no puede acudir a trabajar. De hecho, el estudio estima que el mayor impacto procede del denominado presentismo: los días en los que la persona acude a su puesto de trabajo, pero los síntomas de la enfermedad reducen su capacidad para desarrollar normalmente su actividad. El presentismo representa el 60 por ciento de la pérdida de productividad calculada, frente al 40 por ciento correspondiente al absentismo.
La traducción económica de esta pérdida de productividad supone, según el análisis, un coste indirecto medio de 8.178,65 euros al año por cada trabajador con rinosinusitis crónica con pólipos nasales. Extrapolado al conjunto de la población ocupada afectada en España, el impacto alcanza los 1.390 millones de euros anuales.
Estos costes indirectos no corresponden al gasto en consultas, pruebas diagnósticas, medicamentos o intervenciones, sino a las pérdidas económicas derivadas del absentismo y de la disminución del rendimiento durante las jornadas trabajadas. Los autores consideran que esta dimensión de la enfermedad puede quedar oculta cuando su impacto se analiza únicamente a partir de los costes sanitarios.
Por ello, los investigadores sostienen que las pérdidas de productividad deberían incorporarse a la evaluación global de la carga económica de la rinosinusitis crónica con pólipos nasales y tenerse en cuenta en la toma de decisiones sanitarias.
En este contexto, los expertos destacan que la rinosinusitis crónica con pólipos nasales es una enfermedad inflamatoria persistente de la nariz y los senos paranasales en la que se desarrollan pólipos, unas formaciones benignas que crecen en el interior de las fosas nasales y pueden dificultar la respiración.
Entre sus síntomas se encuentran la congestión y obstrucción nasal, la secreción nasal, la disminución o pérdida del olfato y la sensación de presión o dolor facial. Cuando estos síntomas son persistentes o intensos pueden interferir en el descanso, la concentración y las actividades cotidianas y repercutir también en el desempeño profesional.
EL IMPACTO DE LAS TERAPIAS BIOLÓGICAS EN POLIPOSIS NASAL GRAVE
Durante el Congreso Nacional de la SEORL-CCC también se ha presentado un estudio realizado en 16 hospitales de la Comunidad de Madrid que muestra que casi ocho de cada diez pacientes con rinosinusitis grave crónica con pólipos nasales presentan una respuesta moderada o excelente después de un año de tratamiento con terapias biológicas.
La investigación, denominada 'BIOBADAMORL', constituye el primer registro multicéntrico colaborativo de la Comunidad de Madrid destinado a evaluar en condiciones de práctica clínica habitual la efectividad y seguridad de estos nuevos tratamientos. Incluyó inicialmente a 164 pacientes adultos con rinosinusitis crónica con pólipos nasales tratados con fármacos biológicos, de los que 130 disponían de seguimiento a los seis meses y 96 habían completado un año.
Los autores resaltan que las terapias biológicas han incorporado una nueva opción para estos pacientes. Son medicamentos diseñados para actuar de forma dirigida sobre determinadas moléculas implicadas en el proceso inflamatorio que favorece el desarrollo de los pólipos. El objetivo del estudio era comprobar qué resultados están obteniendo estos tratamientos fuera de los ensayos clínicos, es decir, en pacientes atendidos en la práctica sanitaria habitual.
Los resultados muestran una mejoría significativa y sostenida en todos los parámetros evaluados. La puntuación SNOT-22, un cuestionario que mide el impacto de la enfermedad sobre síntomas y calidad de vida descendió de una media de 60,95 puntos antes del tratamiento a 29,73 a los seis meses y 25,94 al cabo de un año. Una puntuación menor indica menor impacto de la enfermedad.
También disminuyó de forma importante la intensidad global de los síntomas. En una escala de 0 a 10, pasó de 7,86 antes de comenzar el tratamiento a 4,36 a los seis meses y a 3,65 al año. El tamaño de los pólipos, medido mediante la puntuación endoscópica Nasal Polyp Score, también se redujo, desde 4,29 inicialmente hasta 2,94 al cabo de doce meses.
La pérdida de olfato, uno de los síntomas que más afectan a la calidad de vida de estos pacientes, experimentó igualmente una mejoría mantenida durante el seguimiento. Al aplicar los criterios internacionales EPOS 2020 para valorar globalmente la respuesta, el 78,9 por ciento de los pacientes alcanzó al año una respuesta moderada o excelente. El seguimiento mostró también una reducción progresiva del uso de corticoides sistémicos.