Publicado 20/10/2020 17:50CET

Retrasar la operación de las hernias puede acarrear serios problemas de salud

Intervención en el Hospital Vithas
Intervención en el Hospital Vithas - VITHAS

   VALÈNCIA, 20 Oct. (EUROPA PRESS) -

   El doctor Guillermo Pou, cirujano especializado en pared abdominal del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre, ha advertido este martes de que posponer una operación de hernia puede producir "problemas digestivos, como estrenimiento, obstrucción intestinal o malas digestiones; respiratorios, dolores de espalda zona lumbar y hasta problemas de incontinencia urinaria.

   Así lo ha indicado ante el escenario excepcional que ha supuesto la pandemia de coronavirus, que se ha traducido en una bajada de actividad quirúrgica en aquellas intervenciones que suscitan duda por parte del paciente sobre su urgencia. En los últimos meses, Vithas Valencia 9 de Octubre ha aplicado una nueva técnica para corregir hernias gigantes abdominales con menos dolor y recuperación más rápida, según ha informado el centro en un comunicado.

   Este hospital ha liderado un estudio multicentro que ha realizado un seguimiento de 38 hernias gigantes tratadas con toxina botulínica. Los resultados demuestran un bajo índice de dolor postoperatorio y, respecto a las recidivas -reaparición de la hernia- se dio solo en un caso.

   "Los resultados del estudio, unido a nuestra experiencia, nos permiten afirmar que la infiltración de toxina botulínica en estos casos es eficaz, ya que facilita el cierre posterior de la musculatura del abdomen", ha apuntado el doctor Pou.

   Entre las ventajas de la utilización de toxina botulínica destaca su capacidad de preparar al paciente para una intervención quirúrgica más sencilla, que reduce el tiempo quirúrgico a la mitad. "Hablamos de intervenciones que habitualmente precisan entre tres y cuatro horas de quirófano pasan a realizarse en una o dos horas. Otra de las ventajas es la reducción del dolor postoperatorio. El efecto de la toxina botulínica es de seis meses", ha añadido Pou.

   "Durante ese tiempo -prosigue- la malla (que cierra la pared abdominal) se va adaptando al organismo. La calidad de vida del paciente, sin duda, mejora", ha manifestado.

   El porcentaje de éxito de esta técnica se sitúa por encima del 90%. Según se explica desde Vithas Valencia 9 de Octubre, una eventración o hernia incisional es el resultado de una mala cicatrización de una incisión (corte) realizada en la pared abdominal durante una intervención quirúrgica.

   El resultado es un defecto (agujero) en la misma por donde puede salir contenido abdominal (asas intestinales) causando obstrucciones y dolor. Cuando el tamaño del defecto que producen es mayor a 10 centímetros se llaman hernias gigantes.

   El tratamiento de estas hernias es quirúrgico, si bien la práctica recomienda utilizar métodos previos a la intervención quirúrgica que permitan expandir la pared abdominal para facilitar, posteriormente, el cierre de los músculos distendidos.

   En este sentido, el especialista señala que "el tratamiento de hernias gigantes sin preparación previa nos enfrenta a posibles complicaciones respiratorias, alteraciones en la irrigación intestinal y a la posible aparición de hernias tras la reparación de la hernia principal".

   Las hernias gigantes se dan, en su inmensa mayoría, en pacientes oncológicos que han pasado por una intervención quirúrgica ante un tumor de colon o estómago. El Dr. Pou se ha convertido en pionero -junto con otros dos centros hospitalarios, públicos y privados- en Valencia en la preparación previa a la cirugía de hernias gigantes con toxina botulínica.

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