Publicado 20/08/2021 07:19CET

¿Cómo respondió la UE a la primera oleada de la pandemia de Covid-19? Los expertos dan ahora su veredicto

Archivo - Gente con mascarilla paseando por la calle Teobaldo Power,  en Santa Cruz de Tenerife
Archivo - Gente con mascarilla paseando por la calle Teobaldo Power, en Santa Cruz de Tenerife - AYUNTAMIENTO DE SANTA CRUZ DE TENERIFE - Archivo

MADRID, 20 Ago. (EUROPA PRESS) -

Un nuevo estudio publicado en la revista 'Frontiers in Public Health' presenta una revisión de las opiniones de los expertos sobre los logros y las deficiencias de la respuesta de la Unión Europea (UE) al COVID-19 con la intención de extraer lecciones para futuras pandemias y concluye que, aunque se han conseguido logros, se han comprobado las limitaciones de las agencias establecidas para prepararse para tales crisis de salud debido a que los intereses nacionales estaban en conflicto con las regulaciones sanitarias coordinadas en toda Europa. Por ello, para prepararse para el futuro, los expertos recomiendan una mejor financiación y empoderamiento de estas instituciones.

En 2004, la UE creó el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC), precisamente con el objetivo de coordinar la vigilancia y las directrices de las enfermedades transfronterizas. Sin embargo, los expertos en salud pública entrevistados coincidieron en que, aunque hubo algunos éxitos, los intereses individuales de los países a menudo superaron las respuestas a nivel de la UE.

"El Mecanismo de Adquisición Conjunta de la UE fue reconocido como un gran logro y un instrumento válido para la gestión de crisis --afirma la autora principal, Marie Gontariuk, de la Universidad de Maastricht (Países Bajos)--. Pero los expertos también coincidieron en que era posible mejorar aún más, concretamente en lo que respecta a la oportunidad y la eficacia".

"Durante la actual pandemia, en concreto, la débil posición del ECDC y de la Dirección General de Salud y Seguridad Alimentaria para contribuir a una respuesta coordinada se hizo de nuevo dolorosamente evidente debido a un mandato débil e incoherente de las instituciones de la UE en materia de salud --añade el segundo autor, el profesor doctor Thomas Krafft, también de la Universidad de Maastricht--. La preocupación por los intereses políticos nacionales a corto plazo y la fragmentación y falta de liderazgo de las instituciones de la UE obstaculizaron una respuesta coordinada y eficaz a la pandemia".

Para el estudio, los autores entrevistaron a 18 expertos en salud pública de distintos países de la UE, así como de la Comisión Europea. Las entrevistas tuvieron lugar durante o poco después de la primera ola de la pandemia, entre mayo y agosto de 2020. En las entrevistas, los autores hicieron preguntas abiertas sobre las experiencias y perspectivas de los panelistas hasta el momento, así como sus sugerencias para el futuro.

En ese momento, la UE estaba centrada en la aplicación de medidas sanitarias preventivas, que incluían el cierre de fronteras, una serie de pruebas y diversas directrices sobre el uso de mascarillas y otras precauciones. Pero había diferencias significativas entre el enfoque de cada país. Por ejemplo, Italia y España restringieron los movimientos dentro del país y aplicaron estrictas cuarentenas. En cambio, las recomendaciones de Suecia y los Países Bajos se basaban más en el criterio de sus ciudadanos.

Además, uno de los esfuerzos más significativos de la UE fue encargar las vacunas por adelantado y negociar el precio. Al menos durante el tiempo que duraron las entrevistas, los expertos aprobaron en su mayoría el enfoque cooperativo de la UE en la adquisición de vacunas, con la salvedad de que el proceso duró más de lo deseado.

Sin embargo, muchos informaron de que existía una sorprendente falta de confianza y transparencia entre los países, especialmente en lo que respecta a la aplicación del Reglamento Sanitario Internacional, establecido por la Organización Mundial de la Salud. El uso de un mosaico de medidas variadas a corto plazo -a veces contradictorias- creó confusión y puede haber debilitado la confianza del público en las autoridades sanitarias nacionales y de la UE.

Los autores holandeses, belgas, alemanes y británicos que colaboran en el Centro Internacional de Conocimiento e Información sobre Seguridad Pública reconocen que en su estudio sólo participaron expertos en salud y que también sería útil tener en cuenta los puntos de vista políticos. Hay que tener en cuenta que estas entrevistas se realizaron sólo durante la primera oleada, y que las entrevistas adicionales proporcionarán una imagen más completa de la eficacia de las respuestas de la UE a medida que la pandemia haya continuado.

"Respecto alos Estados miembros de la UE, la seguridad sanitaria mundial debería convertirse (de nuevo) en un punto crítico de sus agendas sanitarias nacionales", advierte Gontariuk. Y la coautora Eva Pilot añade: "Trabajar para conseguir un sistema nacional de salud coordinado, mejor y más resistente, y reforzar los sistemas de vigilancia locales, regionales y nacionales debe convertirse en una gran prioridad, teniendo en cuenta también la vigilancia transfronteriza con los países vecinos".

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