Archivo - Imagen de recurso cerebro. - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / SERDARBAYRAKTAR
MADRID 5 Oct. (EUROPA PRESS) -
El cofundador y director del Centro Europeo de Neurociencias (CEN), José López, ha destacado que el objetivo de la neurorrehabilitación "cobra verdadero sentido" cuando se consigue trasladar los avances conseguidos a la vida cotidiana, permitiendo al paciente recuperar la autonomía para realizar acciones como vestirse, cocinar, abrazar o trabajar.
"A veces podemos observar que un paciente ha mejorado la marcha, el equilibrio o la movilidad y pensar que el objetivo está conseguido. Pero después esa persona tiene que enfrentarse sola a una acera, un paso de peatones, unas escaleras o una situación inesperada. La rehabilitación debe buscar que las capacidades recuperadas sean funcionales en la vida real", ha señalado.
En el marco del Día Nacional del Daño Cerebral Adquirido (DCA) y del Día Mundial del Ictus, que se celebran los días 26 y 29 de octubre, respectivamente, el CEN ha querido visibilizar el proceso de reconstrucción de la autonomía, la identidad y la confianza necesarias para volver a desenvolverse en la vida cotidiana después de este tipo de lesiones.
El naturalista, escritor y divulgador televisivo Luis Miguel Domínguez ha contribuido con su propia experiencia tras sufrir un ictus hemorrágico y atravesar un coma prolongado, cuando empezó un camino en el que tuvo que enfrentarse a consecuencias físicas, implicaciones emocionales y una nueva forma de relacionarse consigo mismo y con su entorno.
A partir de ello, Domínguez ha aconsejado evitar durante la recuperación comparaciones constantes con la persona anterior al ictus. "¿Qué he perdido? ¿Qué me ha quedado? ¿Con qué cuento? Ese 'con qué cuento' es, sin duda, lo más importante, porque a partir de ahí tienes que elaborar una nueva narrativa de tu vida", ha afirmado.
SECUELAS EN LA VIDA COTIDIANA
Domínguez ha profundizado en los cambios a los que se tuvo que enfrentar en su vida diaria, como ponerse una camiseta utilizando una sola mano o no volver a dormir boca abajo porque su brazo izquierdo, afectado, puede quedar atrapado al cambiar de postura y provocarle dolor. De este modo, ha ejemplificado cómo las secuelas del daño cerebral aparecen en situaciones que es difícil resumir en una valoración clínica.
En paralelo, ha hecho referencia a las implicaciones emocionales y el miedo. Según ha relatado, el miedo puede llegar a imponerse incluso cuando racionalmente sabe que está acompañado y protegido.
En este punto, ha destacado la importancia del componente humano durante la rehabilitación y ha reivindicado poner a la persona en el centro de la atención y del proceso de recuperación. En su experiencia, el acompañamiento de los profesionales fue más allá del ejercicio físico.
Luis Miguel Domínguez ha plasmado toda esta experiencia en 'Manual de instrucciones para personas de vida jodida', un libro en el que ofrece una perspectiva sobre como ser y estar después de un ictus y claves para seguir adelante, además de abordar cuestiones relacionadas con la identidad, el miedo, las relaciones, la sexualidad, los cuidados o la forma de afrontar la vida después de un daño cerebral.
Más que plantear la recuperación como un intento de regresar exactamente al punto anterior al ictus, su relato propone aprender a reconocer las capacidades que permanecen, descubrir otras nuevas y construir desde ellas una nueva cotidianeidad.