El reemplazo de válvulas con catéter, ¿seguro para pacientes con defectos cardíacos comunes?

Publicado 15/07/2019 7:18:33CET
Operación , cirugía
Operación , cirugía - PIXABAY - Archivo

   MADRID, 15 Jul. (EUROPA PRESS) -

   Un nuevo análisis realizado por investigadores en el Instituto Cardiaco Smidt del Cedars-Sinai, en Los Ángeles (Estados Unidos), muestra por primera vez que los pacientes con un defecto cardíaco común que se someten a procedimientos de reemplazo de válvulas con catéter tienen las mismas tasas de supervivencia y complicaciones que los pacientes sin el defecto que se someten al mismo procedimiento.

   Publicado 'JAMA', el diario de la Asociación Médica Americana, el análisis compara los resultados de 2.726 pacientes nacidos con una válvula aórtica bicúspide con 79.096 pacientes nacidos con los tres valvas normales en su válvula aórtica. Ambos grupos de pacientes fueron diagnosticados con estenosis aórtica, una rigidez de las valvas de la válvula que reduce la capacidad de abrir y cerrar completamente y hace que la válvula aórtica del corazón se estreche y el músculo del corazón se vuelva más grueso y, a veces, más débil.

   La estenosis aórtica generalmente afecta a personas mayores de 60 años, pero los pacientes que nacen con válvula aórtica bicúspide a menudo la experimentan a una edad más temprana. Alrededor del 1% de la población nace con válvula aórtica bicúspide.

   El TAVR (reemplazo valvular aórtico transcatéter, por sus siglas en inglés) es un procedimiento mínimamente invasivo basado en catéter, mediante el cual un cardiólogo intervencionista repara la válvula colocando una nueva en la aorta. Para los pacientes con válvulas aórticas normales, el procedimiento generalmente se considera menos arriesgado y más fácil de recuperar que la cirugía a corazón abierto.Pero hasta ahora, no había datos suficientes para probar que el procedimiento TAVR también es seguro para los pacientes con válvulas bicúspides.

   "En nuestro análisis, observamos a todos los pacientes con anatomía bicúspide y encontramos que las tasas de mortalidad no eran diferentes a las de los pacientes que tenían el número normal de valvas y TAVR --explica Raj Makkar, vicepresidente de Innovación e Intervención Cardiovascular en Cedars-Sinaí y la Cátedra Stephen R. Corday en Cardiología Intervencionista--. Esto es importante porque muchos de los estudios fundamentales sobre la TAVR no incluyeron pacientes bicúspides debido a la preocupación de que estas válvulas pudieran no expandirse y funcionar en forma de boca de pez como estrechamiento en la anatomía bicúspide".

   El análisis también mostró que los pacientes bicúspides eran ligeramente más propensos que los pacientes con tricúspide a sufrir un accidente cerebrovascular en los 30 días posteriores al procedimiento. Según estos hallazgos, Makkar explica que "pacientes cuidadosamente seleccionados con estenosis de la válvula aórtica bicúspide pueden tratarse con TAVR, evitándoles una cirugía de corazón abierto más invasiva y tiempos de recuperación más largos, ya que la mayoría de los pacientes pueden ser dados de alta a domicilio el día después del procedimiento".

   El análisis TAVR de Makkar en pacientes de 552 centros médicos de Estados Unidos ha demosgtrado que el 2,6% de los pacientes bicúspides murieron dentro de los 30 días del procedimiento, en comparación con el 2,5% de los pacientes con tricúspide, una diferencia que no es estadísticamente significativa.

   Igualmente, el 10,5% de los pacientes bicúspides murieron dentro de un año del procedimiento, en comparación con el 12% de los pacientes con tricúspide, una diferencia que tampoco es estadísticamente significativa.

   La tasa de ictus a los 30 días fue más alta en los pacientes bicúspides (2,5%) que en los pacientes con tricúspide (1,6%), mientras el riesgo de complicaciones en el procedimiento que requirieron cirugía a corazón abierto fue significativamente mayor en el grupo bicúspide (0,9%) que en la cohorte tricúspide (0,4%).Ambos grupos experimentaron la misma calidad de vida según lo medido por el Cuestionario de miocardiopatía de Kansas City.

   "Este estudio destaca una evaluación crítica que puede ayudar a algunos pacientes a evitar cirugías y complicaciones innecesarias --concluye Eduardo Marbán, director del Smidt Heart Institute--. Muchos, pero no todos, los pacientes con válvula aórtica bicúspide son candidatos para TAVR".