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MADRID 26 Mar. (EUROPA PRESS) -
La Red de Enfermedades Inflamatorias (RICORS-REI) ha defendido un cambio de modelo para impulsar la participación real de los pacientes en la investigación biomédica en España, con el objetivo de mejorar su relevancia y su impacto.
En este sentido, la Red indica que la participación activa de los pacientes en la investigación biomédica ha ganado peso en el sistema científico y sanitario español. Aunque su integración aún no es homogénea, considera que los avances normativos y las nuevas iniciativas reflejan un cambio de modelo.
En el plano normativo, recuerda que el Real Decreto 1090/2015 estableció la presencia de representantes de pacientes en los Comités de Ética de la Investigación con Medicamentos, una figura actualmente incorporada en la evaluación de proyectos, aunque, a su juicio, con distinto grado de integración y sin datos públicos consolidados sobre su alcance.
"Los pacientes son el origen y el fin del proceso investigador, pero todavía no está claro cómo incorporarlos de manera real a la toma de decisiones", ha señalado Luis Rodríguez, investigador principal del grupo de Patología Musculoesquelética del Instituto de Salud Hospital Clínico San Carlos de Madrid (IdISSC) y coordinador de la Red de Enfermedades Inflamatorias.
Según la Red, entre los obstáculos más frecuentes figuran la falta de formación específica, el uso de un lenguaje biomédico poco accesible, la escasez de mecanismos de compensación y la percepción, aún presente en algunos ámbitos, de que la aportación de los pacientes puede ser subjetiva si no está bien estructurada.
BENEFICIOS DE INCLUIR A LOS PACIENTES DESDE EL INICIO
La evidencia nacional e internacional muestra que cuando los pacientes participan desde las fases iniciales de los proyectos, la investigación gana en relevancia, calidad y aplicabilidad. Así lo destaca Cristina Ramo, jefa del Servicio de Neurología del Hospital Universitario 12 de Octubre y miembro de la Red de Enfermedades Inflamatorias: "Un biomarcador no reemplaza lo que nota el paciente, lo complementa".
La Red resalta que, en un estudio reciente sobre esclerosis múltiple, la colaboración permitió priorizar marcadores clínicamente útiles, simplificar el diseño y mejorar la claridad de la información y los consentimientos, reduciendo la carga y aumentando la adherencia. Ramo subraya que, en una enfermedad crónica y heterogénea como la esclerosis múltiple, síntomas como la fatiga o el deterioro cognitivo no siempre quedan reflejados en los indicadores clásicos, pese a su impacto en la calidad de vida. Escuchar la experiencia directa ayuda a identificar prioridades reales y a entender que la ausencia de actividad inflamatoria no equivale necesariamente a bienestar.
No obstante, advierte del riesgo de lo que define como tokenismo: "Invitar a una única persona o paciente a formar parte de un comité o proyecto solo para cumplir un requisito formal, sin proporcionarle información comprensible ni margen real para intervenir en las decisiones". Para que la participación de los pacientes sea real debe darse desde el inicio, con reconocimiento, posible coautoría y compensación adecuada, según explica.
FORMAR Y ESCUCHAR A LOS PACIENTES
En este contexto, OpenReuma, una asociación científica que aglutina profesionales de salud con interés en el campo de la reumatología, ha desarrollado 'Participacientes', un curso de cinco horas dirigido a pacientes e investigadores para facilitar su trabajo conjunto en investigación de biomarcadores. La Red de Enfermedades Inflamatorias colabora con esta iniciativa financiando dos ediciones de este curso durante 2026.
El programa, inspirado en el modelo de pacientes colaboradores promovido por la Alianza Europea de Asociaciones de Reumatología (EULAR, por sus siglas en inglés) y enriquecido con materiales de la Universidad de Stanford, dio lugar en 2025 al primer grupo de 14 pacientes y 18 investigadores formados en España. Estos ya han participado en recomendaciones clínicas y proyectos europeos, demostrando que una participación estructurada es posible y aporta valor desde las fases iniciales de la investigación.
Victoria Romero, coordinadora de este curso y representante de los pacientes en la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) y en EULAR, subraya que es fundamental que los investigadores comprendan las cargas que asumen los pacientes. Aspectos como reducir desplazamientos o simplificar documentación pueden ser determinantes. "Si no hay un paciente involucrado, a veces no se detectan ciertas cosas", advierte.
La formación es otro pilar clave para, según explica, ayudar a los pacientes a "entender y hacerse entender" y para evitar que los científicos den por supuestos ciertos conocimientos sobre cómo funciona la investigación. "Muchos proyectos no fracasan por su diseño, sino por fallos de comunicación", señala, incidiendo en que "empoderar" a los pacientes para que expresen dudas y límites resulta esencial para lograr una colaboración real.
CONTAR CON LAS ASOCIACIONES DE PACIENTES
Desde el lado de los pacientes, David Sánchez, presidente de Retina Murcia, coincide en subrayar que los pacientes son "agentes clave a la hora de establecer prioridades", ya que nadie conoce mejor la enfermedad que quien la vive en primera persona.
"El objetivo final de una investigación no es el laboratorio, es la vida real. Se debe escuchar y sobre todo comprender la voz del paciente. Hay mejoras que a veces son difíciles de cuantificar pero que en la vida diaria de una persona suponen un gran beneficio y ahí está la clave para nosotros", señala Sánchez, que incide en la necesidad de un trabajo coordinado entre pacientes, investigadores, administraciones e industria para lograr avances reales.
"Los pacientes y las asociaciones que los representan pueden aportar un valor muy importante a la hora de decidir qué líneas de investigación deberían priorizarse", explica Ángel Sánchez, presidente de la Asociación Española de Personas con Alergias a los Alimentos y al Látex (AEPNAA), quien señala que estos pueden colaborar en la selección de temas prioritarios, en la formulación de preguntas de investigación relevantes y en la identificación de resultados clínicos que reflejen mejor el efecto real de las intervenciones.
Sánchez opina que, para que la participación de los pacientes sea realmente útil y efectiva, "es necesario crear mecanismos estables de colaboración entre investigadores, instituciones y organizaciones de pacientes". También recomienda reducir las barreras prácticas que dificultan su participación. Esto incluye medidas como compensar los gastos que puedan tener, adaptar los procesos de trabajo a sus necesidades, actuar con transparencia en las normas de colaboración y definir claramente los roles y expectativas de todas las partes implicadas.