Publicado 26/10/2021 07:52CET

Reclaman cambios urgentes en las directrices mundiales destinadas a frenar las infecciones quirúrgicas

Archivo - Cirujanos operando en quirófano.
Archivo - Cirujanos operando en quirófano. - WAVEBREAK MEDIA LTD - Archivo

MADRID, 26 Oct. (EUROPA PRESS) -

Las infecciones de las heridas son el problema más común después de una intervención quirúrgica, sobre todo en los países en desarrollo, pero las innovaciones prometidas para atajar el problema no funcionan y es necesario cambiar las directrices mundiales, según revela un nuevo estudio publicado en la revista 'The Lancet'.

Tanto las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) como las del Instituto Nacional de Investigación Sanitaria del Reino Unido recomiendan que los cirujanos utilicen una preparación de la piel con clorhexidina alcohólica y suturas recubiertas de triclosán para prevenir las infecciones del sitio quirúrgico (ISQ).

Sin embargo, el mayor ensayo del mundo sobre infecciones de heridas no pudo demostrar la superioridad de estas intervenciones sobre otras alternativas de menor coste.

El ensayo FALCON, realizado en Benín, Ghana, India, México, Nigeria, Ruanda y Sudáfrica, fue financiado por el Instituto Nacional de Investigación Sanitaria (NIHR) del Reino Unido.

Al publicar sus conclusiones, los investigadores que participaron en este estudio piden que se revisen las directrices que recomiendan estas medidas, ya sea específicamente para los países de renta baja y media (PRMB) o a nivel global.

El coautor, Aneel Bhangu, de la Universidad de Birmingham, comenta que "la infección del sitio quirúrgico es la complicación postoperatoria más común del mundo, una carga importante tanto para los pacientes como para los sistemas sanitarios. Hemos realizado el mayor ensayo de este tipo, en el que no hemos podido demostrar la superioridad de estas intervenciones frente a otras alternativas más baratas".

"Nuestros hallazgos son enormemente importantes para un amplio abanico de proveedores de atención en los países de ingresos bajos y medios --resalta--, ya que seguir las directrices existentes de la OMS y el NICE, que tienen importantes implicaciones de costes para las organizaciones que tienen recursos limitados".

Los pacientes que desarrollan una ISQ sufren dolor, discapacidad, mala cicatrización con riesgo de ruptura de la herida, tiempos de recuperación prolongados y problemas psicológicos.

Los pacientes de los países de ingresos bajos y medios se ven afectados de forma desproporcionada por tasas más altas de ISQ en comparación con los de los países de ingresos altos, lo que aumenta el riesgo de gastos catastróficos, empobrecimiento y un impacto negativo más amplio en la comunidad.

El ensayo de la Unidad de Investigación Sanitaria Global de los NIHR abarcó a 5.788 pacientes de 54 hospitales de siete países, un abanico amplio y representativo que incluye a adultos y niños sometidos a cirugías contaminadas o sucias, cirugías de urgencia y cesáreas.

El coautor, el profesor Adesoji Ademuyiwa, de la Universidad de Lagos, comenta que "la tasa global de ISQ fue muy alta, del 22%, una complicación evitable que está causando un sufrimiento y una carga innecesarios a los pacientes y a los sistemas".

"Está claro que ahora deben evitarse los ensayos aleatorios de pequeño tamaño y sustituirlos por otros más amplios que puedan aportar pruebas más sólidas sobre la incidencia de las ISQ, lo que en última instancia conducirá a la adopción de medidas más eficaces para ayudar a afrontar este reto sanitario mundial", concluye.