Una receta de carne tradicional, la mejor aliada para combatir la anemia en los Andes de Perú

Publicado 03/10/2019 13:17:17CET
Mujeres cocinando en Perú
Mujeres cocinando en Perú - LYS ARANGO/ACCIÓN CONTRA EL HAMBRE

La recuperación de la técnica del charqui empleada por los incas para conservar alimentos ha tenido muy buena acogida

MADRID, 3 Oct. (EUROPA PRESS) -

La anemia por déficit de hierro es uno de los principales retos de salud pública en Perú ya que afecta negativamente al crecimiento y al desarrollo cognitivo y contribuye con ello a perpetuar el ciclo de hambre y pobreza. Aunque el Ministerio de Salud distribuye suplementos de hierro, su escasa aceptación por las familias de los Andes peruanos no estaba consiguiendo el resultado esperado. Pero Acción contra el Hambre (ACH) podría haber dado con la solución.

Desde hace unos años, la ONG ha optado por abordar este problema con un enfoque antropológico que ha conseguido reducir significativamente el déficit nutricional en varios distritos de la región de Ayacucho. Para ello, ha optado por incorporar a la dieta el charqui de sangrecita con recetas tradicionalmente apropiadas para la población, lo cual permite llegar al nivel de hemoglobina necesario para gozar de buena salud.

"Recuperar la preparación del charqui de sangrecita y de otros tipos de charqui de productos cárnicos, una técnica de conservación ancestral, fue una de las claves del éxito", ha explicado el coordinador de programas de Acción contra el Hambre en Perú, Alejandro Vargas.

"El charqui es una técnica de conservación con la que la civilización inca conseguía conservar alimentos de origen animal durante largos periodos de tiempo a través de su secado al sol y adición de sal", ha aclarado.

Para la elaboración del charqui de sangrecita, ha precisado Vargas, se procede a "secar la sangre de los animales que cocinan (elemento que se desechaba en los últimos tiempos) y añadirla espolvoreada en sus platos". "Acción contra el Hambre diseñó recetas para menores de tres años y gestantes añadiendo productos elaborados y las difundió en demostraciones culinarias en las comunidades", ha agregado.

Según el director técnico de ACH, Amador Gómez, "una buena nutrición no depende solo de los alimentos sino también del conocimiento". Con este proyecto se contribuye "a mejorar la disponibilidad y el consumo de hierro en la dieta infantil a partir de la identificación de técnicas locales apropiadas para su promoción y difusión, y tomando en cuenta el contexto agrícola, económico y cultural".

La ONG ha explicado que en altitudes superiores a los 1.000 metros sobre el nivel del mar, como es el caso de Ayacucho, los glóbulos rojos tienen además más dificultad para captar oxígeno, agravando el problema nutricional. Sus proyectos de reducción de anemia entre 2011 y 2015 en la región han demostrado "impactos sostenibles y se han convertido en modelos de actuación en el país", ha destacado.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) galardonó en mayo con el Premio Sasakawa 2019 al distrito de Iguaín, donde la anemia se redujo del 65 por ciento al 12 por ciento. El proyecto también fue premiado por la Fundación Mapfre como mejor iniciativa en promoción de la salud en 2016. Según ACH, otros distritos en varias regiones del país vienen replicando estas estrategias y logrando reducir sus niveles de anemia infantil.

LA LABOR ANTROPOLÓGICA, CLAVE PARA LA INTEGRACIÓN DE LOS PROYECTOS

"La labor antropológica es fundamental para dar con proyectos que se integren en la comunidad", ha destacado Vargas, que recuerda que "los pueblos altoandinos han lidiado con la anemia y han desarrollado soluciones para combatirla". La ONG llevó a cabo un estudio etnográfico de la mano de las personas mayores de las comunidades andinas que ayudó a "dar con técnicas autóctonas para combatir la falta de hierro", ha explicado.

Acción contra el Hambre ha trabajado con la Pontificia Universidad Católica de Perú para afinar las técnicas óptimas para el uso de la sangrecita y determinar la cuantificación de la dosis y el Ministerio de Salud peruano recoge ahora algunas de estas medidas dentro de sus recomendaciones valorando especialmente la sostenibilidad de la idea.

Según ha indicado la ONG, en el futuro quieren seguir extendiendo la aplicación de este tipo de técnicas y productos tradicionales a localidades con un contexto sociocultural y geográfico similar, que se vean afectadas por el mismo problema, "dada la alta aceptación y el bajo coste".

Asimismo, la ONG está interesada en aumentar el enfoque etnográfico a la hora de trabajar en terreno dado que las aportaciones locales tienen gran valor y ayudan a una integración más ágil de los proyectos. "La sapiencia de la cultura popular no debe ser menospreciada, sino, por el contrario, estudiada y redescubierta", ha defendido Vargas.