Archivo - Problemas de sueño en niños. - LEMANNA/ ISTOCK - Archivo
MADRID 23 Ene. (EUROPA PRESS) -
La Asociación Española de Pediatría (AEP) y la Sociedad Española de Sueño (SES) han liderado la elaboración de un consenso sobre el tratamiento del insomnio en menores con trastorno del espectro autista (TEA) que enfatiza la importancia de empezar el abordaje con medidas no farmacológicas, conociendo cuándo y cuánto duerme e implantando pautas de higiene del sueño.
"Hasta el 83 por ciento de los menores con autismo tiene problemas de sueño. Si un niño duerme mal, afecta a la cognición, al rendimiento cognitivo y a las emociones, es decir, se incrementan los síntomas de autismo si duerme mal. Y si duerme mal, hay más problemas conductuales, más irritabilidad, más hiperactividad y más déficit de atención. Y, a su vez, todo repercute en la noche", ha señalado la representante de la Sociedad Española de Sueño Milagros Merino, durante la presentación del consenso celebrada este viernes.
Merino ha explicado que los problemas de sueño en las personas con autismo se producen por una alteración de los neurotransmisores, tanto los del sueño como los de la vigilia. Frente a esto, ha destacado que se debe actuar, pues aunque quizá no se vaya a conseguir curar el insomnio, se puede mejorar la calidad de vida.
Con este objetivo surge el 'Consenso sobre el tratamiento del insomnio en personas con trastorno del espectro autista menores de 18 años', que ha contado con la participación de la Asociación Española de Pediatría (AEP), la Sociedad Española de Sueño (SES), la Federación Española de Sociedades de Medicina del Sueño (FESMES), la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP), la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), la Sociedad de Psiquiatría Infantil de la AEP y la Confederación Autismo España, y está publicado en 'Anales de pediatría'.
Este documento establece que lo primero que deben hacer las familias es conocer las necesidades de sueño de los menores. Para ello, el coordinador del Comité del Sueño y Cronobiologia de la AEP, Gonzalo Pin, ha indicado que hay que hacer una agenda de sueño libre, dejando que durante una o dos semanas el niño o adolescente se duerma y se despierte cuando considere y adaptarse a sus horarios.
Tras ello, ha señalado que las familias tienen que centrarse en mostrar a los menores el "contraste" entre el día y la noche. "¿Y cómo hago eso? El día es luz, el día es actividad física y el día es comer. La noche es oscuridad, es no actividad física y no comer", ha apuntado poniendo ejemplos de rutinas que se pueden adoptar, como llevar al niño al colegio andando por las mañanas para enviar al cerebro el mensaje de que ese es el momento de estar activo.
En paralelo, Pin ha destacado que están los hábitos de higiene de sueño. "Pero la higiene del sueño no es la higiene de lo que voy a hacer para dormir, la higiene del sueño es parte de lo que se está haciendo. La higiene del sueño en las personas autistas, en todo el mundo, empieza cuando me levanto y desayuno. Según duermo, vivo, y según vivo, duermo", ha referido.
TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO
Si las medidas de contraste e higiene de sueño, mejora del ambiente y control de las alteraciones sensoriales no mejoran el sueño, el especialista puede prescribir tratamiento farmacológico, junto a un seguimiento realizado con agenda del sueño, donde se apunte cuándo se acuesta, cuándo se despierta y cuándo duerme el menor. "El fármaco forma parte del tratamiento de los trastornos del sueño, pero no es todo el tratamiento, ni mucho menos", ha subrayado Gonzalo Pin.
Como fármaco de primera elección, el consenso recomienda la melatonina pediátrica de liberación prolongada (MPLP), comenzando con una dosis de 2 miligramos al día (mg/día) y ajustando hasta 10 mg/día según necesidad. Si los problemas persisten, se pueden añadir gradualmente alimemazina, risperidona o clonidina en ese orden.
"Generalmente, con esto, la mayoría de los problemas de mantenimiento tenemos que haberlos solucionado. Si no es así, tendríamos que reevaluar de manera completa y buscar si algo se nos está escapando", ha advertido Pin.
En el insomnio de inicio, cuando al menor le cuesta mucho dormirse, se aconseja melatonina de liberación inmediata a dosis inicial de 5 mg/día y disminuyendo a 2 mg/día si es eficaz o subiendo a 7 mg/día en caso contrario o recurriendo a melatonina de liberación prolongada si además esa dificultad de inicio persiste o hay algún despertar nocturno.
En la jornada también ha participado Gema, la madre de un joven con autismo que en la actualidad tiene 18 años y presenta problemas relacionados con el sueño. "El sueño ha marcado nuestra vida profundamente, la vida familiar, sus aprendizajes (...) No dormir bien ha conllevado también algún pequeño accidente por su parte, de caerse, de tener que dar puntos, o sea, ha sido complicado", ha detallado Gema.
En su opinión, una primera valoración por parte de especialistas del sueño es "indiscutible", acompañada de un seguimiento posterior por parte del médico de Familia. Como recomendación para otras familias, ha apuntado que busquen ayuda profesional, que confíen en ellos mismos y se apoyen en otras familias que estén pasando por lo mismo.