Archivo - Consulta de salud mental. - DEMAERRE/ISTOCK - Archivo
MADRID, 22 Ene. (EUROPA PRESS) -
La presidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (SEPSM), Marina Díaz Marsá, ha alertado este jueves de que "España vive un momento crítico en salud mental", con una demanda creciente de atención por parte de la población que requiere aumentar el número de profesionales, 12 por 100.000 habitantes de media en la actualidad, para equipararlo al promedio europeo, de 18 a 20 por 100.000 habitantes.
"Esto reduce nuestras consultas a un mero manejo de síntomas y muchas veces con larga lista de espera y no disponiendo de todo el tiempo que requieren los pacientes para un buen vínculo, para un buen abordaje y nos impide hacer las revisiones con la frecuencia que necesitaríamos", ha aseverado en un encuentro con medios donde representantes de la SEPSM han presentado un decálogo sobre las principales preocupaciones de la profesión.
Díaz ha recordado que el Libro Blanco de la Psiquiatría en España, publicado por la sociedad en 2023, ya recogía que un "porcentaje importante" de los psiquiatras en España tenía más de 60 años, por lo que se estimaba que era necesario incorporar unos 500 psiquiatras cada año, teniendo en cuenta las jubilaciones. A esto, ha añadido la "fuga" de psiquiatras jóvenes a otros países europeos, que agrava el déficit.
La jefa de Sección de Psiquiatría en el Hospital Clínico San Carlos ha enfatizado que los trastornos depresivos, de ansiedad y del sueño son los más presentes en las consultas, con un "pico de atención" en la población infantil y adolescente, así como en las personas mayores. Asimismo, ha advertido de que este contexto se combina con "cierta confusión" de la población entre lo que es un trastorno mental y lo que es el malestar de la vida cotidiana.
"El malestar de la vida cotidiana son las emociones negativas, el estrés que experimentamos los individuos simplemente por el hecho de vivir. Es algo adaptativo, pasajero y a lo que podemos hacer frente con nuestros recursos y con el apoyo de las personas cercanas. Un trastorno mental es algo bien diferente, es un sufrimiento profundo que afecta la vida global de la persona y que tiene una serie de criterios diagnósticos y un tratamiento específico", ha explicado.
En este contexto, el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas aprobaron el año pasado el Plan de Acción de Salud Mental 2025-2027, con una dotación de 39 millones de euros, y el Plan de Acción para la Prevención del Suicidio 2025-2027, con una financiación de 18 millones. Sobre ambas iniciativas, desde la SEPSM han criticado el presupuesto insuficiente destinado, que dificulta su puesta en marcha.
La secretaria de la SEPSM, Pilar Saiz, ha profundizado sobre el Plan de prevención del suicidio advirtiendo de que casi un año después de su aprobación "no se ha puesto en marcha" porque su desarrollo depende de cada comunidad autónoma. Por ello, ha demandado una homogeneización y la implementación inmediata de algunas líneas, como la formación específica para los profesionales.
"El suicidio no es algo que podamos erradicar en nuestra sociedad (...), pero sí podemos disminuir de una forma muy cuantiosa sus cifras. Creo que el suicidio es prevenible y que se puede hacer mucho más de lo que se está haciendo", ha señalado Saiz para destacar a continuación algunas prioridades en atención, como la incorporación de detección sistemática de riesgo o continuidad asistencial tras una tentativa.
ATENCIÓN A MENORES, REDES SOCIALES Y TCA
Otra de las preocupaciones que figuran en el decálogo es el uso de redes sociales por adolescentes. "Tenemos adolescentes que han sustituido un tipo de vida en la sociedad, en la calle, en la interacción física con los demás, por un tipo de vida metidos en casa enfrente de una pantalla", ha señalado la vicesecretaria de la SEPSM, Carmen Moreno.
En este punto, ha advertido de que los jóvenes, cuando tienen dudas, ya no preguntan a adultos o a sus amigos, sino que lo hacen a las nuevas tecnologías, que se han convertido en "prescriptores de estilo de vida". "Dejar que los que nos prescriban la vida, los que nos den las soluciones a nuestros problemas, sean los prescriptores digitales, o sea, las personas de las redes sociales, tiene un impacto realmente deficiente", ha apuntado.
Moreno también ha puesto el foco en la creciente banalización del consumo de cannabis, cuyo fácil acceso a través de comestibles, vapeadores y otros formatos atractivos llevan a una menor percepción del riesgo, a pesar de las consecuencias que puede tener, sobre todo entre adolescentes. "Los mensajes que se están dando sobre el cannabis tienden a hablar excesivamente de los beneficios y desgraciadamente no se está teniendo en cuenta el efecto que tiene sobre el cerebro y, sobre todo, sobre el cerebro en evolución", ha comentado.
También en relación con las redes sociales y los menores, los psiquiatras han abordado la preocupación excesiva por el culto al cuerpo y la vida saludable, sobre lo que Marina Díaz ha advertido como promotor de las enfermedades mentales. En concreto, ha señalado que las mujeres adolescentes son las más afectadas y que el malestar generado por querer controlar el peso puede desencadenar trastornos de la conducta alimentaria (TCA) como bulimia, anorexia o trastornos por atracón.
ESTIGMA Y HUMANIZACIÓN DE LA ATENCIÓN
Por su parte, el vicepresidente de la SEPSM, José Antonio Ramos Quiroga, ha abordado la necesidad de ofrecer una atención humanizada en psiquiatría y de poner fin al estigma en torno al tratamiento psicofarmacológico y las técnicas de neuromodulación.
Para terminar con el estigma, el decálogo hace hincapié en la importancia de informar de manera clara y rigurosa a la población, mientras que en el caso de la humanización, Ramos Quiroga ha señalado que no debe centrarse únicamente en aspectos arquitectónicos o en mejorar las condiciones de las habitaciones del hospital, sino también en tener los recursos necesarios.
Para terminar, los psiquiatras han resaltado la importancia de la innovación en psiquiatría, un aspecto que el decálogo establece como "prioridad estratégica" para avanzar hacia una atención "cada vez más precisa, personalizada y basada en la evidencia". En concreto, han apuntado a la investigación que se realiza en el desarrollo de nuevas estrategias farmacológicas y en la consolidación de otras terapias biológicas.
Entre los retos inmediatos de la psiquiatría, han destacado la necesidad de mejorar la medición de resultados en salud, asegurar la equidad territorial en el acceso a la innovación y acelerar la transferencia del conocimiento científico a la práctica clínica.