Archivo - Adolescente preparando cigarrillo. - ANTONIOGUILLEM/ ISTOCK - Archivo
MADRID 11 May. (EUROPA PRESS) -
La psiquiatra Isabel Lizarraga, especialista de la Unidad de Psiquiatría del Niño y del Adolescente de la Clínica Universidad de Navarra, ha advertido de que "se está llegando tarde" a muchos diagnósticos de patología dual en la población infanto-juvenil, debido a que las señales de alerta se interpretan como "cosas de la edad" o "se abordan por separado".
"Con frecuencia, de hecho, ocurre que se detecta solo una parte del problema: o bien el malestar emocional, los problemas de conducta o el bajo rendimiento escolar, o bien el consumo de alcohol, tabaco o cannabis, que a menudo, además, se normaliza en la adolescencia", ha afirmado durante el 28º Congreso de la Sociedad Española de Patología Dual, celebrado en Valencia.
Lizarraga ha subrayado que adelantarse al diagnóstico de la patología dual es "fundamental", sobre todo porque esta no aparece de golpe, sino que existen factores previos de riesgo que se van manifestando poco a poco durante etapas clave del desarrollo como son la infancia y, sobre todo, la adolescencia.
"Cuanto antes se detecten y se aborden de forma conjunta el malestar emocional y el consumo de sustancias, mejor será el pronóstico", ha afirmado para recordar que, cuando no se llega a tiempo, ambos problemas suelen reforzarse entre sí. De esta forma, el consumo puede agravar los síntomas de ansiedad, depresión o problemas de conducta, a la vez que esos síntomas pueden incitar a los jóvenes a consumir sustancias como forma de aliviar su malestar.
AVANZAR HACIA UNA ATENCIÓN INTEGRADA
La psiquiatra ha reconocido durante su ponencia que el sistema sanitario "ha avanzado" en el reconocimiento de la patología dual en la población infanto-juvenil, pero ha lamentado que muchos recursos siguen diseñados pensando en adultos y que falta coordinación entre niveles asistenciales, lo que provoca que muchos jóvenes "no lleguen al sistema hasta que el problema ya está bastante avanzado".
Ante esta situación, la experta ha enfatizado la necesidad de mejorar la detección precoz, sobre todo en ámbitos como la Atención Primaria (AP), los centros educativos y los servicios de pediatría y salud mental infanto-juvenil; así como la formación de los profesionales que trabajan con adolescentes.
Para Lizarraga, otro aspecto a mejorar sería avanzar "hacia modelos de atención más integrados", donde salud mental y adicciones trabajen de forma coordinada, integrados funcionalmente y no como circuitos separados. "Desgraciadamente, a menudo, el abordaje sigue siendo fragmentado: por un lado, la salud mental y, por otro, las adicciones, lo que dificulta una respuesta rápida y coordinada en niños y adolescentes", ha argumentado.
Por último, ha destacado el papel de las familias y de la sociedad en general a la hora de reducir el estigma, normalizar la consulta precoz y no banalizar el consumo de sustancias en la adolescencia, lo que en su opinión "ayudará a que los jóvenes pidan ayuda antes y lleguen al sistema sanitario en fases menos graves".