Archivo - Dermatólogo examinando lunares. - ISTOCK - Archivo
MADRID 11 Ago. (EUROPA PRESS) -
La dermatóloga Nuria Pérez Robayna ha aconsejado realizar autoexploraciones periódicas de la piel para poder descubrir posibles nuevas lesiones o lunares que supongan signos de alarma de melanoma, carcinoma basocelular u otros tipos de cáncer de piel, así como de otras afecciones cutáneas como las queratosis actínicas.
La experta ha explicado que esta autoexploración debe hacerse atendiendo a la regla 'ABCDE', que hace referencia a los indicadores de asimetría, bordes irregulares, cambios o variedad de color, diámetro superior a cinco o seis milímetros y evolución de la lesión, además de considerar signos como la inflamación, el sangrado frecuente, el aumento de volumen o un crecimiento rápido.
Asimismo, ha apuntado al denominado "signo del patito feo", es decir, aquellos lunares o lesiones que destacan por ser diferentes al resto de los existentes en la piel y que, por ello, deben ser valorados por un especialista.
"Ante cualquier cambio o lesión que nos resulte anómala o extraña, debemos consultar con un especialista", ha aseverado la doctora, quien ha señalado que, en los últimos años, los diagnósticos de cáncer cutáneo y melanoma han aumentado, lo que podría estar relacionado tanto con una mayor exposición solar acumulada a lo largo de la vida como con el envejecimiento de la población.
A este respecto, ha precisado que cada vez un mayor número de casos se diagnostican en fases iniciales gracias a una mayor concienciación en la población y a la consulta temprana.
PROTECTOR SOLAR A DIARIO
Pérez Robayna ha hecho hincapié en las medidas de prevención y, en esta línea, ha subrayado que se debe hacer un uso diario de la fotoprotección, durante todo el año, preferiblemente con un factor alto. Las gorras, gafas de sol, camisetas o sombrillas pueden servir como complemento y son especialmente útiles en actividades al aire libre.
Según ha detallado, la radiación ultravioleta, en concreto la B, es el principal factor relacionado con el desarrollo del cáncer de piel, ya que puede provocar alteraciones en el ADN de las células cutáneas. Por ello, ha insistido en aplicar crema fotoprotectora antes de salir de cada, renovarla cada dos horas y también tras sudar, bañarse en la playa o piscina.
La dermatóloga ha instado a transmitir a los menores la importancia de estas medidas, a fin de que las adopten desde edades tempranas. En esta línea, ha pedido evitar la exposición al sol de menores de seis meses y ha explicado que las quemaduras solares durante la infancia y adolescencia se relacionan con un mayor riesgo de desarrollar cáncer cutáneo en la edad adulta.
En paralelo, ha advertido a las personas con tez clara de su mayor predisposición a sufrir quemaduras solares y, con ello, un mayor riesgo de desarrollar tanto melanoma como otros tipos de cáncer de piel.
Por otra parte, ha apuntado que la exposición habitual durante las actividades cotidianas suele ser suficiente para la producción de vitamina D en la mayoría de las personas y, en caso de déficit de esta vitamina, ha abogado por recurrir a suplementos indicados por profesionales sanitarios antes que recomendar una exposición solar excesiva.
Sobre el uso habitual de pantallas, ha advertido de que "la exposición prolongada a la luz azul puede favorecer la aparición de alteraciones de pigmentación, como el melasma", aunque ha reiterado que el principal riesgo para la aparición del cáncer de piel continúa siendo la radiación ultravioleta.