Publicado 23/12/2020 13:32CET

Prometedores datos clínicos sobre la capacidad del fenofibrato para prevenir el daño pulmonar en COVID-19

La radiografía de tórax de un paciente positivo de COVID-19 que muestra una neumonía en la parte inferior de los pulmones.
La radiografía de tórax de un paciente positivo de COVID-19 que muestra una neumonía en la parte inferior de los pulmones. - RADIOLOGICAL SOCIETY OF NORTH AMERICA - Archivo

MADRID, 23 Dic. (EUROPA PRESS) -

Una investigación encabezada por la Universidad Hebrea de Jerusalén (Israel) ha reunido las primeras pruebas clínicas que demostraban la eficacia de un fármaco existente en el tratamiento de COVID-19.

Los resultados iniciales del laboratorio y los nuevos datos de 1.500 pacientes con coronavirus en Israel han sido extremadamente prometedores y los estudios clínicos están programados para comenzar esta semana en el Hospital Barzilai en Ashkelon (Israel), uniéndose a otros centros clínicos a través de los Estados Unidos, Sudamérica y Europa.

El estudio comenzó en julio cuando los investigadores demostraron que el virus del SARS-CoV-2 estaba inhibiendo la descomposición efectiva de la grasa dentro de los pulmones. Su investigación identificó entonces la eficacia del fenofibrato, que está en el mercado desde 1975. El fármaco está diseñado tradicionalmente para tratar los altos niveles de triglicéridos (grasas) en la sangre. Cuando se aplica a los pacientes de coronavirus, el estudio propone que detendrá el avance de la enfermedad.

Los pacientes que tomaban los medicamentos para acelerar la descomposición de las grasas se recuperaban de las infecciones pulmonares causadas por el coronavirus en cuestión de días. La evidencia incluso mostró que había cero mortalidad entre estos pacientes.

"Demostramos que los pulmones humanos respondieron al virus del SARS-CoV-2 cambiando completamente su metabolismo, causando una gran acumulación de grasas en las células pulmonares. Nuestros hallazgos muestran que esta insalubre acumulación de grasa es un factor crítico en el deterioro de los pacientes con COVID-19. Los pacientes que tomaban fibratos que trabajan directamente para descomponer las grasas se recuperaron rápidamente de la enfermedad, mientras que los que tomaban medicamentos que acumulan grasas como las tiazolidinedionas, mostraron un mayor daño pulmonar y mortalidad", explican.

Según el equipo de investigación, la aplicación de este fármaco, que está ampliamente disponible, es barata y tiene un historial de seguridad comprobada, podría alterar los efectos de COVID-19 de una enfermedad devastadora a una forma mucho más manejable de un resfriado respiratorio.

En los próximos días, el equipo comenzará un estudio clínico de fase 3a dirigido por el investigador, con el apoyo financiero de Abbott. Esta fase, que tendrá lugar en el Hospital Barzilai de Ashkelon, será dirigida por Shlomo Maayan, director del Departamento de Enfermedades Infecciosas. También se están llevando a cabo otros estudios clínicos destinados a corroborar las conclusiones de estos investigadores en Estados Unidos, Europa y América del Sur.