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MADRID, 21 May. (EUROPA PRESS) -
La implementación de protocolos de recuperación mejorada (ERP, por sus siglas en inglés), o conjuntos de intervenciones consensuadas que abarcan toda la experiencia quirúrgica, logra los resultados en niños sometidos a cirugía gastrointestinal, según un ensayo clínico multicéntrico de la Universidad Northwestern (Estados Unidos). Los resultados se recogen en 'JAMA Surgery'.
En general, el tiempo hasta la reanudación de la dieta normal después de la cirugía disminuyó y el uso de opioides se redujo en un 50%. Los niños que recibieron 13 o más ERP tuvieron hospitalizaciones más cortas después de la cirugía y menos complicaciones.
"Este es el primer ensayo clínico de su tipo en cirugía infantil", comenta el autor principal, el doctor Mehul V. Raval, jefe de la División de Cirugía Pediátrica del Hospital Infantil Ann & Robert H. Lurie de Chicago, y Profesor Asociado de Cirugía y Pediatría en la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern.
Se ha demostrado que los programas de recuperación mejorada (ERP) mejoran los resultados en adultos sometidos a cirugía durante casi 20 años; sin embargo, su adopción en niños ha sido más lenta, ya que la mayoría de los estudios tienen tamaños de muestra modestos y provienen de experiencias de un solo hospital.
"Nuestro estudio ofreció un análisis exhaustivo de la implementación de estos paquetes en casi 600 pacientes quirúrgicos en 18 centros pediátricos. Nos entusiasma demostrar que los ERP conducen a mejores resultados para los niños después de la cirugía", añade.
Los programas de recuperación mejorada (ERP) incluyen prácticas como permitir que los pacientes beban líquidos claros como jugo de manzana la mañana de la cirugía, utilizar técnicas mínimamente invasivas cuando sea posible, alentar a los pacientes a comer y caminar tan pronto como puedan después de la cirugía y utilizar enfoques multimodales para el manejo del dolor en torno al momento de la cirugía, como el uso de bloqueos nerviosos locales o regionales para ayudar a adormecer las áreas de incisión quirúrgica.
"Nos hemos dado cuenta de que la gestión del uso de opioides es un aspecto fundamental del control del dolor tras la cirugía, y es aquí donde los programas de recuperación intensificada (ERP) pueden ser de gran ayuda, con la colaboración de cirujanos, anestesiólogos, personal de enfermería, psicólogos infantiles y familiares de los pacientes", apunta Raval. "Tras escuchar a los pacientes decir que muchas de sus preocupaciones no eran el dolor, sino la ansiedad y el estrés, desarrollamos vídeos de respiración profunda e incorporamos la atención plena a nuestras intervenciones quirúrgicas. El uso rutinario de analgésicos no opioides también redujo el consumo de opioides. La combinación de todas estas estrategias nos ayuda a gestionar mejor los opioides, y los ERP son una excelente manera de hacer de esto una realidad para cada paciente y su familia".
Los investigadores también observaron que los hospitales con la cultura de mejora de la calidad más sólida y un mayor compromiso con los sistemas de recuperación mejorada (ERP), así como aquellos que integraron los ERP en los registros electrónicos de salud, fueron los que obtuvieron mayor éxito en su implementación.
El ensayo clínico aleatorizado incluyó a niños de entre 10 y 18 años de edad sometidos a cirugía gastrointestinal electiva entre septiembre de 2019 y junio de 2024. Casi tres cuartas partes de los pacientes padecían enfermedad inflamatoria intestinal.
"Ya estamos ampliando el uso de los planes de respuesta ante emergencias (ERP) para niños que se someten a una amplia variedad de procedimientos quirúrgicos. También estamos aplicando muchos de los componentes de los ERP a niños más pequeños, incluidos los recién nacidos que se someten a cirugía", concluye Raval.