Publicado 17/06/2020 08:30CET

El poder de la fisioterapia respiratoria para combatir la mala respiración en obesos

Obesidad pasajero avión aeropuerto
Obesidad pasajero avión aeropuerto - GETTY - Archivo

   MADRID, 17 Jun. (EDIZIONES) -

   Aunque no todas las personas obesas ven afectada su función respiratoria, y algunas tienen una gran capacidad pulmonar, generalmente las personas con obesidad mórbida, especialmente las que además presentan hipoventilación nocturna, son las que tienen una mayor probabilidad de tener una capacidad pulmonar disminuida y cierta limitación al flujo aéreo espiratorio.

   "Estas personas respiran con mayor frecuencia (más veces por minuto) e introduciendo un menor volumen de aire, por lo que el 'gasto', en términos de oxígeno en las personas obesas, puede estar bastante aumentado comparado al de las personas con normopeso, debido a un aumento del trabajo respiratorio", según explica en una entrevista con Infosalus Antonio Tomás Ríos Cortés, coordinador del Área de Fisioterapia Respiratoria de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

   Esta situación de aumento del trabajo respiratorio y de disminución de los volúmenes y flujos, especialmente cuando la distribución de la grasa se acumula en el tórax y en el abdomen, según continua el experto, hace que estos pacientes puedan presentar disnea de esfuerzo (dificultad respiratoria o falta de aire), con una disminución de la tolerancia al ejercicio que pueden limitar, por ejemplo, su capacidad para caminar o subir escaleras, dificultando asimismo diversas actividades de la vida diaria.

   "En resumen supone una gran dificultad para moverse debido, en gran parte, a una sensación de falta de aire, y de aumento del cierre de las vías aéreas con el esfuerzo", añade el también experto del Hospital General Universitario Santa Lucía de Cartagena (Murcia).

   En este contexto, es de sobra conocido por todos la asociación entre la obesidad y la aparición de otras enfermedades metabólicas, cardiovasculares, el asma o incluso el cáncer. En el caso concreto del punto de vista respiratorio, según aprecia Ríos Cortés, a menudo la obesidad de asocia a trastornos respiratorios del sueño, ya sea un síndrome de apnea del sueño aislado, o asociado a aumento del CO2, lo que denominamos 'síndrome de hipoventilación-obesidad'.

   Además, señala que en estos pacientes los síntomas como la disnea empeoran, y de forma acusada, al tumbarse, lo que en ocasiones dificulta que puedan dormir en posición completamente supina, y opten por elevar el tórax para reducir la repercusión del empuje abdominal sobre el tórax. "Principalmente los obesos más graves y con disnea de reposo pueden presentar debilidad de los músculos inspiratorios", agrega el fisioterapeuta.

   Por otro lado, el miembro de SEPAR mantiene que la obesidad, sobre todo cuando llega a estadio de mórbida, acarrea repercusiones en el aparato locomotor, con sobrecarga de las articulaciones de los miembros inferiores, algo que se añade a la problemática respiratoria.

CÓMO LA FISIOTERAPIA RESPIRATORIA PUEDE AYUDAR

   Al referimos al entrenamiento de la musculatura inspiratoria a través de la fisioterapia, el coordinador del Área de Fisioterapia Respiratoria de la SEPAR afirma que debemos partir de cierta cautela, ya que a día de hoy no son numerosos los estudios que aportan información sobre esta opción terapéutica.

   "Los pocos estudios que lo han analizado se han centrado en dos escenarios diferentes. De un lado, han observado que en aquellos obesos en situación de estabilidad clínica, al entrenar sus músculos respiratorios aumentaba su capacidad física, principalmente en términos de metros recorridos, medidos con el test de marcha de los 6 minutos. Esto podría querer decir que añadir este entrenamiento al ejercicio físico, o bien realizarlo de manera aislada, puede mejorar su capacidad y tolerancia al esfuerzo", advierte.

    Eso sí, señala que un segundo escenario estudiado consiste en el entrenamiento de la musculatura inspiratoria en pacientes sometidos a cirugía bariátrica. "Realizar este entrenamiento parece tener ciertas ventajas, como el posibilitar una menor caída de la fuerza de estos músculos en el postoperatorio inmediato, y una recuperación más rápida de ciertos volúmenes pulmonares", celebra Ríos Torres.

   Además de este entrenamiento de la musculatura inspiratoria, el fisioterapeuta respiratorio puede participar activamente en la planificación de programas de entrenamiento físico y de ejercicios terapéuticos para estos pacientes, según añade.Para ello, primeramente dice que se debe valorar y medir la fuerza máxima de estos músculos mediante lo que se denomina como 'medición de la Presión Inspiratoria Máxima' o PIM, con el objetivo de poder programar un entrenamiento a un porcentaje de esa PIM.

   "Este porcentaje se elegirá en función de si se tiene un objetivo de mejora de la resistencia o de la fuerza de estos músculos. Los ejercicios se realizan con unos pequeños dispositivos que se utilizan por lo general a través de una boquilla, y que resisten en distinto grado la inspiración del paciente", puntualiza el experto de SEPAR.

   El número de inspiraciones resistidas y la duración en semanas del programa de entrenamiento variará en función del objetivo perseguido y de la evolución de la ganancia en fuerza, remarca el también especialista del Hospital General Universitario Santa Lucía de Cartagena (Murcia). Para ello, según sostiene, se debe reevaluar la PIM semanalmente para ir aumentado la resistencia del dispositivo y posibilitar una continuidad en la mejora.

   "El empleo de estos dispositivos en programas estructurados de entrenamiento no es algo frecuente o común en la actualidad, probablemente porque aún no contamos con suficientes estudios, con gran número de pacientes, y de una duración en el tiempo mayor.

    Además, la heterogeneidad en la afectación de la función pulmonar, y la fuerza de la musculatura respiratoria en las personas obesas supone quizás, un hándicap para su implementación", valora el fisioterapeuta.

   No obstante, aprecia que, "seguramente" exista un subgrupo o una situación clínica donde debamos pensar en incluir este entrenamiento en obesos, tras objetivar que están débiles, como aquellos con más disnea de esfuerzo o aquellos que vayan a ser sometidos a cirugía torácica, con mayor repercusión de la obesidad en su función pulmonar.