Las personas con discapacidad intelectual, sobremedicadas

Publicado 07/07/2016 13:54:29CET
FUNDACIÓN CARMEN PARDO-VALCARCE

   MADRID, 7 Jul. (EUROPA PRESS) -

   Un estudio del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM) revela que las personas con discapacidad intelectual están sobremedicadas ya que, de media, toman 4,25 medicamentos y en uno de cada cinco (19%) la cifra supera los 7 fármacos. La medicación psiquiátrica supone más de la mitad (65%) de estos tratamientos y no siempre se usan con un diagnóstico definido.

   Así se desprende de los resultados preliminares del proyecto 'Pomona-Esp', en el que también ha colaborado el servicio de Salud Mental del Sant Joán de Deu de Barcelona y que ha contado con la financiación de la Plena Inclusión y la Fundació Villablanca, con el objetivo de analizar los indicadores de salud de las personas con esta discapacidad, que afecta al 1 por ciento de la población española.

   "Los datos sobre medicación son bastante alarmantes, mucho mayores que los de la población general", ha reconocido Rafael Martínez, uno de los autores de este trabajo.

   Su trabajo contó con 943 adultos con discapacidad intelectual de ligera a profunda, con una edad media de 43 años, de quienes la mitad (47%) vivían en residencias u otros centros con un servicio especializado.

   Al analizar su consumo de medicamentos se observa como en ocasiones estos afectados toman medicación psiquiátrica sin un diagnóstico claro. Así, el 87 por ciento de los que estaban en un centro especializado recibían algún tipo de medicación psiquiátrica cuando el porcentaje de afectados por un trastorno mental asociado era del 75 por ciento.

   Más llamativo es el caso de quienes eran atendidos en centros generales, ya que en ese caso sólo un 29 por ciento presentaba un trastorno mental asociado pero hasta el 63 por ciento toman medicación psiquiátrica.

   Entre los problemas mentales más frecuentes destacan los trastornos de conducta, trastorno del espectro autista o psicosis, y entre los fármacos más consumidos destacan los neurolépticos (75-55%), los anticonvulsivos (58-59%) y los ansiolíticos (47-31%).

FÁRMACOS PRESCRITOS PARA CONDUCTAS, NO PARA ENFERMEDADES

   El problema, según ha reconocido Martínez, es que en la mayoría de estos casos los fármacos no se prescriben para tratar una enfermedad sino para "estabilizar conductas".

   Además, sólo el 40 por ciento de estos afectados visitan a un profesional de salud mental por lo que es probable que los fármacos sean prescritos por médicos de Atención Primaria y en ocasiones "acostumbran a no cambiar la medicación, sino a añadir y no quitar".

   El problema de esta sobremedicación, según este experto, es que estos afectados están expuestos a riesgos graves de interacciones con otros fármacos o a efectos secundarios como el estreñimiento u otros problemas de salud.

   De hecho, más allá de los trastornos mentales las problemas de salud más prevalentes entre las personas con discapacidad intelectual destacan los problemas bucales (47%), alteraciones del lenguaje (38%), estreñimiento (31%), alteraciones de la marcha (28%) o del sueño (27%).

   Y entre la medicación somática que toman las más frecuentes son las destinadas al estreñimiento (16%) o problemas gástricos (14%), que en ambos casos podría estar relacionado con esta sobremedicación. Aunque el trabajo muestra como solo un 2,9 por ciento toma medicación analgésico, Martínez cree que se debe a que en estos afectados "es difícil de valorar y detectar el dolor".

DISCAPACIDAD SIN UN DIAGNÓSTICO CLARO

   Por otro lado, el trabajo también muestra como en más de la mitad de participantes, el 61 por ciento, no se conoce la causa de la discapacidad intelectual y la clínica asociada, ya que "lo habitual de estos casos es que no tengan un diagnóstico claro", ha explicado María José Cortés, también autora del estudio.

   Del resto, lo más frecuente es que se deba a un síndrome genético, si bien los autores destacan que sólo en el 14 por ciento de quienes tenían antecedentes familiares de discapacidad intelectual se ha realizado un estudio genético que confirme una posible heredabilida.

   Además, en un 9 por ciento de los participantes la discapacidad intelectual se debía a problemas perinatales y el 7 por ciento a algún tipo de encefalitis.

   El estudio también muestra como entre las personas con discapacidad intelectual hay una elevada prevalencia de sobrepeso (35%) y obesidad (30%), que en este último caso es mayor que la que se observa entre la población general (22%). Un factor que, según Cortés, podría estar relacionado con que hasta el 50 por ciento de los participantes decía llevar conductas sedentarias.

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