Más de 2 000 profesionales participan del 11 al 13 de junio en San Sebastián en el 72 Congreso de la Asociación Española de Pediatría (AEP). - AEP
SAN SEBASTIÁN, 11 (EUROPA PRESS)
Profesionales de Pediatría que participan en el 72 Congreso de la Asociación Española de Pediatría (AEP) han afirmado que cada vez afrontan más consultas sobre diversidad de género, por lo que han pedido reforzar "la formación y herramientas basadas en evidencia científica".
Tal y como han destacado, los pediatras suelen ser el primer profesional sanitario al que recurren menores y familias cuando aparecen dudas o necesidades relacionadas con la identidad de género, lo que convierte a la consulta pediátrica en "una puerta de entrada clave para el acompañamiento y la orientación sanitaria".
"Existe todavía una distancia entre lo que vemos en consulta y lo que sabemos hacer o cómo abordarlo", ha explicado la doctora Amadora Moral Martos, especialista en Endocrinología Pediátrica y experta en Medicina Transgénero del Equipo Territorial de Atención Pediátrica del Garraf (Barcelona), en la sesión dedicada al abordaje práctico de la diversidad de género en Pediatría.
La especialista ha afirmado que esta realidad clínica "no es un fenómeno marginal ni una moda", sino una situación cada vez más presente en las consultas pediátricas y que requiere "profesionales preparados para ofrecer una atención rigurosa, individualizada y libre de prejuicios".
Los expertos insisten en que el manejo pediátrico de la diversidad de género "debe partir de una premisa básica: identidad de género, expresión de género y orientación sexual son conceptos distintos y cada menor vive su proceso de forma única".
Por ello, consideran que el papel del pediatra "no consiste en presuponer trayectorias ni orientar decisiones, sino en acompañar, escuchar y atender las necesidades concretas del menor y su familia, facilitando información fiable y, cuando sea necesario, coordinando la derivación a equipos especializados".
"La atención debe ser individualizada y no directiva", ha señalado Moral Martos, al tiempo que ha recordado que muchos menores y familias llegan a consulta "con incertidumbre, miedo o falta de información". En este contexto, "el apoyo familiar desempeña un papel protector fundamental", ha añadido.
La experta ha incidido, además, en que las familias también pueden necesitar acompañamiento profesional durante el proceso, "ya que en ocasiones viven estos cambios con dudas, preocupación o sentimientos de pérdida que requieren escucha y apoyo".
Por su parte, Raúl Hoyos Gurrea, especialista en Endocrinología Pediátrica y experto en Medicina Transgénero del Hospital Universitario Virgen de las Nieves (Granada), ha apuntado que los tratamientos pediátricos se desarrollan de forma progresiva y bajo valoración multidisciplinar.
La primera fase de estos tratamientos se basa en el bloqueo puberal, mediante análogos hormonales. Tiene carácter reversible y busca detener temporalmente el desarrollo puberal para permitir al adolescente y al equipo clínico "ganar tiempo en la toma de decisiones", ha explicado.
Posteriormente, y siempre tras evaluación individualizada y consentimiento adecuado, pueden iniciarse tratamientos hormonales de afirmación, algunos de cuyos efectos son parcialmente irreversibles y requieren seguimiento clínico prolongado.
Tras señalar que el 98% de los adolescentes que iniciaron tratamiento hormonal lo mantenían en la edad adulta, Hoyos Gurrea ha afirmado que este dato "resulta incompatible con la idea de decisiones precipitadas o pasajeras" y apunta a "una consolidación estable de la identidad en la mayoría de los casos evaluados".
Los especialistas subrayan, no obstante, que estos tratamientos no están exentos de riesgos, especialmente sobre salud ósea, riesgo cardiovascular o fertilidad, pero que dichos efectos son "conocidos, monitorizados y forman parte del seguimiento protocolizado", tal y como recogen revisiones recientes y guías internacionales de endocrinología pediátrica.
CONGRESO DE LA AEP
La diversidad de género, junto a la salud mental, el impacto de las pantallas, las nuevas formas de alimentación, forma parte de los temas que se van a abordar en el 72 Congreso de la AEP que ha comenzado este jueves y se prolongará hasta el sábado en el Kursaal donostiarra.
La edición de este año refleja la evolución de la propia pediatría y de las necesidades de la sociedad. Junto a los avances diagnósticos y terapéuticos o la actualización en patologías prevalentes, el Congreso incorpora también contenidos relacionados con cuestiones como las dietas vegetarianas y veganas, las desigualdades sociales o el impacto de las catástrofes y el cambio climático sobre la salud infantil.
"La pediatría ha ampliado su mirada para responder a una realidad social cada vez más compleja. Los problemas de salud infantil ya no se limitan exclusivamente a las enfermedades, sino que están profundamente condicionados por factores sociales, ambientales y emocionales. Tenemos la responsabilidad de ofrecer a los pediatras las herramientas necesarias para afrontar estos nuevos desafíos y acompañar a las familias en un contexto en constante transformación", ha señalado el doctor Luis Carlos Blesa Baviera, presidente de la Asociación Española de Pediatría.
El Congreso permitirá también poner el foco sobre algunos de los desafíos que preocupan especialmente a los profesionales que trabajan con niños y adolescentes en Euskadi y Navarra. El deterioro del bienestar emocional de los menores, el impacto de las pantallas, las agresiones sexuales o la pobreza infantil, son algunas de las realidades que han ganado peso en la práctica pediátrica durante los últimos años y que estarán presentes en diferentes sesiones científicas del encuentro.
"Las urgencias pediátricas se han convertido en un auténtico termómetro de los problemas que afectan a nuestros adolescentes. Estamos viendo un aumento de los casos relacionados con ansiedad, conductas autolesivas o agresiones sexuales, situaciones que reflejan una pérdida de bienestar emocional que nos preocupa profundamente", ha apuntado la doctora Ainhoa Iceta Lizarraga, presidenta de la Sociedad Vasco-Navarra de Pediatría.
La especialista ha destacado, además, que la respuesta a muchos de estos problemas exige "una actuación coordinada entre los ámbitos sanitario, educativo, social y judicial". En este sentido, se ha referido al desarrollo de los centros Barnahus o Casas de los Niños, un modelo nacido en Islandia y extendido posteriormente a distintos países europeos para ofrecer una atención integral a menores víctimas de violencia sexual.
"Estos centros crean un entorno seguro y adaptado a la infancia en el que trabajan de forma coordinada profesionales de la salud, psicólogos forenses, trabajadores sociales, educadores, jueces y fiscales. El objetivo es evitar que el menor tenga que repetir su relato en múltiples ocasiones y prevenir así la denominada victimización secundaria", ha explicado. Recientemente se ha puesto en marcha un centro Barnahus en Navarra y en Euskadi, que cuenta con uno en Álava, se avanza en el desarrollo de este modelo.
En ese sentido, ha subrayado que "la agresión sexual en la infancia es una realidad mucho más frecuente de lo que percibimos. Los casos que llegan a detectarse representan solo la punta del iceberg. Por eso es fundamental contar con recursos especializados que permitan proteger al menor y facilitar tanto su recuperación emocional sin secuelas como la investigación de los hechos".