Publicado 05/03/2015 15:12:00 +01:00CET

El Papa recuerda el deber de cuidar a ancianos y enfermos a los que se podría "dejar o hacer morir"

ROMA, 5 Mar. (EUROPA PRESS) -

El Papa Francisco ha recordado a la sociedad el deber de cuidar y respetar a ancianos y enfermos a los que se podría "dejar morir" o "hacer morir" y ha subrayado que un Estado no pude basar su sistema sanitario en las "ganancias".

"Honrar es el deber de cuidar a quienes, por su condición física o social, se les podría dejar morir o hacer morir. Evidencia y eficiencia no pueden ser los únicos criterios que guíen a los médicos ni las reglas del sistema sanitario. Un Estado no puede pensar en ganancias con la medicina", ha subrayado.

Así lo ha indicado durante la Audiencia a los participantes en la XXI Asamblea General de la Pontificia Academia para la Vida, que abordarán desde este jueves hasta el próximo sábado el tema de 'La asistencia al anciano y los cuidados paliativos'.

Precisamente, el Pontífice ha defendido los cuidados paliativos como forma de "aliviar el sufrimiento en la fase final de la enfermedad y de asegurar al mismo tiempo al paciente un adecuado acompañamiento humano", aunque ha precisado que los primero que necesitan estas personas es "el cariño y cuidado de sus familiares".

"Ser abandonados es la enfermedad más grave de los ancianos y también la injusticia más grande que pueden sufrir, aquellos que nos han ayudado a crecer no deben ser abandonados cuando necesitan nuestra ayuda, nuestro amor y nuestra ternura", ha insistido.

En todo caso, sobre los cuidados paliativos, Francisco ha apreciado el empeño científico y cultural para que esta atención pueda llegar a todos aquellos que la necesitan. Por ello, ha animado a los profesionales y estudiantes a especializarse en este tipo de asistencia que "no tiene menos valor por el hecho de que 'no salva la vida'".

"Todo conocimiento médico es de verdad ciencia, en su significado más noble, solo si se pone como ayuda con vistas al bien del hombre", ha añadido.

El Papa ha apuntado que "la persona sigue siendo siempre preciosa, aun cuando está marcada por la ancianidad y la enfermedad" y ha advertido de que "es la capacidad de servicio a la vida y a la dignidad de la persona enferma, también cuando es anciana, lo que mide el verdadero progreso de la medicina y de la sociedad entera".

Además, ha repetido el llamamiento de san Juan Pablo II: "¡Respeta, defiende, ama y sirve a la vida, a toda vida humana! ¡Sólo siguiendo este camino encontrarás justicia, desarrollo, libertad verdadera, paz y felicidad!".