Publicado 19/10/2020 17:29CET

La pandemia de COVID-19 está afectando "notablemente" a la gestión de la osteoporosis

Persona mayor con osteoporosis
Persona mayor con osteoporosis - GEDEON RICHTER - Archivo

MADRID, 19 Oct. (EUROPA PRESS) -

Un nuevo estudio publicado con motivo del Día Mundial de la Osteoporosis ha revelado que la pandemia de COVID-19, que ha afectado "gravemente" a la gestión de las enfermedades no transmisibles, está afectando "notablemente" a la gestión de la osteoporosis, a juzgar por el acceso a las evaluaciones 'on line' del riesgo de fractura de la Herramienta de Evaluación del Riesgo de Fractura (FRAX), que fue en promedio un 58 por ciento más bajo en abril que en febrero de 2020.

FRAX se utiliza para generar probabilidades de 10 años de fractura en la cadera o en los principales lugares del esqueleto utilizando factores de riesgo clínicos, con o sin valores de densidad mineral ósea (DMO). Las calculadoras de FRAX están disponibles para 66 países, que representan más del 80 por ciento de la población mundial, y a la herramienta tienen acceso al menos 228 países/territorios de todo el mundo. Ampliamente adoptada dentro de las directrices clínicas para la osteoporosis, FRAX es un componente clave en la iniciación de un tratamiento específico para reducir la carga futura de las fracturas.

"Como herramienta global, el sitio web de FRAX ofrece una excelente oportunidad para explorar el impacto de la pandemia COVID-19 en la osteoporosis, una importante enfermedad no transmisible con un impacto significativo en los adultos mayores de todo el mundo", explica el líder de esta investigación, Eugene McCloskey, profesor de enfermedades óseas en adultos del Departamento de Oncología y Metabolismo de la Universidad de Sheffield (Reino Unido).

Las conclusiones de este estudio revelan que, desde que la pandemia fue declarada oficialmente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 11 de marzo, se ha producido un descenso espectacular en el uso de FRAX, con un promedio del 58 por ciento pero que varía hasta el 96 por ciento, y dos tercios de los 66 países/territorios evaluados muestran reducciones de al menos el 50 por ciento.

Durante febrero-abril de 2020, el sitio web de FRAX registró 460.495 sesiones de 184 países, con 210.656 sesiones sólo en febrero. En marzo y abril, el número de períodos de sesiones disminuyó en un 23,1 por ciento y un 58,3 por ciento, respectivamente, en comparación con febrero de 2020, una pauta que no se observa en el mismo período de 2019.

En Europa, la mayoría de los países (24/31, 77,4 por ciento) redujeron el uso por lo menos en un 50 por ciento en abril, y Polonia, Eslovaquia, República Checa, Alemania, Noruega, Suecia y Finlandia mostraron reducciones más pequeñas (rango -2,85 por ciento a -44,1 por ciento). En América Latina, los ocho países estudiados mostraron reducciones superiores al 50 por ciento, siendo la menor reducción la observada en Brasil (-54,5 por ciento) y la mayor en Ecuador (-76,9 por ciento).

En Asia se registraron reducciones más pequeñas que en otros lugares, en parte relacionadas con los nadires anteriores y menos marcados de algunos países (China, Taiwán, Hong Kong, Corea del Sur y Vietnam).
No hubo una relación significativa entre la reducción del uso de FRAX y las medidas de la carga de morbilidad, como las muertes atribuidas al COVID-19 por millón de habitantes.

Las mediciones del uso de la FRAX captadas por GoogleAnalytics (sesiones en lugar de cálculos individuales) subestiman el uso real en alrededor del 30 por ciento, y además muchas evaluaciones de la FRAX en todo el mundo se realizan en densitómetros óseos, por lo que no se capturaron en el estudio. En consecuencia, se estima que probablemente se excluyó a unos 175.000 pacientes de la evaluación del riesgo de fractura en abril de 2020, lo que sugiere que en un período de tres meses se excluiría de la evaluación a más de 0,5 millones de pacientes, y a una parte importante de ellos del tratamiento necesario.