El ordeño del cordón umbilical pone en riesgo al bebé prematuro

Publicado 04/12/2019 7:28:42CET
Parto, recién nacido
Parto, recién nacido - PIXABAY - Archivo

   MADRID, 4 Dic. (EUROPA PRESS) -

   Ordeñar el cordón umbilical, apretándolo suavemente y empujando su contenido dentro del abdomen del recién nacido antes de sujetar el cordón, podría aumentar el riesgo de hemorragia intraventricular grave o sangrado en las cavidades llenas de líquido del cerebro, en bebés extremadamente prematuros, según un estudio financiado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, que se detuvo por cuestiones de seguridad.

   El estudio, publicado en el 'Journal of the American Medical Association y dirigido por Anup Katheria, del Hospital Sharp Mary Birch para Mujeres y Recién Nacidos, en San Diego, y sus colegas de instituciones en los Estados Unidos y Europa, buscó determinar si el ordeño del cordón era una alternativa al pinzamiento tardío del cordón. A diferencia del ordeño del cordón, un retraso en el pinzamiento le da tiempo para que la sangre fluya naturalmente del cordón al abdomen antes de sujetar y cortar el cordón.

   Después de que se descubriera que los recién nacidos extremadamente prematuros (23 a 27 semanas de gestación) en el grupo de ordeño de cordón tenían más hemorragias dentro de los ventrículos, en comparación con los primeros bebés prematuros en el grupo de pinzamiento tardío, el estudio se detuvo antes de que se pudieran inscribir suficientes bebés para permitir para un análisis estadísticamente válido.

   Algunos estudios de recién nacidos a término han encontrado que el pinzamiento tardío del cordón umbilical reduce las posibilidades de anemia y parece beneficiar el desarrollo cognitivo en la primera infancia. Sin embargo, en los recién nacidos prematuros, el tiempo adicional necesario para el pinzamiento tardío del cordón también puede retrasar el inicio del soporte respiratorio que a menudo se necesita para los pulmones subdesarrollados de los bebés.

   "Aunque no es posible sacar conclusiones definitivas, los resultados sugieren una precaución extrema al realizar el ordeño de cordón en este grupo vulnerable de bebés", avanza Caroline Signore, del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano Eunice Kennedy Shriver, de NIH, quien supervisó el estudiar.

   Un estudio anterior que comparó el ordeño del cordón umbilical con el pinzamiento tardío en los recién nacidos prematuros por cesárea sugirió que el ordeño del cordón resultó en un mayor flujo sanguíneo y beneficios en el desarrollo cognitivo a los 2 años de edad.

   Un metaanálisis de estudios que datan de la década de 1940 encontró que los bebés prematuros que se sometieron a ordeño de cordón tenían evidencia de un mayor volumen de sangre, un menor riesgo de sangrado hacia los ventrículos y una menor probabilidad de requerir oxigenoterapia. Los autores no tenían conocimiento de ningún estudio previo que demostrara el daño del ordeño del cordón umbilical.

   En el estudio actual los investigadores inscribieron a mujeres con menos de 32 semanas de embarazo en riesgo de parto prematuro. Cuando las mujeres comenzaron el trabajo de parto temprano, sus bebés fueron asignados al azar al ordeño del cordón umbilical o al pinzamiento tardío del cordón por 60 segundos.

   Por razones de seguridad, los obstetras pueden optar por no participar en cualquiera de los procedimientos y sujetar inmediatamente el cable.

   Los investigadores planearon inscribir a 1.500 bebés, con 750 asignados al azar a cada grupo. Antes de detener el estudio, 474 recién nacidos fueron asignados al azar, con 236 asignados al ordeño del cordón y 238 al pinzamiento tardío.

   Los autores del estudio clasificaron los resultados en un único resultado combinado: muerte o hemorragia intraventricular severa. Entre el grupo de ordeño del cordón umbilical, 29 lactantes (12%) murieron o desarrollaron hemorragias intraventriculares graves, en comparación con 20 lactantes (8%) en el grupo de pinzamiento tardío, una diferencia que no fue estadísticamente significativa.

   Cuando los autores consideraron solo la tasa de mortalidad, tampoco difirió significativamente entre los dos grupos: 7% en el grupo de ordeño de cordón versus 8% en el grupo de pinzamiento tardío.

   Sin embargo, la tasa de hemorragia intraventricular severa fue significativamente mayor en el grupo de ordeño del cordón umbilical: 8% (20 neonatos), en comparación con 3% (8 neonatos) en el grupo de pinzamiento tardío.

   Entre los del grupo de ordeño de cordón umbilical, los 20 con hemorragia intraventricular fueron los recién nacidos prematuros más jóvenes, nacidos en las semanas 23 a 27 del embarazo, en comparación con 5 de los 8 bebés en el grupo de pinzamiento tardío.

   Entre los lactantes nacidos entre las 28 y las 32 semanas, no se produjo hemorragia intraventricular en el grupo de ordeño del cordón umbilical, y tres casos ocurrieron en el grupo de pinzamiento tardío, una tasa que no difirió significativamente.

   En comparación con los bebés prematuros más maduros, los sistemas circulatorios de los bebés extremadamente prematuros tienen dificultades para regular el flujo sanguíneo en el cerebro.

   Los autores creen que el aumento en el flujo sanguíneo resultante del ordeño del cordón podría haber estresado los vasos sanguíneos en sus cerebros, haciéndolos más propensos a romperse.

   Los autores señalaron que estudios anteriores han demostrado una mayor tasa de hemorragia intraventricular severa en los recién nacidos prematuros que nacen por vía vaginal, en comparación con los que se dan por cesárea.

   Debido a que el mayor riesgo de hemorragia intraventricular se encontró solo en los recién nacidos extremadamente prematuros, los autores continúan comparando el ordeño del cordón umbilical con el pinzamiento tardío en los recién nacidos prematuros de 30 a 32 semanas y evaluarán el desarrollo de los dos grupos a los 2 años de edad.

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