La OMS actualiza las directrices contra la leishmaniasis con tratamientos más cortos y seguros para el kala-azar

Archivo - Células de médula ósea afectadas por leishmaniasis visceral. /
Archivo - Células de médula ósea afectadas por leishmaniasis visceral. / - WIKIPEDIA/CSIC - Archivo
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Publicado: lunes, 3 agosto 2026 13:39

MADRID 3 Ago. (EUROPA PRESS) -

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha actualizado sus directrices para el tratamiento de la leishmaniasis visceral (LV), también conocida como kala-azar, y de la leishmaniasis cutánea post-kala-azar (PKDL), incorporando nuevos regímenes terapéuticos para África oriental y el sudeste asiático que reducen la duración de los tratamientos, mejoran su perfil de seguridad y facilitan la atención a los pacientes.

La organización destaca que las nuevas recomendaciones incluyen un tratamiento alternativo, más corto y seguro para la leishmaniasis visceral primaria en África oriental; nuevos tratamientos más eficaces y menos prolongados para la PKDL tanto en África oriental como en el sudeste asiático; y nuevas pautas para el manejo de las recaídas de la leishmaniasis visceral en pacientes inmunocompetentes del sudeste asiático.

El kala-azar, transmitido por la picadura de flebótomos infectados, es una de las enfermedades parasitarias más mortales del mundo después de la malaria. Provoca fiebre, pérdida de peso, anemia y aumento del tamaño del bazo y del hígado y, sin tratamiento, puede causar la muerte. La enfermedad es endémica en 80 países y registra entre 50.000 y 90.000 casos al año, aunque la OMS estima que solo entre una cuarta parte y casi la mitad llegan a notificarse.

La PKDL, una complicación cutánea que puede aparecer tras superar el kala-azar, no suele poner en peligro la vida, pero puede convertirse en un reservorio de infección y conlleva un importante impacto social y psicológico debido al estigma que sufren los pacientes.

Entre las principales novedades figura, por primera vez, la recomendación de regímenes terapéuticos que prescinden del estibogluconato de sodio (SSG), un fármaco inyectable utilizado durante décadas y asociado a tratamientos largos, inyecciones diarias dolorosas y efectos adversos importantes.

En África oriental, la OMS recomienda combinar el tratamiento oral con miltefosina y la paromomicina inyectable para la leishmaniasis visceral y la PKDL. El nuevo régimen para la leishmaniasis visceral reduce la duración del tratamiento a 14 días, requiere una inyección menos y presenta una menor toxicidad que la pauta previa, basada en 17 días de estibogluconato de sodio y paromomicina.

En el sudeste asiático, las nuevas recomendaciones apuestan por terapias combinadas con anfotericina B liposomal, sola o junto con miltefosina oral, para tratar la PKDL, sustituyendo regímenes de hasta 12 semanas de duración.

La actualización también incorpora cambios en el perfil de seguridad de la miltefosina, siguiendo las recomendaciones del Comité Asesor de la OMS sobre Seguridad de los Medicamentos, e introduce un nuevo sistema de dosificación alométrica para este fármaco.

El director de Malaria y Enfermedades Tropicales Desatendidas de la OMS, Daniel Ngamije Madandi, ha señalado que los pacientes "han soportado durante demasiado tiempo tratamientos casi tan duros como la propia enfermedad", por lo que considera que las nuevas directrices suponen "un punto de inflexión" al facilitar tratamientos "más seguros, cortos y cómodos".

La OMS estima que cerca de la mitad de los pacientes con leishmaniasis visceral primaria y la totalidad de quienes desarrollan PKDL podrán beneficiarse de estas nuevas recomendaciones. No obstante, algunos pacientes que no sean candidatos a los nuevos regímenes seguirán dependiendo de los tratamientos tradicionales hasta que haya nuevas alternativas disponibles.

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