Una nueva técnica quirúrgica permite una mejor una resección más precisa de los tumores de recto próximos al ano

Cirujanos, quirófano, médicos
PIXABAY - Archivo
Publicado 22/01/2019 14:20:08CET

MADRID, 22 Ene. (EUROPA PRESS) -

Una nueva técnica quirúrgica permite una mejor visualización y una resección más precisa de los tumores de recto próximos al ano, explica el doctor Óscar Alonso, especialista en oncología quirúrgica digestiva de MD Anderson Madrid, quien destaca que el principal problema hasta ahora era "la falta de visión de la parte más distal del recto, lo cual dificulta la resección correcta y completa del tumor".

El tratamiento habitual en cáncer de recto consiste en la escisión total del mesorrecto, es decir, la extirpación del recto más la grasa de alrededor y los ganglios, un abordaje eficaz que puede realizarse por laparotomía (cirugía abierta), por laparoscopia o por cirugía asistida por robot.

El problema de este abordaje es, explica Alonso, que conforme la ubicación del tumor se acerca más al ano y, por tanto, empeora más la visión, más probabilidades tiene el paciente de que la resección no sea correcta y el tumor recidive.

Una nueva técnica de escisión total del mesorrecto por vía transanal (TATME) viene precisamente a intentar solucionar este problema de visión. Realizada en combinación con la técnica tradicional de cirugía de escisión del mesorrecto por laparotomía, laparoscopia o asistida por robot, TATME permite suplir esta falta de visión de la parte más distal del recto y, por tanto, logra que más pacientes con cáncer de recto localizado muy cerca del ano (a los que normalmente se les realiza una colostomía definitiva) tengan la opción de ser sometidos a una ileostomía transitoria.

"Conforme nos acercamos al ano, la pelvis se va estrechando, como si fuera una 'L', de forma que la visión de esta última parte de la 'L' es más complicada", señala el doctor. Por eso, en vez de entrar desde arriba, con TATME se entra desde abajo, desde el ano, también con instrumental de laparoscopia. "A través del ano, avanzamos hacia el recto, donde hacemos una incisión circunferencial para, a partir de ahí, acceder a la pelvis y realizar entonces la escisión total del mesorrecto", explica.

Durante la intervención, puede haber dos equipos de profesionales, cada uno de los cuales se encarga de resecar una de las partes de 'L' o un solo equipo, que empezaría por la parte más larga de la 'L' para seguir, posteriormente, con la parte más corta.

En pacientes no obesos y con tumores de pequeño tamaño, esta técnica permite incluso la extracción del tumor por el ano, de manera que "no sería necesario extraerlo a través del abdomen, un abordaje que requiere normalmente una incisión de 5-7 centímetros por encima del pubis", resalta el doctor Alonso.

Alonso recalca el aumento en la calidad de vida de estos pacientes, que logran una resección más completa con una intervención menos invasiva. "La recuperación del paciente se produce mucho antes y, por tanto, mejora también su calidad de vida", concluye.