La neurogenómica computacional abre la puerta a tratamientos personalizados para trastornos cerebrales

Archivo - Imagen de recurso de un cerebro.
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Publicado: jueves, 28 agosto 2025 7:39

MADRID 28 Ago. (EUROPA PRESS) -

El doctor en Genética Humana en la Universidad de Queensland (Australia) Miguel E. Rentería ha destacado en una entrevista publicada en 'Genomic Press' que la revolución de la neurogenómica computacional abre las puertas a tratamientos personalizados para los trastornos cerebrales, como la enfermedad de Alzheimer y la depresión.

Así, los recientes reconocimientos ponen de relieve la creciente influencia del doctor Rentería en el campo de la neurociencia. El Premio Adèle Green al Liderazgo Emergente en Investigación 2024, la Beca Al & Val Rosenstrauss y el reconocimiento como Atlantic Fellow en el Instituto Global de Salud Cerebral de la UCSF reflejan sus contribuciones al avance de la investigación sobre los trastornos cerebrales.

Sin embargo, él sostiene que sus mayores logros aún están por llegar. Su visión va más allá de los objetivos inmediatos de la investigación para abarcar una transformación más amplia en la forma de estudiar los trastornos cerebrales complejos. Sus metodologías podrían servir de modelo para investigar la enfermedad de Alzheimer, la depresión y muchas otras afecciones en las que la heterogeneidad de los pacientes plantea grandes retos.

Además, la entrevista revela cómo su trayectoria desde México hasta convertirse en uno de los neurocientíficos más influyentes de Australia ejemplifica el poder transformador de la curiosidad, la determinación y la colaboración científica global. El artículo presenta a un investigador cuya innovadora combinación de genómica, neurociencia y ciencia de datos de vanguardia está a punto de revolucionar la forma en que se entienden y tratan la enfermedad de Parkinson y las afecciones psiquiátricas en todo el mundo.

DE LAS OLIMPIADAS DE QUÍMICA A LA REVOLUCIÓN COMPUTACIONAL

La trayectoria científica de Rentería comenzó en Morelia, México, donde un maestro de primaria proféticamente dijo a sus padres que su hijo se convertiría en científico debido a sus incesantes preguntas. Esa curiosidad temprana evolucionó a través de concursos de química hasta convertirse en una pasión por la genómica, lo que finalmente le llevó a unirse a la primera promoción del programa de Ciencias Genómicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en 2003, el mismo año en que se publicó el borrador del genoma humano.

Su trayectoria académica lo llevó a al QIMR Berghofer Medical Research Institute en Brisbane (Australia), al otro lado del mundo, para realizar su doctorado bajo la supervisión de los profesores Nick Martin, Sarah Medland y Margie Wright. Allí se involucró profundamente en el consorcio ENIGMA y fue coautor de un artículo histórico publicado en 'Nature' en 2015. Lo que siguió fue un desvío inesperado pero transformador hacia la política científica. Con el apoyo de una beca Chevening, cursó un máster en Políticas Públicas en Oxford (Reino Unido), donde trabajó en la creación de una oficina de ciencia para la política con el fin de asesorar al Congreso Federal y al Senado de México.

"Toda esa experiencia ha tenido una influencia duradera en mi trabajo como líder de investigación hoy en día. Me enseñó a ser más estratégico, más intencional en mis objetivos y más persuasivo a la hora de comunicar el valor de nuestro trabajo", ha señalado Rentería en la entrevista.

Rentería realizó posteriormente una formación posdoctoral en el Brigham and Women's Hospital y en la Facultad de Medicina de Harvard (EEUU). Fue allí donde sus intereses de investigación se centraron en la compleja genética de la enfermedad de Parkinson, un enfoque que definiría el siguiente capítulo de su carrera.

Este nuevo enfoque culminó en lo que quizás sea su logro más significativo hasta la fecha: la fundación del Estudio Genético Australiano sobre el Parkinson (APGS), que ha crecido hasta incluir a casi 20.000 voluntarios en todo el país. Esta notable cohorte, la más grande de su tipo en Australia, demuestra su capacidad para identificar lagunas críticas en la investigación y movilizar recursos para abordarlas, con el apoyo estratégico de la Fundación Shake It Up Australia y la Fundación Michael J. Fox para la Investigación del Parkinson, y en consonancia con el Programa Global de Genética del Parkinson.

Ahora está ampliando el estudio más allá del análisis genético tradicional mediante la incorporación de sensores portátiles y biomarcadores digitales. Esto crea lo que doctor Rentería describe como una "nueva y potente capa de fenotipado" que captura datos objetivos, continuos y reales sobre el movimiento, el sueño y otros indicadores clave de los síntomas.

Este enfoque innovador aborda uno de los retos más acuciantes del campo: la heterogeneidad clínica de la enfermedad de Parkinson. Aunque los científicos han identificado los genes que influyen en el riesgo, las grandes diferencias en los síntomas y la progresión entre los pacientes siguen sin entenderse bien.

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