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MADRID, 8 Jul. (EUROPA PRESS) -
La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) ha destacado la importancia de identificar el asma alérgica de forma precoz para evitar que el paciente se vea afectado por exacerbaciones repetidas, crisis, visitas a Urgencias, pérdida progresiva del control de la enfermedad y reducción de la calidad de vida.
En el Día Mundial de la Alergia, SEPAR ha advertido de que el asma alérgica es una enfermedad respiratoria frecuente, pero infradignosticada, que se caracteriza por la aparición o empeoramiento de síntomas respiratorios, como tos, sibilancias, opresión torácica o dificultad para respirar, tras la exposición a alérgenos ambientales.
Esta patología puede aparecer a cualquier edad, aunque es más frecuente en niños, adolescentes y adultos jóvenes. Suele asociarse a otras enfermedades alérgicas como la rinitis, la conjuntivitis o la dermatitis atópica y, si no se identifica y trata de forma adecuada, puede afectar de forma significativa a la calidad de vida.
Los neumólogos han insistido en la importancia de no atribuir todos los síntomas respiratorios al polen o a alergias estacionales, como ha apuntado la coordinadora del Área de Asma de SEPAR, Alicia Padilla, quien ha puesto el foco en que no se debe confundir alergia con asma.
"No es normal necesitar con frecuencia un inhalador de rescate o asumir que cada primavera toca pasar semanas con tos, pitos o dificultad para respirar. Cuando los síntomas respiratorios se repiten, es fundamental descartar la presencia de asma y no atribuirlo todo a la alergia. Diagnosticar a tiempo marca la diferencia en el control de la enfermedad", ha aseverado Padilla.
NO BANALIZAR EL ASMA ALÉRGICA
Desde SEPAR han insistido en que el asma alérgica no debe banalizarse, ya que más allá de las molestias estacionales, es una enfermedad inflamatoria bronquial que puede provocar exacerbaciones graves, visitas a Urgencias, ingresos hospitalarios y necesidad de corticoides orales cuando no está adecuadamente controlada.
Por ello, han señalado que el diagnóstico debe basarse en pruebas objetivas que confirmen la existencia de síntomas compatibles y demuestren alteraciones características de la función pulmonar. En este sentido, son eficaces la espirometría y otras pruebas funcionales cuando sea necesario.
Los especialistas también han advertido de que factores ambientales como el cambio climático, el aumento de las temperaturas, las temporadas de polinización más largas y los episodios de contaminación atmosférica están contribuyendo a intensificar los síntomas, incrementando la carga de enfermedad en las personas sensibilizadas.
En este contexto, han recomendado a los pacientes revisar periódicamente su plan terapéutico, conocer sus desencadenantes, mantener una correcta técnica inhalatoria y consultar con su especialista ante cualquier empeoramiento de los síntomas.
Además, han destacado que el conocimiento actual del asma permite identificar distintos fenotipos y avanzar hacia tratamientos cada vez más individualizados, a lo que contribuye, en el caso del asma alérgica, la evaluación de biomarcadores y características clínicas específicas. En los casos más graves también se puede valorar el acceso a terapias biológicas que han transformado el pronóstico de muchos pacientes.