Publicado 12/11/2021 13:38CET

Menos de un tercio de pacientes con colesterol alto en países de ingresos bajos y medios reciben tratamiento

Archivo - Adherencias en las arterias, colesterol. Estatinas
Archivo - Adherencias en las arterias, colesterol. Estatinas - INTERMOUNTAIN HEALTHCARE HEART INSTITUTE - Archivo

MADRID, 12 Nov. (EUROPA PRESS) -

Un estudio internacional dirigido por la Universidad de Göttingen (Alemania) y realizado en 35 países de renta baja y media ha mostrado que más de dos tercios de las personas con colesterol alto (es decir, hipercolesterolemia) no reciben tratamiento.

Este trabajo, publicado en la revista 'PLOS Medicine', reunió datos de 129.040 encuestados de 15 años o más, procedentes de 35 encuestas representativas a nivel nacional realizadas entre 2009 y 2018. A continuación, el equipo de investigación analizó en qué medida los sistemas de salud satisfacen las necesidades de atención de las personas con colesterol alto.

En primer lugar, los investigadores determinaron cuántas personas sufren de colesterol alto. A partir de ahí, determinaron cuántas de estas personas fueron examinadas, diagnosticadas, tratadas y, finalmente, lograron niveles de colesterol controlados.

Menos de la mitad de los afectados se sometieron previamente a un cribado de hipercolesterolemia. Solo un tercio era consciente de su colesterol alto y había recibido medicación o estilo de vida para ello, lo que deja a una gran mayoría sin niveles de colesterol controlados.

Los países de renta media-alta, así como las Américas, el Mediterráneo oriental y Europa tienden a alcanzar niveles de atención más altos. Entre los países con resultados relativamente altos se encuentran Sri Lanka e Irán, lo que puede aportar importantes lecciones de política para mejorar la atención a la hipercolesterolemia en otros lugares.

"La hipercolesterolemia es uno de los principales factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares, que son la principal causa de muerte en el mundo. La mejora de la atención es cada vez más asequible gracias a una tecnología de análisis más barata, una medicación sin patente y consejos gratuitos sobre el estilo de vida. Hay que hacer más para aprovechar este potencial para prevenir la morbilidad y las muertes", afirma Maja Marcus, estudiante de doctorado de la Universidad de Göttingen y primera autora del estudio

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