Los médicos recomiendan "actualizar y revisar periódicamente" los documentos de voluntades anticipadas

Actualizado 02/12/2011 13:40:15 CET

MADRID, 2 Dic. (EUROPA PRESS) -

El presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), Juan José Rodríguez Sendín, recomienda "revisar y actualizar periódicamente" los documentos de voluntades anticipadas ya que ayuda a los profesionales sanitarios a "orientar" sus decisiones "eliminando posibles conflictos y disminuyendo la incertidumbre y ansiedad".

Así lo ha asegurado durante la presentación de la quinta edición de la Guía de Ética en la Práctica Médica de la Fundación de Ciencias de la Salud y la Fundación para la Formación de la Organización Médica Colegial (FFOMC), que en esta ocasión versa sobre la planificación anticipada de la asistencia médica.

Las voluntades anticipadas tienen por objeto tomar con antelación decisiones sobre la asistencia sanitaria, en previsión de que el paciente no esté capacitado para ello. "El hecho de que estas decisiones se tomen con antelación al momento en que tienen que aplicarse las hace particularmente complicadas", apunta.

Además, son necesarias ya que el profesional tiene con frecuencia muchas dudas sobre la solvencia de este tipo de declaraciones. "La mejor manera de resolver los problemas que plantea la expresión anticipada de la voluntad de los pacientes es a través de un buen conocimiento de su sistema de valores", reconoce Sendín, para lo que es necesario que quede registrado en la historia clínica y en el documento de voluntades anticipadas.

En dicho documento se pueden incluir decisiones específicas sobre los tratamientos de soporte vital (como la de no intentar la resucitación), medidas de sedación y analgesia, o medidas sobre el rechazo de sangre (especialmente en pacientes testigos de Jehová).

Otras medidas más recientes son las órdenes médicas sobre tratamientos de soporte vital. Asimismo, se pueden incluir otro tipo de previsiones y manifestaciones: la donación de órganos o tejidos, el destino de su cuerpo, el uso de su material reproductor o la obtención y análisis de sus muestras biológicas.

Cuando los pacientes no se hallan capacitados para tomar decisiones y prestar su consentimiento informado, y tampoco existen voluntades anticipadas, la toma de decisiones corresponde a otras personas. En estos casos, la decisión era tradicionalmente de los profesionales sanitarios, pero en la actualidad son mayoritariamente los familiares o allegados.

"No se trata de que todo el mundo adopte la misma decisión ante un caso concreto, sino que todos lleguen a decisiones prudentes", añade el profesor Diego Gracia, presidente de la Fundación de Ciencias de la Salud.