Publicado 14/12/2020 11:58CET

Los médicos de Familia señalan que la mayoría de embarazadas con COVID-19 son asintomáticas

Embarazada con estrés.
Embarazada con estrés. - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / ND3000 - Archivo

MADRID, 14 Dic. (EUROPA PRESS) -

El Grupo de la Mujer del Programa de Actividades Preventivas y de Promoción de la Salud de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (PAPPS-semFYC) ha publicado un cartel infográfico en el que resume el conocimiento científico actual sobre las precauciones que se les aconseja, el riesgo de infección neonatal, los síntomas de la COVID-19 y las posibles complicaciones en el embarazo. En este documento, señalan que la mayoría son asintomáticas o presentan cuadros leves.

Las gestantes son, en la mayoría de los casos, mujeres sanas y jóvenes, por lo que el riesgo general que tienen de infección grave por el SARS-COV2 es "bajo", como afirman los estudios de que se dispone en la actualidad. De hecho, las mujeres embarazadas con mayor riesgo de enfermedad grave o complicaciones son las mismas que las no embarazadas, es decir, aquellas con mayor riesgo de exposición como trabajadoras sanitarias y sociosanitarias o con factores de riesgo generales: mayor edad (a partir de 35 años), obesidad, diabetes previa, hipertensión arterial crónica.

"No debemos olvidar tampoco a aquellas gestantes más vulnerables como son las adolescentes, las víctimas de violencia de género o las mujeres de menor nivel socioeconómico, que suelen tener un peso demasiado bajo o demasiado alto al inicio de la gestación, menor peso fetal al nacer, mayor riesgo de aborto, acuden más tarde la primera visita de seguimiento, reciben menos educación maternal, toman menos ácido fólico antes del embarazo", añaden.

"La mayoría de las mujeres embarazadas que han padecido infección por SARS-COV2 se recuperan sin incidencias; la mayoría de los recién nacidos de estas gestantes se encuentran sanos al nacimiento; y no parece haber una mayor tasa de abortos espontáneos. El riesgo absoluto de enfermedad grave o consecuencias para el embarazo es bajo", afirma José Antonio Baeyens, miembro del Grupo de la Mujer del PAPPS-semFYC.

Por otro lado, los estudios muestran que la mayoría de infecciones por COVID-19 en gestantes son asintomáticas o leves, de manera que pasan la enfermedad sin apenas incidencias ni consecuencias ni para ellas y ni para el feto. "Sin embargo, existe un riesgo posible, sobre todo en aquellas con factores de riesgo o las más vulnerables, que debe estar presente a la hora de tomar decisiones, realizar recomendaciones e informar a la población. En cuanto al riesgo de infección del recién nacido, nuestros conocimientos son muy escasos. Parece que el número de positivos entre recién nacidos de madres infectadas es bajo, y el curso de la enfermedad suele ser asintomático y de buen pronóstico", asegura Baeyens.

"Las mujeres gestantes suponen uno de los grupos que, naturalmente, más se preocupan por su salud y la de su feto. Si este seguimiento es normal y está plenamente pautado en un año sin COVID19, durante estos meses en los que hemos convivido con la pandemia es comprensible un aumento de la preocupación por parte de las familias en relación a los riesgos que entraña el virus SARS-CoV2. Por fortuna, la evidencia científica señala una baja incidencia y complicaciones", explica el presidente de la semFYC, Salvador Tranche.

Javier Gómez Marco, miembro del Grupo de Vacunas del PAPPS-semFYC, asegura que el colectivo de gestantes no está considerado de alto riesgo y, por lo tanto, "de cara a una posible campaña de vacunación no se plantea como colectivo prioritario, al menos no en la primera fase de la vacunación". "Por otro lado, la posibilidad de vacunar a gestantes estaría condicionada por la aprobación de una vacuna que estuviera indicada en la gestación. Actualmente desconocemos esa información, puesto que no contamos con datos publicados de las vacunas en fase III", destaca.

PREVENCIÓN EN GESTANTES

La prevención de la infección por SARS-COV2 en gestantes debe basarse en las mismas medidas que el resto de la población: evitar aglomeraciones, sobre todo en interiores; el uso de mascarilla; distancia social; y lavado de manos y superficies. "Estas medidas son fundamentales y deben ser aplicadas de forma consistente por cualquier persona: las de mayor riesgo obtendrán un mayor beneficio individual, pero la participación por todas las personas ayudará, además, a proteger a las más vulnerables", detallan estos expertos.

En cuanto a la protección del recién nacido de madres infectadas, Baeyens comenta que "no hay estudios que nos hagan recomendar a todas las infectadas el parto por cesárea, evitar el contacto del bebé con la madre o renunciar a la lactancia materna".

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