Médico internista advierte de que los factores obstétricos y ginecológicos aumentan el riesgo vascular en la mujer

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Publicado: lunes, 30 marzo 2026 12:20

MADRID 30 Mar. (EUROPA PRESS) -

Factores como la preeclampsia o la hipertensión gestacional en la historia obstétrica y ginecológica de la mujer, así como sus cambios hormonales durante la vida, en especial en la menopausia, son factores de riesgo vascular específicos, según el médico del Servicio de Medicina Interna del Hospital Regional Universitario de Málaga, María Dolores García de Lucas.

La salud metabólica incluye factores vasculares y no vasculares, y esto abarca el control de la glucosa en sangre, la presión arterial, los niveles de colesterol y la distribución de la grasa corporal. "En el caso de las mujeres, la salud metabólica es especialmente compleja debido a las influencias hormonales a lo largo de su vida, que cambian significativamente en la menopausia", ha detallado García de Lucas.

Asimismo, la diabetes gestacional, parto pretérmino, recién nacidos con bajo peso o retraso del crecimiento intrauterino (RCIU), abortos de repetición, trombofilia o síndrome antifosfolípido (SAF), síndrome de ovario poliquístico o el uso de técnicas de reproducción asistida, son "factores adicionales" que aumentan el riesgo.

"Durante la adolescencia, algunas mujeres pueden presentar alteraciones como el síndrome de ovario poliquístico, que puede ocasionar problemas menstruales. El embarazo, por otro lado, es una prueba de esfuerzo para la mujer, especialmente cuando la gestación ocurre a una edad avanzada, con sobrepeso u obesidad. Además, el embarazo puede dar lugar a complicaciones como la preeclampsia, incluso convulsiones, y la diabetes gestacional, que, aunque se resuelvan después del parto, requieren seguimiento", ha explicado.

En la perimenopausia, la menstruación se vuelve irregular y se alcanza la menopausia tras un año sin menstruar. Esta etapa, según María Dolores García de Lucas, debe ser analizada porque desaparecen los estrógenos, hormonas que la mujer ha tenido en mayor cantidad durante su vida fértil, con un papel protector frente a los factores de riesgo vascular, y la progesterona disminuye, lo que aumenta la vulnerabilidad de la mujer.

"Estos cambios hormonales pueden hacer que enfermedades que antes no se presentaban, o que eran menos graves, se manifiesten con mayor intensidad", ha declarado.

LA IMPORTANCIA DE PREGUNTAR E INFORMAR

Enfermedades más frecuentes en las mujeres, como las enfermedades autoinmunes, la ansiedad y la depresión, también son factores por los que los profesionales de la Medicina "deben preguntar", especialmente en Atención Primaria. En este sentido, los profesionales deben informar sobre los cambios que son necesarios, como alcanzar un peso saludable, practicar ejercicio y realizarse chequeos médicos periódicos. Y para ello, es "fundamental" que el médico pregunte si tiene la menstruación, hijos, la menopausia, problemas de presión, glucosa o colesterol, o si bebe o fuma.

"Este trabajo debe ser llevado a cabo principalmente por los médicos de familia con la colaboración de la enfermería, que están más cerca de la población, mientras que los médicos internistas, como especialistas intrahospitalarios, vemos de forma más puntual a los pacientes", ha enfatizado la doctora.

Aun así, como ha explicado la especialista, hábitos saludables como seguir una dieta mediterránea y practicar ejercicio regular son "esenciales" para reducir uno de los principales factores de riesgo vascular, el sobrepeso y la obesidad. Al mismo tiempo, la hipertensión arterial, la diabetes mellitus, el tabaquismo y el síndrome metabólico aumentan este riesgo.

Entre las enfermedades asociadas más frecuentes en las mujeres se hallan las enfermedades inmunomediadas, la terapia oncológica y trastornos como la depresión o la ansiedad crónica.

ROL DE CUIDADORA

De la misma forma, la presión derivada de su rol social de cuidadora principal y de "tener que cumplir" en múltiples ámbitos de la vida (familia, trabajo, hogar) pueden aumentar el estrés crónico. Esta sobrecarga, en muchas ocasiones, lleva a las mujeres a minimizar síntomas como la ansiedad o la depresión, que son factores adicionales de riesgo vascular.

De igual forma, las mujeres suelen tener "menos reconocimiento" en el trabajo debido a sus responsabilidades familiares, lo que se traduce en una "menor retribución y un mayor temor a perder su empleo" si necesitan ausentarse por razones de salud.

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