Archivo - Imagen de recurso de la representación de un pulmón. - MI-VIRI/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 24 Ago. (EUROPA PRESS) -
Investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts (EEUU) han demostrado que bloquear la enzima la caspasa-1, implicada en la inflamación pulmonar, parece reducir el riesgo de desarrollar tumores.
Según el estudio, publicado en 'Science Advances', los científicos descubrieron que esta enzima participa en el desarrollo de tumores en ratones. Al tratar a los animales con un fármaco de molécula pequeña que inhibe la caspasa-1, la probabilidad de desarrollar tumores pulmonares disminuyó considerablemente.
Este fármaco ya ha entrado en ensayos clínicos para otras enfermedades, y los investigadores ahora esperan probarlo como medicamento preventivo en personas con un riesgo elevado de cáncer de pulmón.
"Si analizamos las muertes por cáncer a nivel mundial, el cáncer de pulmón es la causa principal, y gran parte de ello se debe al tabaquismo. Además, personas que nunca han fumado están desarrollando cáncer de pulmón. Imaginemos un futuro en el que, tras realizar una prueba, si se considera que una persona tiene alto riesgo, reciba tratamiento preventivo", ha afirmado Sangeeta Bhatia, catedrática John y Dorothy Wilson de Ciencias de la Salud y Tecnología, e Ingeniería Eléctrica e Informática en el Instituto de Tecnología de Massachusetts.
BLOQUEAR LA INFLAMACIÓN
Así, prevenir el cáncer de pulmón en pacientes de alto riesgo podría reducir significativamente la mortalidad por esta enfermedad. En 2017, un ensayo clínico realizado por Novartis arrojó un prometedor indicio de que atacar la inflamación pulmonar podría prevenir algunos casos de cáncer de pulmón.
Dicho ensayo, conocido como 'CANTOS', se diseñó para examinar si un fármaco antiinflamatorio -un anticuerpo que bloquea la citoquina IL-1 beta- podría reducir el riesgo de accidentes cerebrovasculares e infartos. Inesperadamente, los investigadores descubrieron que este tratamiento redujo la incidencia de cáncer de pulmón en un subgrupo de personas.
Ensayos posteriores demostraron que el anticuerpo tenía poco efecto en pacientes con cáncer de pulmón ya establecido, pero los investigadores siguen explorando la posibilidad de usarlo para prevenir la progresión del cáncer de pulmón en pacientes de alto riesgo.
Durante varios años, el laboratorio de Bhatia ha estado desarrollando herramientas para rastrear y visualizar proteasas, ya que la actividad de estas enzimas puede contribuir al desarrollo del cáncer.
Mediante el desarrollo de métodos para detectar estas enzimas, el laboratorio de Bhatia ha creado nanosensores de diagnóstico para el cáncer y otras enfermedades. Estos sensores consisten en nanopartículas recubiertas con péptidos que pueden ser escindidos por ciertas proteasas, lo que permite identificar cuándo estas se encuentran activas en un tejido o estado patológico específico.
Además de su papel en el cáncer, se sabe que las proteasas participan en la regulación de la inflamación. En su nuevo estudio, Bhatia y sus colegas adaptaron sus nanosensores para identificar proteasas que podrían participar en las vías inflamatorias mediadas por IL-1 beta.
"Sabemos que las proteasas son muy importantes en la inflamación, y queríamos determinar cuáles podrían ser las más activas durante el desarrollo temprano del cáncer de pulmón", ha señalado Cathy Wang, autora principal del artículo.
Estos experimentos demostraron que en los ratones no tratados, que desarrollaron tumores pulmonares, la caspasa-1 presentaba una actividad muy elevada. Sin embargo, en los ratones tratados, que tenían menos tumores, la actividad de la caspasa-1 se redujo significativamente. Los investigadores también observaron que, en los ratones no tratados, la caspasa-1 activa se localizaba principalmente en los tumores pulmonares, y no en el tejido sano circundante.
En colaboración con Lecia Sequist, profesora de medicina en la Facultad de Medicina de Harvard y médica en el Hospital General de Massachusetts Brigham, los investigadores también analizaron una pequeña cantidad de muestras de líquido pulmonar humano. En estas muestras, encontraron niveles más altos de actividad de la caspasa-1 en pacientes con cáncer de pulmón en comparación con donantes sanos, a pesar de tener un historial común de tabaquismo.
UN FÁRMACO REUTILIZADO
La observación de que la actividad de la caspasa-1 está interrelacionada con la vía inflamatoria de la IL-1 beta no fue del todo sorprendente, dado que la propia IL-1 beta requiere la escisión por proteasas para convertirse en su forma madura y activa.
El equipo del Instituto de Tecnología de Massachusetts investigó entonces si los inhibidores de la caspasa-1 podrían proporcionar los mismos efectos protectores que los inhibidores de la IL-1 beta, o incluso mejorarlos.
Antes de que se desarrollaran los tumores, los investigadores comenzaron a tratar a los ratones KPS en riesgo con un inhibidor de la caspasa-1, un anticuerpo anti-IL-1 beta o ambos. En los ratones que recibieron ambos fármacos, casi el 20 por ciento no desarrolló tumores. En los ratones que recibieron solo el inhibidor de la caspasa-1 o el anticuerpo anti-IL-1 beta, los tumores fueron mucho más pequeños y menos numerosos que en los ratones no tratados.
A diferencia de los anticuerpos, que deben administrarse por vía intravenosa, los inhibidores de la caspasa-1 pueden tomarse por vía oral, lo que podría hacerlos más atractivos como tratamiento preventivo. Otra ventaja de estos fármacos es que ya se han probado en ensayos clínicos para el tratamiento de la artritis reumatoide y otras enfermedades.
"Lo más atractivo de usar este inhibidor de la caspasa-1 es que ya ha sido probado en humanos. Ya ha pasado por estudios de seguridad y creemos que podría reutilizarse para la prevención del cáncer", afirma Bhatia.
Los investigadores esperan probar el fármaco en un ensayo clínico, utilizando posiblemente los biomarcadores identificados por el equipo de Swanton para identificar a los sujetos que probablemente respondan al tratamiento con anticuerpos anti-IL-1 beta.